Maleza Impenetrable

Off. Adrián Paiva en CC Recoleta desde el jueves 2 de febrero de 2012 hasta el domingo 26 de febrero de 2012.

Maleza impenetrable, el camino vedado por las ramas enmarañadas; pero aquí falta el calor, el zumbido insoportable de los insectos y la amenaza de los mosquitos a la que alude el título de la muestra. ¿Qué más puede suceder? ¿Qué es lo que igualmente zumba reverberando en todo el cráneo?

En una primera mirada se reconoce el paisaje interno de las islas del Tigre. Quien haya vivido la experiencia de caminarlas puede recordarlo, quien no, viendo las pinturas puede imaginar cómo realmente son. Pero aquí Adrián Paiva mostrando aparentemente la anécdota superficial nos está hablando de otra cosa.

El tamaño de las obras invita a colocarse delante, a la distancia en que ocupan todo el campo visual, si se permanece allí se comienza por ver la exactitud con que el artista observa el desarrollo del caos vegetal, ramas que nacen de otras, escorzos entrecruzados, detalles de hojas y cortezas.

Pero al rato, el efecto se cae y sorprendentemente se percibe la obra en otro nivel. Lo que suponíamos la trama cerrada de los arbustos y enramadas tan detalladamente representados dan paso a la presentación de una experiencia de apertura de la conciencia.

Más allá, en la profundidad, la trama pasa de ser selvática a pictórica. Se contrapone claramente la alusión representativa del primer plano con la abstracción informal de los planos profundos. Si alude a lo vegetal es porque el primer plano sugería el tema poniéndose como barrera impenetrable ante un cuerpo que permanece inmóvil y expectante. Pero el gesto pictórico inunda la imagen obligando a la mirada a traspasar ese impedimento y todo el cuerpo se arrebata en la experiencia.
La mancha de color, el chorreado, la superposición de trasparencias, huellas del boceto, todos elementos que dan cuenta de esa pictoricidad, hasta una de las pinturas se delata en ese sentido al no llegar a cubrir el encuadre de la tela en la zona inferior.

El poder permanecer más allá, más adentro de la pintura, nos pone especularmente más adentro de la conciencia y tal vez comenzamos a intuir una selva que nos acompaña y nos angustia, abigarrada, oscura y a la vez receptáculo de una energía vital desbordante que promete extender los límites de nuestra experiencia.

Se abandona la sala habiendo despertado ese mundo interior.
Cada rincón de la selva, un espejo de la conciencia abierta y expandida.

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Libros lentos sobre arte argentino. Editores: Santiago Villanueva y Nicolás Cuello.
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