La argentinidad al palo

Mundo Argentino. Nora Iniesta en Ángel Guido | Art Project desde el jueves 10 de marzo de 2011 hasta el viernes 1 de abril de 2011.

Ángel Guido fue arquitecto, ingeniero, urbanista y también historiador. Se lo recuerda no solo por haber sido un referente en relación al movimiento neocolonial sino también por haber creador, junto a Alejandro Bustillo, el Monumento a la Bandera. Su nieta, Adriana Martínez Vivot, es en la actualidad la directora de Angel Guido Art Project, un espacio cultural destinado a la promoción y difusión de las artes visuales, que desde el 10 de marzo alberga la nueva muestra de Nora Iniesta “Mundo Argentino”.
Prolijamente repartidas en ambos pisos de la galería se exhiben 70 obras en celeste y blanco que intentan recrear, desde la particular y nostálgica mirada de la artista, toda la complejidad del ser argentino. Alejada de cualquier acartonamiento histórico o relato cronológico, Nora reúne una multitud de objetos cotidianos celestes y blancos que hablan de nosotros y narran nuestra argentinidad desde lo emotivo, sin golpes bajos y con leves ironías: como si nos lo estuviera contado un niño. Ese “Niño argentino” de delantal blanco y envidiable educación pública de otros tiempos, que aprendió a admirar a los padres de la patria y hoy se encuentra rodeado de futuros próceres “Sin pies y sin cabeza”. Esa niña que alguna vez fui yo, empecinada en sacarse buenas notas para poder llevar la Bandera, admirada por la inmovilidad y altura de los granaderos y enojada conmigo misma porque no me salían parejas las arcadas del Cabildo.
Nora no se cansa de repetir que esta nueva exhibición no es una muestra nacionalista es, podría decirse, un proyecto albi celeste que se gestó a partir de la unión de la galería y su arte. Nadie le impuso la temática y tampoco influyó en ella el Bicentenario, todo el que conozca su obra sabrá que esa mirada nostálgica y casi infantil sobre nuestra cotidianidad pasada es su sello personal a la hora de crear. “En la infancia se gesta el futuro de uno mismo, la profesión y los valores (para mí hay tres de ellos que son indiscutibles: no matar, no robar, no mentir). Es el momento en el cual uno ve lo que hará el resto de su vida y no se imagina haciendo otra cosa que no sea lo que ama” afirma Iniesta. Es innegable que gran parte de su obra remite a esa Argentina modelo en la cual la escuela pública era una de las mejores del mundo. Nora, que se formó como pintora, no tiene empacho en decir que está orgullosa y agradecida de que su educación, desde el Jardín de Infantes hasta la Escuela de Bellas Artes, provenga de instituciones públicas. “Yo ensamblo objetos pero veo colores, solo cambio el soporte”. “Los objetos aparecen, llegan a mí, hay períodos en los que no aparece ninguno y de golpe uno te genera un imán”. El acto creativo no se dispara automáticamente en ella cada vez que se cruza con un elemento, primero debe aparecer esa sensación especial que va generando una idea: “cuando encuentro un objeto quizás lo guardo, o lo uno con otro que tenía guardado hace mucho tiempo, voy ensamblando y viendo. Los objetos están cargados de cosas vividas, cada uno es una anécdota, un viaje, un dolor, una alegría. Uno sufre mucho o disfruta mucho determinados instantes de la vida y a partir de esas marcas crea”.
En “Mundo Argentino” cintas, conos de hilo, pompones, lanas, tejidos al crochet, bolitas, las clásicas bandejitas para masas finas y cientos de escarapelas se conjugan con objetos de uso diario, como un sacacorchos o una alfombra de baño, para dar vida a una narración que incluye al fútbol (“Mundo argentino II”), la religión y la familia (“Picnic patrio”). La visión de Nora resulta mucho más urbana que campera, salvo por la obra “Mundo Argentino IV”, pero no por esto menos federal: la sucesión de 24 bandejitas adornadas con calcomanías de la Bandera, representa a nuestras 23 provincias e incluye a la Ciudad de Buenos Aires. Sin olvidarse de algunas de nuestras heridas, la artista crea, con la leyenda “argentinos en el exterior” sobre un tejido autóctono, la que considera la “Provincia número 25” y también agrupa miles de cintitas patrias sobre un fondo negro para armar dos palabras que jamás deberemos olvidar: “Nunca más”. El celeste y blanco, que todo lo invade, se combina con los demás colores para hacernos acordar que somos argentinos pero también latinoamericanos y deja de lado, amén de algunos objetos muy puntuales, alusiones más concretas a la oleada inmigratoria europea. Teniendo en cuenta que Patria significa tierra de los padres, encuentro en “Mundo Argentino” un mensaje para las nuevas generaciones, para que construyan el futuro argentino, sin atarse al pasado pero sin olvidarse de él, y a pesar de que sus guías se hayan farandulizado (“Los tres poderes”) o no estén forjados en puro bronce (“Sin pies y sin cabeza”).

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Libros lentos sobre arte argentino. Editores: Santiago Villanueva y Nicolás Cuello.
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