Rapsodia | Mariano Martínez en Ross (Tucumán)

Rapsodia. Mariano Martínez en Sala Ross (Tucumán - Argentina) desde el sábado 3 de julio de 2021 hasta el jueves 5 de agosto de 2021.

Entre el 3 y 5 de julio de 2021 estuvo abierta al público la muestra de Mariano Martínez en Sala Ross, espacio teatral en Tucumán, con la curaduría de Alejandra Mizrahi.
Una muestra en pleno microcentro condicionada por las circunstancias contextuales en las que abrir una función teatral fue un desafío posible.



Rapsodia es una muestra carnal. De destazos y girones de pieles que no cubren. Que están, pero no tapan, que descubren la intemperie que hay en la exposición. Aunque pinturas, pesadas de tela, funcionan como objetos o cuerpos de abrumadoras pieles. John Berger dice en Modos de Ver que “la vista establece nuestro lugar en el mundo circundante” y más adelante se refiere a la continuidad cognitiva entre la vista y el tacto.
Estas pieles, por ser tales, llevan casi sin distinción de actividad, de uno de estos sentidos (ver) al otro (tocar). Cubrirnos con las pieles, ocultarnos bajo su peso, desaparecer de la irrefrenable exposición a la que nos lleva un escenario. Porque viendo, somos vistos y esas pieles discuten entre sí con voces aullantes. Cuelgan, torturadas, atravesadas, en paredes, en el aire flotando de las butacas del teatro.

En algunas de ellas incluso es posible ver la superposición de capas, dermis y epidermis. Algunas laten, enrolladas, todavía sin la dolorosa experiencia de la exposición y su centro protegido se salva.

Mariano tiene formación en teatro y en danza. Mucho de esas experiencias se refleja en las obras expuestas en la piel descubierta, vista, tocada. La piel se seca y humedece, se curte y es marcada.
La piel, el órgano más grande del cuerpo destazado en irregularidades que no pueden controlarse. Cuánto va a quedar cuando todo sea llevado de una sala a otra y conversen entre sí, narren con sus voces, las experiencias que guardan. Porque como dice el lugar común, las experiencias –también- se guardan en la piel. Me pregunto si todas juntas son la cobertura de un único ser, ¿Mariano, nosotros? O a cada una le corresponde una identidad individual. Si tal conversación íntima, de voces propias, es posible entre seres que no son el mismo.

La exhibición cuenta con dos salas. Primero se ingresa al espacio teatral donde hay una primera parte de la muestra está disponible en todo momento. Luego, Mariano hace la mágica invitación, da sala. Esta unión de partes que va de lo estático y permanentemente disponible al gesto teatral por antonomasia.
De aquello más lento abierto al ritmo de quien lo recorre al tiempo dado por Mariano. Dinámico y en ocasiones avasallador. Así son los tiempos de la Rapsodia.
Una vez que ha ingresado el público y está acomodado en sus butacas la oscuridad cae.
Sobre el escenario las pieles-piezas suenan con sus propios chirridos, degluciones que aúllan del modo en que la carne puede hacerlo.
La oscuridad profunda jugando con las voces y luces de colores inmergen a los espectadores. El ambiente teatral es total.
El público inserto en la sala expectante por esa conversación entre pieles que no cesa, entre juegos de luces que acompañan ese sonar desenfrenado.
Los ojos fijos en los actores inertes quienes ocupan un lugar en el espacio y se ocultan bajo las capas (frase extraída del texto curatorial). La función termina, el director baja y da las gracias.

En la Autobiografía de Alice B. Toklas, Gertrude Stein, se nombra a través de otro de los personajes como una mujer para la que “el mundo es un escenario”, y aunque posteriormente dice no disfrutar la lectura de obras teatrales, la impronta como marca ya está dada.
De forma similar las pinturas de Mariano, nuestras pieles, y la suya transcurren en el escenario mundo.

La sala se cierra y en ese instante la oscuridad es la totalidad de nuestra existencia.
Podemos sentirla cuando las piezas comienzan a hablar, nuestra piel se tensa y eriza con las voces. Según el lugar común, un recuerdo queda impreso a partir de esa tensión. Todo queda comprometido en la escena teatral. El espacio marca su contenido, las pieles se convierten en actores.
El público se ve a sí mismo y a Mariano expuestos ante la escena visceral del mundo.


Rapsodia
de Mariano Martínez del 3 al 5 de julio de 2021 en Sala Ross (Tucumán)
Curadora Alejandra Mizrahi











Mariano Martínez se ha formado tanto en el teatro como en la danza desde el año 2011. Integrante de Bombo: colectivo de acción y reflexión en torno a las artes visuales en Tucumán, con énfasis en la producción pictórica. Obtuvo la Beca Impulsar Cultura – Secretaría de Extensión UNT (2020) y la Beca Creación Individual FNA (2021). Ha realizado diversos Talleres y Clínicas con Alejandra Mizrahi, Diana Aisenberg, entre otros. Expuso en el 47° Salón Nacional de Tucumán Museo Provincial de Bellas Artes Timoteo E. Navarro, Tucumán, en el año 2019.

Alejandra Mizrahi es artista, docente e investigadora. Docente en la Tecnicatura Universitaria en Diseño de Indumentaria y Textil de la Universidad Nacional de Tucumán. Compiladora y Autora del libro “RandAcerca” (Edunt, 2019). Co-Autora del libro “Randa: tradición y diseño tucumanos en diálogo” (Edunt-Idep). En 2018 fue becaria del Programa Investiga Cultura del Ministerio de Cultura de la Nación en el Museo Nacional de Historia del Traje. En 2017, 18 y 19 participó del Proyecto Turn de Katsuhiko Hibino -BienalSur- en Buenos Aires, Tokio y Tucumán, respectivamente. Realizó algunas curadurías entre las que se destacan la exposición de Geli González “Mi mundo es todo el mundo” co-curada junto a Aldo Ternavacio en 2018 y “Randa Testigo” en el Museo del Traje en 2020. Realizó múltiples exposiciones y publicaciones. Las temáticas con las que trabaja son el textil, las comunidades y las formas de construcción de identidades.


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