Una mezcla desprejuiciada por un creador de historias

Todo es ficción. Washington Cucurto en Museo Moderno desde el jueves 9 de septiembre de 2021 hasta el martes 1 de marzo de 2022.

Todo es ficción para el escritor y editor Washington Cucurto, quien hace unos años empezó a descubrir su faceta de artista visual y hoy expone una veintena de obras en los pasillos del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Todo es ficción, también es su exposición individual en la que se exhibe una selección del trabajo realizado durante los últimos dos años. Muchas de estas series son en esencia, escenas que nos transportan al verlas a una realidad conocida. En ella brillan los personajes propios de la conciencia social argentina, eventos políticos y vendedores ambulantes en las calles con sus productos: frutillas, melones, paltas, remeras. Estos se destacan en las piezas, mientras que los espectadores que gozan de ser caminante de los barrios periféricos de la Capital tienen el plus de acompañar esta producción con voces que se filtran por la memoria, lo gritos de promoción de los protagonistas de las obras.

Cucurto es un creador de historias, ya sea en sus textos como en sus piezas visuales. En ellas logra a través del uso de materiales cotidianos —papeles de diarios, lienzos y afiches—, desplegar su potente universo visual. Donde a través de una representación que roza lo grotesco sin acercarse a lo ordinario, presenta “relatos condensados, en los que el retrato de un vendedor callejero, de un escritor o de un personaje histórico, una escena tomada de una obra literaria o de un acontecimiento de la historia se distorsionan y adquieren nuevas formas y vitalidad”, explica Victoria Noorthoorn, la curadora.

Al ingresar al museo sus trabajos son lo primero que se ve, ya que una de sus series se encuentra colgada en las paredes del hall de entrada. Sus creaciones van apareciendo en lugares imprevistos, sobre paredes rojas. Existe un paralelismo dado por el montaje, entre la ubicación de los cuadros, sus personajes y la realidad. En un recorrido espontáneo, el visitante se va encontrando con las piezas a medida que avanza por los pasillos de la institución, como si estuviera en la calle y se fuese cruzando con determinadas personas o situaciones. Las obras de Cucurto están por todos lados, en pasillos y columnas, como posters callejeros en colores llamativos que roban nuestra atención de las exposiciones de las salas principales.

A mano suelta, en colores fuertes y con figuras estilizadas aparece, como la describe Noorthoorn, la “mezcla desprejuiciada de la vida callejera, la prensa, la música y el arte popular de los países americanos.” Presentada siempre, desde una perspectiva infantil sin ingenuidad, donde a la realidad se la muestra, así como se la vive. Desde esa mirada de niño que no enmascara.

Con influencias literarias, políticas y sociales las creaciones de Cucurto se incrustan en la retina para así luego llegar a lo sensible de cada uno, ya sea con la Evita mulata, con la serie Nueva York también es el Caribe o con su versión de Las señoritas de Avignon en Las damas Boulogne sur mer.

El texto curatorial resume Todo es ficción como una muestra que “retrata la historia y la cultura de un continente atravesado por la violencia racial, social y política, con una mirada plena de amor, humor y ternura.”


Hasta el 1 de marzo de 2022 en el Moderno (Av. San Juan 350 - CABA)



Texto de sala

Con una convicción que brota de la certeza de que “finalmente todo es ficción”, Washington Cucurto (Santiago Vega, Quilmes – 1973) crea un potente universo visual, tan caliente como festivo, en el que se cruzan la vida cotidiana de las clases populares, la alta y no tan alta literatura, la pintura moderna y contemporánea, la historia y la política, para recrear en el libro y en el cuadro las potentes mezclas culturales y étnicas de las dos Américas. Esta exposición reúne una selección de obras pertenecientes a varias series que Cucurto ha creado en poco más de dos años, cuando decidió continuar en la pintura el intenso mundo ficcional que ya había construido como escritor a lo largo de más de una veintena de libros de cuento, novela y poesía. Sus pinturas, así como sus narraciones, nacen de una mezcla desprejuiciada de la vida callejera, la prensa, la música, el arte popular de los países americanos, cada vez más intensificada por inmigraciones recíprocas que crean ciudades complejas y compuestas, a la vez mexicanas, colombianas, venezolanas, argentinas, peruanas, cubanas, bolivianas, paraguayas, dominicanas… Esa vida ferviente, ese torrente de cuentos orales, escritos, musicales y visuales se materializa en sus cuadros, “relatos condensados”, en los que el retrato de un vendedor callejero, de un escritor o de un personaje histórico, una escena tomada de una obra literaria o de un acontecimiento de la historia se distorsionan y adquieren nuevas formas y vitalidad, en una azarosa coexistencia definida por las consignas de nunca corregir, siempre avanzar y sumar a mano suelta, incorporando cualquier elemento que aparezca en la espontaneidad del hacer, y siempre a la mayor velocidad posible.

Si la historia y la cultura tienen sus relatos oficiales y sus cánones, la obra de Cucurto los mezcla, recombina y subvierte en un reordenamiento desprejuiciado que pone en primer plano sus orígenes más silenciados, los más profundamente populares, los de pieles más oscuras. Así, las dominicanas del Once pueden tomar por asalto un cuadro de Picasso, Eva Perón ponerse negra para encarnar un nuevo mito histórico o los versos del poeta cubano Virgilio Piñera musicalizar una pelea de borrachos en un bar porteño. Del barrio de Once al de Haarlem (que “también es el Caribe”, sostiene Cucurto), su obra retrata la historia y la cultura de un continente atravesado por la violencia racial, social y política, con una mirada plena de amor, humor y ternura.

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