Tierra de las emociones perdidas | Marina De Caro

Tierra de las emociones perdidas es un ejercicio en el cual Marina De Caro se pregunta “¿cómo mostrar los diálogos posibles entre el arte y la educación? ¿es posible un manifiesto visual? El arte es la gran tierra donde ensayamos otros mundos posibles y sin duda es un espacio para compartir. La escuela es la gran tierra donde ensayamos otros mundos posibles y sin duda es un espacio para compartir.”



En esta muestra, el recorrido por la sala es iniciado por una escultura de yeso y bronce que acompaña la mirada del espectadxr.
De Caro produjo nueve manteles/espacios para Picnic pintados al óleo sobre textiles, invitando a lxs visitantes a habitar la sala. La artista despliega referencias a los picnics anarquistas, en boga entre los siglos XIX y XX, durante los cuales se desarrollaron eventos culturales en apoyo a la Escuela Moderna.
También, rediseñando el espacio de la galería, se encontrarán trece pinturas Naves Nubes suspendidas, realizadas en óleo sobre papel, doble faz, cosidas a máquina. Una escultura flotante, en alambre de aluminio, “escucha las palabras no dichas”, en el fondo de la sala.

Del 28 de junio al 10 de septiembre de 2021 en Ruth Benzacar (J. Ramírez de Velasco 1287 - CABA)





Marina De Caro, una educación a través de la incertidumbre
Entrevista realizada por Marie Maertens

¿Sobre qué tratará su próxima exposición en Ruth Benzacar Galería de Arte?
Se trata de un proyecto desarrollado en torno a las relaciones entre el arte y la educación, un ensayo
de manifiesto visual. Este tema me interesa mucho porque, para mí, el arte es un aprendizaje en el cual uno toma algo y lo redistribuye. Diferentes soportes, entre ellos, óleos sobre papel doble faz cosidos o esculturas, van a dar cuenta del modo en que mi trabajo y mi pensamiento van construyéndose. Hace varios años, llevé a cabo experiencias en torno a otras escuelas posibles, en referencia a los picnics anarquistas en boga entre los siglos XIX y XX, los cuales versaban sobre la idea de la Escuela moderna.
“Escuela“ es una palabra que no me gusta, pero el aprendizaje es un lugar de experimentos micropolíticos que sí me interesan. Entonces me pregunto: ¿Qué es una escuela?
¿A qué otras palabras remite ?... Mis escuelas son utópicas, sin razón, accidentales, de las emociones perdidas, falansterios para las artes... Esas obras combinan mis proyectos de escritura con mi aproximación al arte, que consiste en el encuentro entre la diversidad de identidades, materiales, imágenes, obras y, también, espectadores. Interrogo ese espacio vacío en el que se producen los intercambios y las experiencias entre todxs.

Por otra parte, usted se presenta en sus escritos como artista e historiadora del arte.
¿En qué medida esto es importante?

Mi trabajo considera la experiencia física y háptica antes que el análisis conceptual de lo que he producido. Comienzo con intuiciones o ideas y después procuro materializarlas visualmente. Una parte de mi trabajo consiste en comprender por qué selecciono una imagen y no otra, luego dejo la interpretación abierta para que el espectador encuentre los nexos entre los distintos elementos.

¿Podría hablar también de los trabajos de las artistas argentinas que la precedieron? Me refiero en particular de Eileen Agar, por el aspecto surrealista que podemos encontrar en sus dibujos, o de Marta Minujín, por los happenings o la multiplicación del objeto de arte...
Sí, esto es importante para mí , sobre todo porque en Argentina perdura la tradición de no dialogar con
nuestra propia genealogía, sino más bien con artistas visuales extranjeros. Me gusta mucho Marta Minujín, como también Raquel Forner, Delia Cancela o Lidy Prati y lxs artistxs de nuestra época. Las mujeres siempre están un poco al costado, lo cual les brinda un espacio de libertad más grande
para desarrollar su propio lenguaje. Esos recorridos son silenciosos, pero permiten una mayor
provocación. Formo parte de un grupo de artistas llamado Las desesperadas por el ritmo
(Ana Gallardo, Marcela Astorga, Cristina Schiavi, Mónica Millán, Adriana Bustos y Elba Bairon)con quienes hicimos canciones en homenaje a las artistas plásticas. También trabajo con un colectivo feminista de trabajadores del arte reunidos bajo el nombre de Nosotras Proponemos . No obstante, no me gusta la militancia clásica y reivindico la poesía como el lugar menos hegemónico; es el espacio donde uno puede estar por fuera de la norma. ¡Y eso me gusta mucho!

Usted habla de música, pero también hace performance, escultura y costura, además de dibujo y pintura. ¿Cómo experimenta o jerarquiza esos distintos medios?
Mi primera aproximación al arte fue a través de la danza porque de niña quería ser bailarina y continúo
practicando. Actualmente, trabajo tomando el cuerpo como el lugar del saber, desarrollo ejercicios a
ciegas en los cuales la conceptualización es posterior al ejercicio y experiencia háptica. En mi taller, trabajo formulándome hipótesis y es el trabajo con la obra lo que me permite responder a mis interrogantes.
Me gustan mucho los oficios, que no siempre conozco bien. Así que, estoy intentando dominarlos,
aprender su uso. Cada obra tiene sus necesidades técnicas que escucho y propongo, al mismo tiempo.
La técnica es un lugar de reflexión donde la metáfora aparece, los gestos son el sentido. Durante la
pandemia, por ejemplo, quería realizar esculturas y, como no podía reunir a un equipo a mi alrededor,
estas resultaron ser de una técnica muy sencilla, posible de ser construidas en una espacio pequeño. Son alambres con los cuales construyo espacios o creo vacíos. El dibujo es una lugar de reflexión, donde tomo ideas. Es una escritura y una representación de las energías de mi cuerpo. Intento acercarme a las emociones de otro modo con el dibujo, bien despacio, con o sin ideas previas..

Está preparando su segunda ópera para el FRAC [Fondo Regional de Arte Contemporáneo] Franche-
Comté, la cual será presentada allí en 2023. ¿Cómo se inscribe esto dentro del resto de su trayectoria?
Participo en otro grupo de militancia poética y transversal, Cromoactivismo, (Guillermina Mongan, Victoria Mussoto, Daiana Rose, Mariela Scafati y yo) con quienes reflexionamos acerca de los colores, su poética y su dimensión política. Fuera de las normas industriales codificadas, nombramos las tonalidades luego de nuestras experiencias individuales, sociales y políticas. En 2018, para una exposición en MUNTREF, quise visibilizar la inmigración anarquista en Argentina realizando una investigación sobre sus principales agitadores y sus textos, lo que dio cuerpo a una carta de colores, reconstruyendo las principales características afectivas: Rojo Bolten, Azul Acción Directa, Verde Emancipación Plural, Negro Poder Colectivo.
Para continuar con la investigación, me invitaron al FRAC Franche-Comté. La ciudad de Besançon, donde se encuentra el Fondo, es la tierra natal de Charles Fourier y Pierre-Joseph Proudhon, precursores del anarquismo y del socialismo utópico. Desde ese momento, continúo trabajando y escribiendo los textos para la ópera que presentaré en 2023, a partir de las citas bibliográficas de mujeres anarquistas. Me gusta observar cuando la poesía converge con la historia, pues eso crea utopías.















Marina De Caro. nació en 1961 en Mar del Plata. Es artista visual y licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Desde el año 2000, dirige un taller para artistas y desarrolla proyectos independientes para la comunidad artística. Coordinó el Proyecto Parcela, un programa internacional de cooperación y confrontación entre artistas (2001-2005); Videos Bastardos (2005); Cirugías a la Hora del Vermut, CIA (2010); Club de herramientas a disposición de los artistas (2012); Escuela de los Sábados (2018). En 2013, diseñó el programa educativo “El laberinto de los sentidos” para el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA) y, en 2015, realizó allí su primera muestra retrospectiva. Realizó exposiciones individuales y colectivas, nacionales e internacionales en museos, galerías y sedes internacionales como la Bienal de Pontevedra (2007) España, la Bienal de Lyon (2011), Francia, y la 1ª Bienal de Montevideo (2012), Uruguay. Sus obras se encuentran en colecciones privadas y en museos nacionales e internacionales.

Marie Maertens. Historiadora del arte de formación, Marie Maertens es periodista, crítica de arte y curadora independiente. En 2020, organizó las muestras Embrasser des espaces infinis, para Hiflow, en Ginebra, y Utopic Landscapes, para la página collectorseries.tv. Antes, había presentado American Women, the Infinite Journey en la Patinoire Royale de Bruselas. En 2018, desarrolló The Surface of the East Coast, iniciada en el polo cultural 109 de Niza durante el verano de 2017, en cinco galerías de Manhattan, a lo que se sumó una performance en Brooklyn. En 2017, fue curadora de Quatrième sexe, que tuvo lugar en Le Cœur - París, y antes había organizado La Fase B de la performance (MAC/VAL), Spirit your mind (una propuesta de videos de artistas durante Art Basel Miami 2015), Desdémone, entre désir et désespoir (Instituto del Mundo Árabe - París), Brooklyn à Belleville (Bienal de Belleville), Summer Camps (Galería Suzanne Tarasieve) y Wani (Fundación Ricard, 2011). Asimismo, es autora de Collectionner l’art vidéo et digital, publicado en 2015 por Presses du Réel, así como de numerosos textos y entrevistas difundidos en diversos catálogos y revistas.



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