Caleidoscopio | Nora Aslan en Gachi Prieto

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La muestra presenta una serie de trabajos recientes e inéditos realizados por Nora Aslan en pleno confinamiento. Una obra que despliega un nuevo repertorio de sentidos, que sigue trabajando sobre el fragemento pero lanzada a explorar y releer su propio archivo, y a indagar en la incertidumbre del entorno.
Caleidoscopio es un recorrido a traves de tesoros escondidos, hallazgos imposibles, testigos, e imágenes que cambian de sentido y generan relaciones sorpresivas.



Dejarse perder // Una estrella roja se filtra en medio de la noche. Es un planeta desconocido que estaba escondido detrás del sol. Pasan los días y sigue ahí. Cada vez más grande. El cielo cambia de color, se hace más intenso, más fuerte, tanto que parece artficial de lo saturado. Es hermoso, se parece a la aurora boreal pero sin estar en el norte. La estrella avanza y desde la tierra se siente cerca. Es una energía amorfa y potente que invade y se acerca a una velocidad imposible. El choque con la tierra
es inminente, cuando se toquen todo se termina. Es el apocalipsis, el fin, ese momento tan narrado, profetizado y esperado que rápidamente se puede reconocer. Algo así pasa en la película de Lars Von Trier cuando el planeta Melancolía irrumpe y ante la amenaza del fin, dos hermanas se enfrentan con esa posibilidad: el mundo puede terminarse y es ahora.

Todas estuvimos cerca de algo aterrador en los últimos años, no por la idea de un planeta que estalle contra el nuestro, pero si por la fuerza de algo fuera de control, la incertidumbre de un presente difuso y en los puntos más algidos, algo de esa amenaza del fin. Frente al colapso, la quietud. El límite, el encierro, los espacios reducidos y el cuidado desde lo prohibitivo. NO salir, NO tocar, NO compartir.

Un apagón que cambió la nitidez de las cosas. Nos dejó a ciegas por un rato hasta que lentamente, en el ejercicio de acomodar la vista, fueron apareciendo destellos, deformes, extraños, pero que iban trayendo algo de sentido. Indefectiblemente el caos propone otras configuraciones, otra disposición de las cosas, otro orden en los factores. Mover la mirada y leer esa forma puede ser inspirador: el estallido puede ser hermoso, pueden aparecer colores nuevos, reflejos, vibraciones y hasta el movimiento de la
tierra puede ser conmovedor.

Bajo esa luz tenue que tiñó la percepción del mundo, Nora Aslan siguió ejercitando su mirada y se lanzó a la búsqueda de lo desconocido. Se adentró en la oscuridad y se puso a jugar, como entrar en un bosque de noche dispuesta a dejarse perder.

El recorrido fue intenso, caminar en penumbras es peligroso. Sin embargo, algo pasó, una serie de acciones empezaron a encadenarse y a traer estos hallazgos que hoy encontramos reunidos: el cielo, los planetas, el choque, la pérdida, el bosque, las luces, los nuevos colores. Como agarrar un caleidoscopio y moverlo hasta que todas las imágenes se mezclen y sigan abriendo sentido.

El Apagón // cerrar los ojos y ver qué es lo que empieza a filtrarse / empezar a caminar en lo oscuro / ver nuevos colores / los que trae el apocalipsis o ese campo de incertidumbre /rojo, verde, amarillo, gris / seguir caminando sin saber cómo volver a casa / caerse / perder la memoria / seguir el instinto / trabajar con esos remanentes que deja la memoria / retazos de imágenes conocidas / partes que
pensábamos que ya no servían / hacer referencias nuevas / construir nuevas relaciones a partir de esos remanentes / de los nuevos estímulos / esos que aprecen con los colores del cielo deforme / del miedo al camino desconocido / del dolor de la caída / de la pérdida / Nora recorre sobre lo sinuoso / sobre el NO / camina por el bosque / mira el choque de los planetas / y se ríe / juega / y contruye sus
personajes / genera encuentros llenos de ironía / impulso / personajes que miran / que estan atentos / que espían y se ríen / porque el miedo puede ser gracioso / porque al final el recorrido es tiempo / y esa dimensión situada / de poder sentir los pies caminar sobre el pasto / de tener los ojos abiertos esperando que aparezca la luz / es el tiempo de la vida / es el presente que nos define / y sobre esa experiencia existimos / ahí es donde Nora se expande / ahí explota / de luz / luz de colores extraños / ahí explota / y aparecen sus matices / de color saturado / del difrute visual / de los encuentros punzantes / extraños / siniestros / irónicos y alegres / cabezas de bebés / retratos / fragmentos / libros /
lecturas / personajes fantásticos / monstruosos / animales / plumas / restos /

Caleidoscopio // parte de un proceso atravesado por acciones encadenadas.
Acciones que fueron respuestas a un contexto plagado del NO se puede. Un contexto limitante, que pese a su densidad, fue el marco de una serie de hallazgos inesperados. La muestra presenta una serie de trabajos recientes e inéditos realizados por Nora Aslan en pleno confinamiento. Una obra que despliega un nuevo repertorio de sentidos, que trabaja una vez más sobre el fragmento, pero lanzada a explorar y releer su propio archivo, y a sumergirse en la incertidumbre del entorno. Caleidoscopio es un recorrido a través de tesoros escondidos, hallazgos imposibles, testigos e imágenes que cambian de sentido y generan relaciones sorpresivas.

María Alejandra Gatti
Buenos Aires, mayo 2022

Hasta el 16 de junio de 2022 en Gachi Prieto - Uriarte 1373, CABA



NORA ASLAN (Buenos Aires, 1937). Artista visual. Estudió Arquitectura en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (UBA) entre 1956 y 1960. Incursionó en diversas disciplinas, participando en talleres y grupos de estudio. Además, dio clases particulares en su taller durante más de 25 años. Durante una década (1975-84), Aslan trabajó el arte textil; cuya obra Territorios se destaca por haber participado, en 1981, de la prestigiosa Bienal de Lausanne en Suiza. En sus “propuestas textiles había empezado a desertar del plano al producir volúmenes y relieves; y, aunque sin renunciar a los materiales clásicos del oficio -lana, algodón, lino-, el recurso del fieltro, a los dibujos sobre papel, al pintado y al quemado, no sólo robustecía el paulatino abandono de la superficie lisa sino también prolongaban el ingreso de otros elementos. Por lo demás, los tapices de Nora Aslan ya no eran tapices sino instrumentos autónomos, independientes” (Glusberg, 1991). Por su labor la disciplina textil obtuvo el Premio Konex en 1982 y 1992, el Primer Premio América ‘92 en el CAYC, el Primer Premio del Salón Municipal de Tapices en 1979 y el 1° Premio del Salón Nacional de Tapices en 1978. En los años noventa comenzó a incursionar en objetos e instalaciones que realizaba con elementos de descarte y que, al día de hoy, participan de sus exposiciones. La búsqueda por desarticular las apariencias, la llevó a explorar el arte del collage planteando una oposición entre proximidad/lejanía y apariencia/realidad que pone el foco en la mirada como vector del conocimiento. Tal como afirma Lucas Fragasso, “una descisión entre lo que nos mira y lo que vemos se ha instalado enigmáticamente entre los extremos, entre el acto de ver y el objeto mirado”. En 1997, presentó su ya mítica serie Alfombras en el Museo Nacional de Bellas Artes que significó su consagración a nivel nacional como internacional. Así, durante las décadas siguientes expuso regularmente en Nueva York y sus obras comenzaron a formar parte de colecciones internacionales. En los últimos años, Aslan redobla el gesto y comienza a utilizar sus propias fotografías como materia prima de sus collages. “La obra es ese encuentro, que era collage, en el sentido más tradicional de la técnica, el recorte, la superposición y la reformulación en el acto de reunir las piezas, y ahora se expande e invade el espacio físico. Tal vez replicando algo del sentido voraz en el uso y circulación de las imágenes en las redes sociales”, dice María Alejandra Gatti en el texto que oficia de prólogo para la muestra antológica Ese Punto que, en 2019, le dedicó el Museo Emilio Caraffa de la ciudad de Córdoba. A su vez, desde el año 2019, realiza la gestión y curaduría del proyecto Arte Singular en la Argentina que tiene como objetivo es dar a conocer a artistas nacionales con alguna discapacidad mental, enmarcadas en el denominado Art Brut o Outsider Art que fascinó a Paul Klee, Max Ernst y Jean Dubuffet.


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