El aire se vuelve rosado

Los océanos dentro de nosotros. Mara Tacón en Ostrea Objeto de Arte desde el jueves 18 de octubre de 2012 hasta el domingo 18 de noviembre de 2012.
Sobre los dibujos y pinturas de Mara Tacón en Los océanos dentro de nosotros, Galería Ostrea, Rada Tilly, Octubre de 2012. www.maratacon.com / Fotos: http://www.flickr.com/photos/viyualcontamineiyon/

Mara Tacón dice que hace poco estaba paseando con su familia y les dio por ponerse a juntar piedras, partirlas y ver qué tenían adentro. Adentro de las piedras —puede que para sorpresa de los más pequeños de la familia Tacón— había más piedras. Mara las llama “ágatas en formación” echando mano del término geológico que describe lo que le pasa a la lava de un volcán cuando se enfría demasiado rápido, dejando burbujas de gases en su interior por donde se cuelan distintas cosas (aire, sales, etc.) que envejecen y se colorean adentro de lo que hasta hace un instante geológico era magma en el centro de la tierra.

Aunque en los cuadros que pinta y en las tintas que dibuja no tiene que tomar prestados términos de nadie para describir las mismas piedras, Mara mantiene la sensación de salir de expedición, abrir algo cotidiano y encontrar algo maravilloso a lo que no sabemos muy bien cómo llamarle. En los dibujos la purpurina nos muestra el brillo esquivo del agua o el rocío, la tinta chorrea como se funden los colores en cavernas escondidas. No es una cuestión sobre la forma o el nombre de la piedra en cuestión, sino de los rasgos pasajeros que las piedras a veces condensan. El aire, el agua, las sales, el tiempo que se desgasta. El movimiento que continúa cada vez más lento: de la inmediatez del magma, a la rapidez de la lava a la progresiva lentitud de la piedra. Tan lento que parece absolutamente quieto.

De la expedición que hizo con su familia a Mara Tacón le quedó pegado el gesto de caminar como si siempre cruzara un campo minado de piedras preciosas. Ahora no puede evitar caminar por la calle y levantar cosas. Así se encuentra con: “un pedacito de CD con forma de triángulo, dos púas (una nueva amarilla y otra celeste y fucsia gastadísima), una moneda de un peso, un ramo de rosas amarillas casi secas, unas fotos de un camión de bomberos, un dibujo de peinados sin cabezas ni caras, flores de tela, una piedra blanca, un rosario rojo, un candado gigante abierto y el pin de metal con forma de triángulo que tiene grabada la palabra semilla”. Objetos que convergen en sus cuadros de la misma manera que es su vida, sin casualidades, esperando que les llegue la historia. Es decir, esperando que las capas de sucesos se acumulen sobre ellos, que se cuelen los vapores del tiempo y que se condensen cosas de colores inesperados. A veces parecen absolutamente quietos pero no hay que dejarnos engañar, la quietud no existe. Estas cosas están juntando capas de historias, de cariño y de encuentros lo mismo que las piedras están juntando capas de minerales. Tienen un hilo conductor que emerge por su propio estar juntos. Porque estar rodeado de otros nos cambia y eso no se limita sólo a los humanos.

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Libros lentos sobre arte argentino. Editores: Santiago Villanueva y Nicolás Cuello.
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