Apretadas y Pegajosas. Una muestra de Cartón Pintado, quien libera a los cartones descartados de su condena de ser simple basura



Nuestra historia arranca diciendo que perdimos. O mejor dicho, que no nos interesa competir. Lo que no quiere decir que nos hemos rendido. Cartón Pintado a mi vida entró así: etílico, con comida, amor y una de mis canciones favoritas del mundo. Canción que hasta ese momento yo no conocía porque la escribió Cartón, y antes de conocerlo, no lo conocía. Redundante? raro? Qué es existir?. Es decir, para mí, Cartón no existía antes de ese día, pero Cartón venía caminando las noches hace siglos.

Cartón vive con su familia entera en la misma casilla hace miles de años: los cartones, el perro, el gato, los pasteles verdes, las sandías, los budines de banana, el dulce de leche inventado. Su mamá le enseñó la dulzura haciéndole vestidos y se fue. La gata también se fue, las moscas también se fueron. Siempre nos cuenta de los problemas con el agua en la Villa 31. Para entrar a su casa hay que escalar un caracol, resbaladizo y un tanto deprimido, hasta el primer piso. Y luego de cruzar un umbral de ingenio de chapa/acrílico/lona o no sé qué, llegás a su reino, su calabozo. Se chorrea esa pieza como una extensión/explosión de su cuerpo.
Todas las paredes pintadas, la guitarra pintada, la mesa pintada. Y a un costado, dando la espada, quilos de cartón embadurnado una y otra vez. Capas y capas de oleo pastel, acrílico, telas, cartones más pequeños, plasticola, flores, material, material, material. Grosor. Peso. Consistencia.
Cuadros que son fantasía pero pesan de realidad, de material, de peso incuestionable, de certeza irrefutable.

A nosotres no nos van a venir a decir quiénes somos. Cartón elije detalladamente sus cartones, gigantes, duros, hay pocos de esos. Los encuentra, entre la basura, como los más preciados tesoros. Le he visto cargando con esas escenografías vacías pisoteando las calles de Buenos Aires, que son todas suyas. Al cartón abandonado él lo rescata, lo adopta y luego le da vida y una identidad. Cartón Pintado libera a los cartones descartados de su condena de ser simple basura. Los enchastra, les da de comer, les grita, les baila, pareciera que pinta, pero no. Una vez que da el primer trazo, el cartón liberado empieza a respirar. Y entonces, el propio bicho que Cartón crea, que es la obra todavía sin forma, le ordena seguir. La obra le exige, le pide más comida, Cartoncita se da vuelta, busca entre todo lo que tiene alrededor y le arrima algo. El cartón pintado, ya poseído, ya hecho monstruo, planta carnívora, traga ese nuevo material y lo acomoda entre sus tripas. Cuando las personas ven sus cartones pintados parecen cuadros, pero en verdad son criaturas con entrañas, vísceras, sentimientos, con toda una vida por delante, muriendo ternamente, bailando sobre una pista sin fin. En nuestra historia de super-anti-heroínas, adivinen cual es el super-poder de Cartón Pintado.
¡Adivinen! no les voy a dar todo así servido…

A mí me ha pintado la existencia, porque me ha juntado de la noche con plena fe e ilusión y me ha convertido en algo con un poco de importancia, al menos para nosotres. El mundo seguirá su curso normal. La obra, las obras, no son lo importante, lo importante son las personas, inacabables, inabarcables, profundas y simples. Por eso él mismo, de tanto hacer, de tanto existir, se convirtió en su propia obra, Cartón Pintado.

La Piba Berreta


Del miércoles 28 de junio al 6 de agosto de 2021 en NN (49 # 719, La Plata)
De jueves a sábado de 16 a 19 hs

















Cartón Pintado (Mariano Altamirano) nació en Buenos Aires en 1988. La pintura es la práctica con la que hace convivir sus afectos con seres de otro mundo. Sus inicios con la pintura surgieron en su habitación, usando cartones encontrados de gran formato. Su técnica es siempre mixta, mezcla óleos, látex, polvos y aplica elementos extra produciendo una especie de collage. Después de estudiar algunos años de diseño de moda y luego cursar materias en el ex IUNA, siguió investigando por su cuenta. Ya sea con la acción/ investigación o haciendo tutoriales por Internet. Durante el 2019 participó en muestras colectivas, como en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti y Alpha Centauri. En febrero del 2020 realiza un solo show en Quimera con curaduría de Caterine Ful Lov (Nina Kovenski y Lucía Reissig). Actualmente es residente becario en Boca de Fuego | Munar y se integró a Caterine Ful Lov (grupo especializado en la preparación de comida vegetariana y vegana, para eventos artísticos sociales). Paralelamente compone y canta canciones de amor y toma clases de ritmos urbanos como twerk.

(Bio galería Quimera)

por La Piba Berreta, 31 de Julio de 2021
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