El elogio de las sombras

Micromundis. entre otros, Hernán Soriano, Agustín Sirai, Eduardo Zabala en desde el sábado 9 de junio de 2012 hasta el domingo 29 de julio de 2012.

Las fotografías de María Laura Vazquez habitualmente registran objetos pequeños, en este caso eligió un tradicional objeto decorativo, las “bolas de nieve” que se compran en los bazares. Estas aparecieron por primera vez en París en la exposición industrial de 1878 y pronto se convirtieron en un juguete popular con paisajes diferentes (no sólo el tradicional paisaje nevado). Aún hoy siguen siendo un atractivo souvenir basado en una escena miniaturizada que al agitarse, mueve algunos de sus elementos, en general partículas de nieve, lluvia, etc. María Laura eligió este objeto en particular por la escena que contiene, un buda bebé que al agitarse, mueve a su alrededor, partículas doradas.
La artista resignificó ese objeto cotidiano a través de las palabras del escritor japonés Tanizaki, quien en “El elogio de las sombras” explica que en la cultura japonesa tradicional, algunos objetos eran pintados con pátinas doradas y brillos porque estaban destinados a ser percibidos en espacios en penumbras. Allí a la luz de las velas, estos objetos brillaban develando detalles ocultos que generaban ensoñación induciendo al mundo de los sueños.
En palabras del filósofo alemán Walter Benjamin la imagen de buda, al reproducirse en serie como objeto decorativo destinado al mercado de consumo, ha perdido su “aura”, es decir su condición de ser percibido como objeto/imagen religiosa. Se vende y se compra por su valor decorativo y no por su valor espiritual.
Las fotografías de María Laura Vazquez en lugar de aumentar el efecto decorativo a través de su reproducción visual, le devuelve algo de su significación cultual al restablecerle la oscuridad del entorno original y registrarlo desde distintas perspectivas. A través de la fotografía, el objeto se redimensiona ante nuestros ojos, develando algo de su profundo valor simbólico.
“El elogio de las sombras” desde una mirada respetuosa y poética, invita a aquietarnos y así conectarnos con una experiencia de reencantamiento del mundo.

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