Vida cotidiana

Domus y Ejercicios de la materia. Sabrina Kadiajh, Alejandra Amar en Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza (MMAMM) desde el jueves 3 de noviembre de 2011 hasta el sábado 3 de diciembre de 2011.

Últimamente vengo pensando en dos problemas del arte: su cotidianidad y su lenguaje. Ambos me interesan por su fundamentación. Tienen una “mímesis” tal con sus referentes, que necesitan construir carácter de autonomía sin desplazarse de su fuente.
Dicho de otro modo: ¿Cómo hago para que esta cotidianidad se diferencie de aquella, ocupando sus mismos espacios y herramientas y atreverme a asegurar que, efectivamente, no estamos hablando de lo mismo?
¿Cuál es el plus de significación de un lenguaje de la cotidianidad cuando se lo usa en un ámbito estético [cotidiano]?
Las herramientas, los términos, los espacios…son idénticos en ambos casos, pero aparece aquí un “salvavidas”: El método.

Si lo cotidiano se hace desde la “impulsividad” o desde la (auto) conciencia y búsqueda de sentido con métodos de investigación, de reflexión, de construcción, la intervención del arte en ella definirá su utilidad,su pragmática.

Su inmediatez, su cercanía, su obviedad (en la vida cotidiana) no se manifiestan como un “no- darse- cuenta-de” sino como explicitación del olvido.
El arte termina volviéndose un in/útil ejercicio de la memoria. Una memoria de lo obvio, de lo inmediato, de lo cercano. Una memoria que puede, en algunos casos, generar cierto estupor en un espectador que consumiendo (como el artista) cotidianidad, se ve expuesto ante el “¿cómo es posible que no lo haya visto antes, siendo justamente, cercano y obvio?”.

“Lo que me fascina…es la imagen de un cuerpo en situación… es una silueta trabajando que no me presta atención…puesto que la postura de trabajo me garantiza de algún modo la inocencia de la imagen: cuanto más el otro me ofrece los signos de su ocupación, de su indiferencia (de mi ausencia), más seguro estoy de sorprenderlo”. [Barthes: 1977]

El ir más allá de esa cercanía y obviedad, es un ejercicio que la vida cotidiana, por carecer de método, no puede sistematizar como las ciencias (como el arte) su quehacer con voluntad de construcción de sentido, de utilidad.

Utilidad de una memoria del trabajo [de lo cotidiano]; del trabajo como compromiso corporal manifiesto, en la ahora “cotidianidad” de Alejandra y en la corporalidad de Sabrina; performance/cuerpo en trabajo - cuerpo trabajado (ensayado, estudiado, construido en situación, es decir, uso del método) y ya desde una posible lectura de sentido, cuerpo trabajoso bien o mal que pese.

compartir
Con el apoyo de