Contigo pan y cebolla | María del Carmen Cachin Marusich en el Museo de las Mujeres (Córdoba)

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Geoposicionamiento laboral. Automarketing. Autos Peugeot, Ford, Renault

“Cabeza borradora es mi película más espiritual.”
David Lynch

Hay una imagen icónica en blanco y negro del femicida y escritor William Burroughs (asesinó a su esposa con un disparo en la cabeza no de barro jugando a Guillermo Tell), de anciano, donde se lo puede confundir en un vistazo rápido con Marcel Duchamp. En la imagen, esboza una sonrisa con un arma en la mano, delante de dianas de tiro al blanco sobre madera con agujeros de balas. Entonces, tiro al blanco/punto.

Los videos de @profecarmencachin marcan un stop. Se terminó (o pausó) el tiempo/espacio de crear aguarelas. Aparece la acción performática de lecturas sobre Duchamp en vivos de Instagram. Videos en ángulos rectos electrónicos, un punto cuadrado que marca el final de la oración: Stop! / Stand there where you are / before you go too far (Erasure, 1988).

En cuanto a curaduría, se podrían proponer esculturas de Jeff Koons y un video con fragmentos de sus MasterClass. El punto Koons es meramente ego conceptual, no un punto a sus esculturas; incluso, más que un punto es un acento. La diferencia es el uso de la plataforma MasterClass, que se abona en dólares versus la expectación de Instagram, que es a cambio de los datos personales de generadores y consumidores de contenidos para el uso de empresas. O sea que Cachin Marusich tanto como sus
alumnos están pagando con sus vidas, literalmente, la lectura/escucha. Pero tanto una captura de pantalla de Koons como de Cachin Marusich son semejantes: dos humanos hablando ante una pantalla escuchados por otros tras pantallas.



Un personaje, un papel 100% algodón


“No es la respuesta lo que aclara, es solamente la pregunta.”
Eugene Ionesco

La dramaturga, directora y actriz Romina Paula, dice en una entrevista firmada por Roger Koza, que no sabe a ciencia cierta a qué distancia queda su séptimo piso desde el suelo: a ese espacio concreto en metros a veces lo percibe más rápido y otras más lento, como si lo que variara fuera la altura. El edificio, objetivamente, no se comprime ni expande más que milímetros según la temperatura

La cualidad mayor de las aguarelas es el no tener energía de aire/fuego. Son energía emocional en expansión hasta secarse cual mujer de Lot al mirar atrás. Se podría hacer una aguarela con moras, té negro, café, cúrcuma y polvo de flor de espinillo. No hay que taparse los oídos: su insonoridad permite cerrar los ojos para culminar la contemplación.

El autorretrato de María del Carmen Cachin Marusich con el cabello suelto y un pájaro en la cabeza, es una síntesis recurrente de mujeres cisgénero soñadoras con los pájaros volados. Sobre lo endeble de la salud mental (no así la estomacal o respiratoria). La fragilidad de un pequeño sonido, pudiendo espantar en vuelo estrepitoso a aves quietas en una rama o cuero cabelludo con hebras de queratina

Lo inquietante es el retrato de Julián, hijo de la artista, con su gato Anubis: a los felinos, salvo excepciones, al ver un pájaro se les activa el instinto cazador

Esas escenas aparentemente dóciles esconden el peligro inminente. El caos

Samuel Beckett escribió la novela Watt para no perder la cabeza durante la Segunda
Guerra Mundial. Pintar aguarelas, suscita calma y no desborde, mantiene a raya las voces que carcomen la cabeza de barro (energía de agua/tierra)

Las aguarelas de Cachin Marusich remiten de modo transversal a la obra de Nicola Costantino, por ejemplo parte de la instalación Pardés en el museo MAR en 2019: arte comestible y aguarelas de gran formato (aunque también usó lápices y pasteles). Cachin Marusich, con aguarelas sin enmarcar, invita a reparar en su orbe de pimientos, higos, chauchas, insectos, flores, árboles, frutillas, cerezas, como instalación texturada sobre pared. Magnífica interacción con el punto máquina



La personalidad escénica de una gota

“(…) cambia la rueda
para seguir su peregrinaje
tras espejismos de agua pura.”
Gonzalo Millán

Georgia O’Keeffe señala sin proponérselo, la relevancia de elegir el lugar para vivir.
Pertenecer al paisaje. La importancia de saber en qué punto del planeta apoyar los pies y erguirse: O’Keeffe en un entorno agreste, seco, con cortes planos de cielo despejado y vestida de negro o gris con líneas rectas, limpias, moldería oulipo.

En ese paraje sus aguarelas se erigen también, con el aterrizaje (distinto al alunizaje de Cachin Marusich) en hojas absorbentes. Abstracciones Georgia iniciando arcos azules, bóveda contenedora del paisaje que lleva a la medialuna mágica, real, nutricia, de Cachin Marusich. En contraposición, O´Keeffe se alimenta con tostadas de mesa entre todo el abanico simple de sus recetas culinarias, como la sopa de remolachas, hasta llegar a un nada suntuoso helado de vainilla

Los tiempos de cocción llevan su tiempo. Cortar con las manos, cortar con acero inoxidable, esperar, salar y condimentar, no son cuestiones de velocidad: verduras al horno, una sencilla aguarela

María del Carmen Cachin Marusich parece haber anidado unas semanas en casa de O’Keeffe, pintando con agua de las verduras que la anciana cocinara para ambas. Las dos plasmando flores: una a distancia prudente; la otra de cerca, con detenimiento tosco sexual amplificado, dibujando caderas abiertas con sexos óstricos, y contornos rocosos turgentes de piel gruesa

Cachin Marusich se nos muestra absor(v)ida una larga tarde plena de luminosidad, delineando los insectos convivientes. Recordando las lejanías de la fauna del fondo del mar


Texto: Charlotte von Mess
Registro fotográfico: Estefanía Stoppini
Traducción: Ignacio Havre

Contigo pan y cebolla | María del Carmen Cachin Marusich en el Museo de las Mujeres (Rivera Indarte 55 - Córdoba) - Hasta el 11 de febrero del 2022

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Libros lentos sobre arte argentino. Editores: Santiago Villanueva y Nicolás Cuello.
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