Mitos, utopías y realidades

Mitos, utopías y realidades. Artistas varios en Alianza Francesa (Centro) desde el jueves 10 de marzo de 2011 hasta el domingo 10 de abril de 2011.
ojofiloso.blogspot.com

Leyendo este proyecto detecté entrelíneas una suerte de confluencias de dos tiempos diferentes de la memoria, una de base moderna, y otra, contemporánea.

Sabemos que son muchos autores los que abordan la problemática de la identidad como algo “superado”. Stuart Hall es uno, pero hay varios más. Retomo el término “superado” en palabras de Hall y digo “desplazado”.

Cuando se piensa en la identidad puesta en contexto (que por otro lado, no podría ser de otro modo, les pido paciencia a mi obviedad) el contexto temporal para el hombre moderno, suponía “vivir hacia”, es decir que se puede entender esto como una línea proyectada al futuro, direccional, continua, imposible de torcer(1). Desde otra área del conocimiento y con variables propias, está lo que para Freud (en Más allá del principio de placer) existe un motor entre el placer de satisfacción demandado y el realmente obtenido, que impulsa el “ir hacia” justamente para que lo demandado y lo obtenido, confluyan “a pedir de boca”.

Lo utópico y lo mítico también tienen un “mundo más allá de” que no tiene el hombre contemporáneo. Por el contrario, este “sufre” de la ruptura espacio- temporal que lo aproxima a una experiencia con la porción, lo fragmentario, el recorte, la sinécdoque, como escala de medición de todo.

En éste “universo”, el microrrelato, la historia mínima, la nota a pie, encuentran su medida apropiada de ser y estar. Para estas historias mínimas, incluso la escala de lo glocal se vuelve grande.

Fragmento, repetición y simultaneidad se convirtieron en palabras claves del quehacer del arte contemporáneo, y ojo filoso, no puede eludirlo, pese al clima moderno de revisión de la historia que demandan muchos de los proyectos culturales en torno al bicentenario.

Las obras (la sucesión categórica que sigue es a los fines de su accesibilidad) tienen un tiempo que lo decide el artista (qué, cómo…), un tiempo que decide el contexto (estoy segura que todos los actos conmemorativos por el bicentenario serían menos eufóricos si se los repitieran desvinculados de las efemérides, muchas veces forzadas y vacías de contenido) y su tiempo, en el que “decanta” y toma vida propia, más allá del artista o las circunstancias en las que fueron hechas. El tiempo pone, pues, su propio filtro.

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(1)Stuart Hall-Paul Du Gray Cuestiones de identidad cultural. Amorrortu ed. Bs As- Madrid. Pg 47ss.

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