Void (tierro incógnito){}. Una muestra virtual de Juan Miceli

Las obras de Juan Miceli se presentan en un entorno 3D. La sala donde se muestran estas obras tiene relevancia. Estas obras se muestran en una sala virtual: un entorno que está en internet, en todas partes y en ninguna. Y se presenta en este momento histórico signado por una pandemia mundial que se desarrolló —por primera vez— junto con un llamado masivo al teletrabajo conectado a través de internet. Por esto, estas imágenes son un comentario sobre la realidad en más de un sentido. Se hace complejo encontrar el sentido rector ya que el mismo vacila y se hace inestable. Así como se hizo inestable para todos entender la situación que se estaba desarrollando. No somos capaces de vislumbrar todavía las consecuencias de este acontecimiento mundial. La representación de lo acontecido se vuelve fantasmal. Pesan las ausencias fatales que provocó, así como pesan las mutaciones por el momento imperceptibles que se están desarrollando.



El mundo fantástico descrito por estas piezas se presenta por lo tanto como una investigación. Esta investigación parece una arqueología. Es la arqueología de una tierra incógnita porque no se sabe a dónde nos lleva este viaje. Se trata de hacer una documentación de esta tierra incógnita, así como una documentación de la misma muestra. La consigna encierra la pregunta ¿dónde está el límite de la obra? Emerge la convicción incierta de que tal límite no se puede estabilizar. No hay en esta investigación una búsqueda dentro de los bordes definidos de una disciplina a la manera modernista, sino la indagación de conexiones, viajes, transposiciones y vagabundeos que puedan resultar productivos.

De este modo el sitio se vuelve un mundo que flota en un mar de datos. Al mismo tiempo es como meterse dentro de un cuerpo que es también un mundo de seres fabulosos que se manejan con dispositivos fantásticos. El uso de algoritmos para realizar la obra propone una reflexión visual sobre las posibilidades expresivas de los medios tecnológicos contemporáneos.

Contemplar estas piezas digitales hace martillar una y otra vez las mismas preguntas: ¿Hasta qué punto las simulaciones que construimos con nuestras máquinas son artificiales? ¿Hasta qué punto nos hemos hibridado con nuestros dispositivos? ¿Somos naturales? ¿Somos seres artificiales/artesanales/técnicos? ¿La obra es uno?” Sujetos a las sorpresas que nos pueden deparar nuestros artefactos contemplamos el paisaje natural/artificial que nos ofrecen.

Otro aspecto que hay que destacar es que la mayoría de estas obras tienen una dimensión colaborativa. La obra de Juan Miceli es el punto de encuentro de diferentes colaboraciones y apropiaciones, por ejemplo la voz de Franco Bifo Berardi, o el mismo entorno 3d donde se muestra la obra, creado con la tecnología de Unity por el desarrollador de software Majit Bedi, entre tantas otras colaboraciones. Así que no solo el significado queda socavado con este trabajo colectivo, también la idea del artista solitario y genial, ya que no se puede establecer cuál es el aporte de una subjetividad o de otra.

Esta cartografía visual genera diálogos inter y trans disciplinarios, oscilando entre lo extraño y lo conocido y produciendo una zona de indiscernibilidad entre el espacio físico y el virtual, se presenta a la experiencia como una especie de banda de moebius donde lo exterior pertenece a lo interior y viceversa, donde la excepción es la regla. Nos interpela señalando la aporía que implica vivir entre lo físico y lo virtual.

Ángel Jara

El proyecto se realizó en el marco del CC de la Universidad Nacional de General Sarmiento

SALA 1: Entorno 3d Void (tierro incógnita) {}

SALA 2: Videos

SALA 3: GIFs

SALA 4: Sonoridades

SALA 5: Textualidades

SALA 6: Charla








Juan Miceli. Soy modelo ’71, nací y vivo en Buenos Aires. Soy artista audiovisual autodidacta en distintos formatos: escultura, spokenword, acción, video e instalación. Mostré mi obra de manera individual en espacios como Fundación Lebensohn (De Nuestras Bocas Sólo Sale la Verdad, 2014), Expressiones Cultural Center (2014, New London, USA) ThisIsNotAGallery (La Suspensión, 2011), Fundación Itaú Cultural (Invocando el Verano Eterno, 2011), Universidad Nacional de Cordoba (La Música del Kaos, 2012), Wallrod (Miceli: The Very-Bestia, 2010), entre otros. En un mundo que voy dejando atrás pero siempre vuelve, fui/soy director de arte y vestuarista en largometrajes y comerciales de televisión y, entre 1998 y 2005, di clases de Dirección de Arte en el Centro de Investigaciones en Cine y Video (CIEVYC). También fui redactor creativo para radio y durante 4 años hice el programa de cine y soundtracks “El Anticrítico” en Radio Nacional AM y FM y que también pasó en diferentes formatos por las FM Energy y La Isla entre 2001 y 2004. En 2011 fui seleccionado en la Beca ECuNHi-Fondo Nacional de las Artes y en 2012 en la Beca Nacional del Fondo Nacional de las Artes. Estudié Diseño de Indumentaria en la UBA y tomé seminarios de Escenografía, Iluminación y Vestuario en el Instituto Superior de Arte Teatro Colon. En el pasado, mi diversidad de roles y tareas me traumatizaba. Exagero un poco, pero sin dudas me acorralaba la pregunta “¿qué soy?”. Hoy estoy convencido de que esa multiplicidad de tareas y vocaciones confluye en el presente en el estar siendo artista de una manera que yo disfruto mucho. Si bien básicamente mi misión artística se trata de armar instalaciones a partir de mis esculturas de huesos y plásticos fundidos eso no me quita el entusiasmo por incluirme (léase fundirme) en mis instalaciones, recitar en mis aperturas, escribir mis textos curatoriales, producir el sonido, ser mi obra. Creo que mi reptar de trabajo en trabajo y fundamentalmente de disciplina en disciplina es mi manera de cuestionar su supuesta división, inexplicable modo de adiestramiento. Y es mi manera de atravesar el arte como una forma de vida -que consolida todos esos aspectos- y de lo ritual, en la que cada tanto sacrifico una versión de mi mismo para que otra aparezca, sustituyendo la anterior, exacerbándola, violentándola, o todo eso simultáneamente.


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