Colectiva: El barro que sostiene mis piernas en Cazadores

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Me gusta detenerme a reconocer los surcos en la cerámica. Siempre imaginé la impronta de su gestualidad como la evidencia de un trayecto introspectivo, íntimo, personal; un camino de búsqueda que solo unx artista puede metaforizar sobre la superficie de lo que, alguna vez, solo fue tierra. Es en esa impresión de los dedos sobre el barro que el relato cosmogónico puede comenzar a aparecer.

Érase una vez el barro...

Lxs dioses no deberían haber sido tan distintxs a lxs alfareros, pienso.

Después de todo, ellxs crearon el barro que sostiene mis piernas. Pero, después de Nietzsche, lo que antes era barro divino hoy es una multiplicidad de formas sin dios; visiones de un imaginario capitalista
que, mientras explota el territorio, profesa la meritocracia de un paraíso digital y esboza el paisaje del Antropoceno con la misma acromía de las cenizas que decoran los humedales pasado el incendio. Es la desertificación de nuestro individualismo, la que nos golpea en la cara para mostrarnos que es posible que la humanidad no sobreviva a su desmedida avaricia. Es la mezquindad de haber perdido toda fe y creencia en que somos parte de algo más grande que nosotrxs mismxs.

La crisis ecológica es también epistémica. El reduccionismo del pensamiento occidental utilitarista, disciplinar y antropocéntrico nos empujó hacia el abismo. Después -y a pesar- de haber matado a dios, es la ciencia la que ha probado que no hay día sin noche ¿En qué momento destruimos el barro?

Eugenia García

Participan
Cecilia Ferrari, Marina Masciottra, Victoria Quintiero, Juan Carlos Urrutia


Hasta el 19 de mayo de 2022 en Camarones (Camarones 1645 - CABA)

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