Schliebener, Figueroa, Losón, Picabea, Calvo, Vollaro, Tschopp, Sichetti, Quirno y García Sáenz en Hache

Esta colectiva busca establecer líneas de conexión en un terreno atravesado por la sinergia intergeneracional, intersexual e interregional.



Diego Figueroa. Sin título (melancolía), 2016. Acrílico sobre papel. 50 x 38 cm_baja


Con esta muestra se presentan dos incorporaciones: Eugenia Calvo (Rosario, 1976. Vive y trabaja en Rosario) e Ivana Vollaro (Buenos Aires, 1971. Vive entre Buenos Aires, Rosario y San Pablo).
Sus perfiles suman al carácter de HACHE densidad conceptual, riesgo y humor a través de un trabajo, que a partir de distintas estrategias formales y conceptuales, hace foco en el desplazamiento del sentido común con el que vemos la realidad. En sintonía con la mirada lúdica de Calvo y Vollaro, Catalina Schliebener (Chile, 1980. Vive en New York) pone en evidencia cómo los íconos vinculados a la niñez (juegos-cuentos) expresan normas ligadas a la construcción de género, identidad y clase; mientras que Quirno (Buenos Aires, 1978. Vive en New York), juega con los limites entre figuración y abstracción, lo absurdo y el humor, intentando transformar significados, buscando el “sin sentido” a partir del collage. Las obras son experiencias, en su proceso de creación y exposición. Cada instalación implica un recorrido por un lugar y una anécdota.



Ivana Vollaro. #Morris. Serie Argan, 2010-2017. Fotografía digital. 29 x 21 cm.


Apostamos a la pintura de Leila Tschopp (Buenos Aires, 1978), Gilda Picabea (Buenos Aires, 1974) y Diego Figueroa (Buenos Aires, 1975. Vive en Chaco). Figueroa organiza ficciones a partir de objetos de uso cotidiano. Traslada esta representación a la escultura, entendiéndose esta como una forma de pintura expandida. Picabea hace un riguroso pulido escultórico de la pintura: suprime y acota los recursos pictóricos hasta concentrarse en la interacción de una limitada variedad de tonos, valores y formas. Tschopp explora la espacialidad de la pintura enfatizando la experiencia física del espectador.
Sus instalaciones pictóricas evocan signos de diferentes sistemas de imágenes (historia del arte, arquitectura urbana, escenografía teatral) para investigar la repercusión espacial de las mismas y el poder crítico que implica el montaje.


Gilda Picabea. No me dejes, 2016. Óleo sobre tela. 100 x 190 cm


Presentamos pinturas de Santiago García Sáenz (Buenos Aires, 1955-2006), artista clave de los ’80 y ’90 que se mantuvo al margen del mainstream. HACHE como agente cultural realiza una puesta del valor simbólico y económico de este gran artista.


Santiago García Sáenz. Sin título, 2005. Óleo sobre tela. 66 x 110 cm


Martín Sichetti, quien cerró el ciclo de la programación 2016 con la exhibición Microfilms,
toma como punto de partida el cine de suspenso y trabaja en un cuerpo de obras visuales hiper especializadas y comprometidas que incluyen el dibujo, la performance, el collage y el videoarte a partir del recuerdo de escenas emblemáticas del cine de suspenso y espionaje, predominante de Alfred Hitchcock.

Por último, las obras de Elena Losón (Rosario, 1980. Vive en Chile) son la memoria material de lo que queda del proceso de trabajo. La impresión de los restos materiales crea paisajes distópicos e inciertos. Inciertos y atractivos como el panorama del arte del que somos parte; el cual queremos expandir y mostrar.


Leila Tschopp. Atleta, 2012. Acrílico sobre tela. 150 x 150 cm




La muestra se puede visitar hasta el viernes 17 de febrero de 2017 de MA a VI de 16 a 20 hs


Hache
Loyola 32 CABA
@hachegaleria



Catalina Schliebener (Santiago de Chile, 1980. Vive y trabaja entre Buenos Aires y New York). En sus producciones recientes, Schliebener trabaja con íconos vinculados a la niñez (objetos, juegos, cuentos, disfraces, ropa, etc.) en los que se expresan, implícitamente, ciertas normas ligadas a la construcción de género, identidad y clase.

Diego Figueroa (Buenos Aires, 1975. Vive y trabaja en Resistencia, Chaco). Su trabajo más reciente toma elementos manufacturados que se encuentran en un estado de descarte. Lo que le atrae es cierto brillo que se presenta en esa instancia de las cosas. Trabaja la pintura y la escultura al mismo nivel: aborda los diferentes medios teniendo en cuenta que cada modo trae desde el inicio su propia carga semántica; aunque exista cierta seducción permanente desde la pintura por el constante devenir de la materia, la adición, la duda y el fracaso. Finalmente una obra para Figueroa, termina siendo un objeto de descarte, abandonado en un estado específico.

Elena Losón (Rosario, 1980. Vive y trabaja en Santiago de Chile). Su tesis de trabajo aborda los procesos migratorios, el concepto de extranjería, la conformación de la identidad individual, social e histórica y el encuentro con el otro. En su obra, la despedida, los desajustes, transiciones, reacomodos e insistentes anotaciones sobre papel, configuran aquel pre-texto que es el dibujo. Mediante las negociaciones inherentes a las instancias de desapego y a los tópicos de ocupación, desocupación y reocupación, la hoja, territorio en blanco, es transitada y puesta en tensión. La historia del dibujo se construye con sus elementos básicos -puntos, líneas y planos –para marcar, cubrir, borrar, escribir, reescribir, volver a marcar y finalmente dejar huella. A través del grafito, el grafito en polvo, la goma de borrar, el masking tape, la tinta tipográfica y los papeles, el oficio es la forma de animar y explorar el soporte, una manera de pensar, trazar y ocupar el espacio. A contrapelo de las acciones más “intencionales” de la creación en el arte, donde el acto físico e instrumental se propone como mediador de imágenes o de símbolos, las de Elena son los hechos más concretos y elementales de su oficio: para ella, pintar o dibujar pasó a ser lo mismo que limpiar sus rodillos, probar y gastar sus lápices o estirar una tinta. Su imagen es su método.

Eugenia Calvo (Rosario, 1916. Vive y trabaja en Rosario). Arma situaciones que desvían a los espacios y objetos de su función original indagando en su potencia desconocida, proponiendo espacios y objetos de su función original indagando en su potencia desconocida, proponiendo otro uso, ligado a la rebelión, al activismo y la supervivencia, como si cargaran con la posibilidad de la revuelta, de la protesta, de la emancipación. Se acerca al animismo, en donde las cosas, invirtiendo su existencia inanimada son capaces de desviarse del orden dado como natural, de su origen y destino; proponiendo un estado de sospecha permanente, donde no se define con precisión qué sucede. Donde las cosas son lo que son y profundamente lo contario.

Gilda Picabea (Buenos Aires, 1974. Vive y trabaja en Buenos Aires). Su obra fue suprimiendo y acotando en el tiempo los recursos pictóricos, concentrándose en la interacción de una limitada variedad de tonos, valores y formas en relación a los límites del cuadro. Utiliza el formato como un elemento compositivo más en la construcción de la imagen, dibujando amplios planos de formas geométricas simples que posteriormente irá cubriendo, recortando y velando con delgadas capas de óleo. En ocasiones esas formas derivan en representaciones conceptuales como el número uno o una flecha, que al tiempo que las transforma en lenguaje plástico las acerca a sus inquietudes espaciales: ¿hacia dónde continúa la pintura, hasta dónde? Picabea explora sus límites, su definición, la ilusión espacial y temporal que produce en los intersticios entre su materia y quien mira, y así, yendo y viniendo sobre la superficie de la tela se pregunta por esa dimensión en la que de la ausencia nace una forma.

Ivana Vollaro (Buenos Aires, 1971). Trabaja sobre los límites, sobre las fronteras entre los distintos lenguajes, las posibilidades de cruces entre esos bordes, los intersticios y los deslizamientos. Se interesan las situaciones, los márgenes y los errores que generan esos límites. Para ello, utiliza distintos tipos de soportes dentro del campo del arte contemporáneo: fotografía, video, objeto, audio, performance, instalación, obras site specific, publicaciones y libros de artista. Le interesa la relación entre la palabra y la imagen, los vínculos de la palabra dentro del espacio ampliando los límites entre la escritura y la imagen. Su investigación actual se basa en la frontera entre lo formal y lo informal, entre lo provisorio y lo definitivo. Reflexiona sobre esos límites dentro de un contexto real y urbano. ¿Cómo se revelan esas “prácticas” en la vida cotidiana? ¿Cómo determinamos qué es lo provisorio? ¿Cómo son las formas que adquiere lo rovisorio? ¿Cuánto tiempo nos lleva darnos cuenta que algo es temporario?

Leila Tschopp (Buenos Aires, 1978. Vive y trabaja en Buenos Aires). Su obra explora la espacialidad de la pintura enfatizando la experiencia física del espectador. Las instalaciones pictóricas que desarrolla presentan pintura sobre muro, pintura sobre tela, estructuras móviles y materiales flexibles. Evocan signos de diferentes sistemas de imágenes (historia del arte, arquitectura urbana, escenografía teatral) para investigar la repercusión espacial de esas referencias, los alcances del espacio real y representado y la relación entre imágenes. En sus instalaciones, el espacio es cuidadosamente estudiado para ser cuestionado, distorsionar sus coordenadas e involucrar al espectador en la experiencia.

Martín Sichetti (Buenos Aires, 1973). Tomando como punto de partida el cine de suspenso, predominantemente el de Alfred Hitchcock o John Waters, Martín Sichetti trabaja en un cuerpo de obras visuales hiper especializadas y comprometidas que incluyen el dibujo, la performance y el video arte.

Sofía Quirno (Buenos Aires, 1978. Vive y trabaja en New York). Su obra es la impronta de una experiencia. Un retrato inspirado en el contexto arquitectónico, político y social del tiempo y lugar en el que existe o en el que se desarrolla. A partir del collage, Quirno juega con los limites entre figuración y abstracción, lo absurdo y el humor, intentando transformar significados, buscando el “sin sentido”. Concibe el arte y la subjetividad como un espacio de posibilidades y alternativas. La búsqueda de la belleza ocurre en lo que pareciera intrascendente y simple; tratando de encontrar un equilibrio entre la poesía y la narrativa, entre el azar y la decisión. Las obras son experiencias, en su proceso de creación y exposición. Cada instalación implica un recorrido por un lugar y una anécdota. Su trabajo abarca: pintura, dibujo, video, animaciones e instalaciones. Trabaja superponiendo y combinando obra, materiales, objetos y técnicas. Su trabajo explora las nociones de precariedad y provisionalidad; la evidencia de la presencia física y el gesto.

Santiago García Sáenz (Buenos Aires, 1955 – 2006). Sus obras giran en torno a alusiones y revisiones sobre temas religiosos predominantemente cristianos, pero también sobre temas de identidad nacional: el mestizaje, las voces populares, el retrato del paisaje rural, el crecimiento de las grandes urbes. Muchas de sus obras remiten a los grandes temas de la historia nacional, como las invasiones inglesas y la Revolución de Mayo; o la historia latinoamericana, como la Conquista de América. Con una poética particular, supo vincularse y aggionar su obra confrontándola con las preocupaciones contemporáneas en un circuito argentino y latinoamericano que hacia las décadas del ´90 y 2000 se encontraba en plena renovación y absorción de las tendencias internacionales, pero que también comenzaba a discutir sus propias preocupaciones generando reflexiones locales y regionales.

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Libros lentos sobre arte argentino. Editores: Santiago Villanueva y Nicolás Cuello.
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