Pombo despide a Gumier

En sentido homenaje el artista Marcelo Pombo despide con este texto al amigo curador artista Jorge Gumier Maier. MNBA, 21 de diciembre de 2021



Voy hablar de mi amigo Jorge Gumier Maier, a quien le gustaba cambiar de rumbo.

Cuando lo conocí en el año 83, entre sus múltiples actividades había una que se destacaba: el activismo gay, especialmente en su rol como periodista, es decir, participó de la construcción política de los derechos humanos de nuestra sociedad.

Promediando los ochenta, tuvo otra gran pasión: el teatro under y la performance, que por aquellos años convocaban a la gente más talentosa y creativa.

Fue hacia el final de esa década, cuando la expansión de la epidemia del sida, y una profunda crisis económica precipitaron un nuevo escenario en la cultura del país.

En 1989, Jorge Gumier Maier comienza a dirigir un modesto espacio conocido como la Galería del Rojas.

Para ese entonces, el clarividente, el que captaba con precisión el espíritu de la época, como lo definió días atrás Elba Bairon, ya había comprendido la precariedad del arte de Buenos Aires.


Y nos ofreció a las personas que exponíamos en la penumbra de los bares y las discotecas una pared blanca para mostrar nuestro trabajo, un foco de luz para iluminarlo, un espacio vacío para enmarcarlo y ver si esa precariedad tenía algo para decir.
Bueno… de todo eso salió algo que funcionó y hasta podríamos decir que enamoró.

Y Gumier Maier dejó atrás el under y el activismo gay. Se convirtió en un curador y en un artista tan profesional como le fue posible, representando ese arte que comprendió y ayudó a crear.

Se sacó los aros, se cortó el pelo, comenzó a usar camisas escocesas y a bañarse todos los días. Trató con críticos, galeristas, nuevos coleccionistas y recibió a curadores extranjeros que venían de visita.


Negoció con lo real todo lo que pudo.
Para mí, que lo había conocido y admirado cuando era una persona muy poco convencional, verlo convertido en el líder serio y comprometido que nos inspiraba a todos era como contemplar un paisaje de una libertad emocionante.

Este es el Jorge que hoy quiero evocar, el que apostó con todo, el que se entregó como nunca antes y en unos pocos años cambió el rumbo de nuestro arte.

Siempre le estaré agradecido, con muy poco supo congregarnos en sus exposiciones, escribiendo textos y generando polémicas en las que nos sentíamos estimulados e incluidos. Porque si hubo algo especial en él es que siempre escuchó nuestro profundo deseo de ser artistas.

Siempre estarás en nuestra memoria y en cada sonrisa cómplice que se nos escape al recordarte. Eso es todo. Gracias por escucharme.



Jorge Gumier Maier. Estación Retiro, Buenos Aires, 1995. Foto © Gian Paolo Minelli. Fuente: Archivo Gian Paolo Minelli. Publicada en Moléculas Malucas: Archivos y memorias fuera del margen que resistieron la oscuridad del olvido.




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