La exposición de la pintura

El abatimiento de la pintura. Leandro Yadanza en estudio G desde el sábado 27 de julio de 2019 hasta el martes 3 de septiembre de 2019.
Un dialogo posible entre la obra de Leandro Yadanza y la escritura de Marguerite Duras.

El espacio es amplio. En la parte superior de la pared hay cristales. El cielo se ha detenido, azul. Una nube blanca y densa abandona el cielo, solitaria. Deja atrás cristales y azul, muy lentamente.

Todo está perfectamente en orden.

“El abatimiento de la pintura” es la exhibición de Leandro Yadanza en la galería eSTUDIOG de la ciudad de Rosario.

El espacio es amplio, una galería de arte dentro de una galería comercial donde se encuentran dos tiempos y dos ritmos. En eSTUDIOG no hay bordes definidos entre los objetos de arte y los de diseño. En “El abatimiento de la pintura” tampoco hay límites entre el espacio y la obra. Se construyen y se sostienen mutuamente.

Sólo se contempla la pintura.

En el centro, rodeada por vidrieras, hay una pintura abatida. Un lienzo rojo de tres por tres que va del techo al suelo, sostenido por una estructura de madera. La pintura atraviesa todo el espacio y propone un recorrido. Atrás hay cuatro cuadros, definidos por Yadanza como “proyectos-obra” y dibujos de la planta y plano de montaje bocetados por Roberto Echen, curador de la exhibición.

Entre ese conjunto de cosas, hay un hombre.
La pintura se libra en el ruido de un discurso continuo. El hombre habla para que el ruido del habla se produzca, y la pintura entra en la luz.

“Me interesa la pintura y ver cómo se sitúa en el arte contemporáneo.”

Se sabe que la pintura se hace todo el tiempo, día y noche, durante el sueño o el despertar de este hombre.

“Mis procesos de producción fueron cambiando, porque yo fui cambiando. Cuando empecé a trabajar estaba mucho más encima de la producción. Quizá ahora no le dedico tanto tiempo pero, si haciendo otra cosa se me ocurre una idea, me meto en el taller y me pongo a escribir, a bocetar. Generalmente lo que yo hago son proyectos entonces muchas de mis obras se terminan de producir cuando hay una propuesta.”

Habla de colgar sus telas. Lo hará él mismo. Habla de eso. Dice dónde, en qué lugar de la ciudad tiene lugar la Exposición.

“Quería trabajar con el espacio, no quería hacer una muestra que pueda estar en cualquier lugar sino una muestra pensada para el lugar. La primera idea que tuve era de una pintura grande que atravesara la sala de eSTUDIOG y que sea aplastada por el techo del entrepiso. El proyecto fue cambiando cuando empecé a trabajar con el curador que me propuso abatir la pintura en lugar de aplastarla.”

Siempre se puede decir: todas las telas llevan la misma velocidad. A veces parecen aladas, como guiadas. A veces parece que la fuerza que las lleva aparece como una ola que se tapa a sí misma.

“Busco darle a la pintura una entidad de objeto, de quitarle ese lugar plano de la pared y ubicarla en el espacio. Lo hice con el video, jugando con la imagen que está pintada-representada como si fuese un objeto real y en los últimos años empecé a trabajar con la pintura en el espacio, como un sitio específico, como una escultura o una instalación. Una pintura que pueda ser recorrida, a la que se le pueda ver el lado de atrás.”

El hombre que habla es el que ha “hecho eso” sin conciencia de hacerlo, al margen del significado.
Signos que parecen ser cosas.
Destellos, brotes, posibles acercamiento entre la idea, el objeto, la permanencia del objeto, su inanidad, la materia de la idea, del color, de la luz, e incluso de Dios sabe qué.

“El abatimiento de la pintura” puede visitarse hasta el 3 de septiembre en la Galería eSTUDIOG [Catamarca 1427 locales 12-24. Rosario] de lunes a viernes de 16 a 20 horas.

[En cursivas] Fragmentos de “La exposición de la pintura”, texto de Marguerite Duras dedicado a Roberto Plate, 1993.



Texto curatorial.
Por Roberto Echen:

DE LA PINTURA SOSTENIDA AL ABATIMIENTO DE LA PINTURA

Tal vez Leandro Yadanza sea un héroe o un ingenuo (probablemente todo héroe lo sea desde la ingenuidad).
Lo intenta una y otra vez:
salvar a la pintura
Evitar anacrónicamente su caída –una caída que ya se ha producido–, su muerte –una muerte que ha acaecido una y otra vez sin matarla completamente, sino haciendo que retorne como muerto-vivo–, su pérdida –aunque esa pérdida no sea definitiva ni irreparable.
Entonces.
Quizás Yadanza no sea un héroe (y mucho menos ingenuo).
Tal vez Yadanza sabe que ese regreso de zombie es el lugar que le corresponde a la pintura y –desde allí– sostenerla devenga simplemente traerla una y otra vez a la vida.
Por supuesto.
Para eso hay que elaborar dispositivos, artefactos que la traigan desde lugares que no serían el propio (pero, por otro lado, ese lugar –el de lo propio– tampoco lo puedan reclamar otras disciplinas del arte contemporáneo sin abandonar –en ese mismo acto de lenguaje, en ese performativo– la contemporaneidad) de la pintura: dispositivos que involucran tanto máquinas físicas como algoritmos conceptuales que puedan hacer llegar la pintura desde un espacio otro, espacio que la sostenga o la disloque (o, mejor, que haga visible el dislocamiento).
Que parecen juegos (o lo son, también).
Juegos a primera vista bordeando la idiotez.
A primera vista.
(
La obviedad de un gesto, de un acto, de un discurso, no se reduce nunca a sí misma, sino que dispara la posibilidad misma de su no completamiento indefinido
)
Después, cuando esa imposibilidad de la tranquilidad de la evidencia se desvanece, cuando emerge la certeza de que no había (no hay) certeza en esa supuesta obviedad, se desvanece con ella la simplicidad del saber (saber de lo que allí se está jugando).
Llegamos.
Al abatimiento de la pintura.
Último (hasta el momento) dispositivo-juego que pone en juego (a) Yadanza que pone en juego (a) la pintura.
Abatimiento: desde lo lingüístico aparece ya el sentido (por lo menos) duplicado, imposibilidad de lo unívoco para dar lugar a lo equívoco desde su ambigüedad plural.
Abatimiento: desde la pintura (o su simulacro, o su retorno) que en verdad estaría volviendo desde el espacio que la genera y que genera simultáneamente para ponerse otra vez en juego: en el borde (sería más adecuado) de la pintura.

Registro fotográfico: Majo Badra

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