El Diálogo | Gustavo Nieto en Pasto

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Estrella distante

Hace algún tiempo Gustavo Nieto imprimió sobre un espejo luminoso “El encuentro más importante es el encuentro con uno mismo”. La frase citaba el final del discurso de despedida de Yves Saint Laurent de su legendaria casa de alta costura; así, de modo oracular, daba por concluida no solo su propia aventura creativa, agónica y extática, sino una era. “La moda para la que él trabajaba ya no existe, la alta costura no es un arte, sino acompaña un arte de vivir que ya no existe” dijo Pierre Bergé. La obra de Gustavo extraía la templada victoria del camino heroico, la conquista del saber más escurridizo y tramposo, aquel que dice: sé quien soy, debajo de todas estas máscaras, sé quién soy.

Cinco años después de YSL, retoma la cuestión del encuentro pero en el punto que se enlaza con el otro, un acontecimiento no menos arduo ni enigmático. El diálogo nace, entonces, inspirado por otras palabras, escritas siglos atrás por Galileo Galilei “Diálogo sobre los dos máximos sistemas del
mundo ptolemaico y copernicano” que supuso para el astrónomo un penoso juicio establecido por la Inquisición y a la vez inconmensurable conquista para el porvenir. Sin embargo, el Galileo que busca Gustavo no es el Titán Moderno, sino uno a escala humana: “¿Cómo podría cifrar al Galileo en mi?, ¿qué es lo que experimento y observo con semejante obsesión? Sin dudas es el otro, en realidad estoy hablando del otro amado. Entonces pienso en la astronomía como el amor, yo como Galileo y el ser amado como el universo, pensar y creer que podemos ser in nitos”.

Perfect Lovers

El diálogo está compuesta por cinco imágenes que evocan a las galaxias más próximas a la nuestra – Enana del Can Mayor, Enana Elíptica de Sagitario, Gran Nube de Magallanes, Enana de Boötes, Pequeña Nube de Magallanes – y una tela : ¿Te acordás de nuestro pacto de morir juntos? Hechas de
clavos y lentejuelas, las obras son la conjunción de tormento y dicha, consumación plena del Amour fou.

¿Te acordás de nuestro pacto de morir juntos?

La primera vez que recuerda haberlo visto fue en una pintura. En ese retrato Orlovsky estaba recostado en un sillón blanco, desnudo como un dios griego. En cuestión de días, o minutos Allen Ginsberg lo conoció y sí... era hermoso. Empezaron a salir, tuvieron un tiempo grisáceo de idas y vueltas sin estar demasiado convencidos de lo que tenían o si estaban teniendo algo en realidad. Pero en algún punto la ciénaga se disolvió y surgió entre ambos el deseo cristalino de estar juntos. Entonces hicieron una ceremonia en un café. “Juramos que cada uno entrara al cielo y no fuera al cielo
sin la presencia del otro. Recuerdo que cuando hicimos esa promesa de delidad celestial, paradisíaca y terrenal, inmortal, cuando me di cuenta que estaba haciéndolo y él estaba haciéndolo, algo se abrió y fue como si los cielos llovieran oro. Finalmente había encontrado a alguien que me amaba como yo lo amaba. Fue la primera vez que me sentí aceptado de verdad”.
Estuvieron juntos hasta que Ginsberg murió en 1997.

Canto XXXIII

Romance tiene además del significado cultural conocido, otro más infrecuente o Incluso polvoriento que refiere a un género literario. Quizás no sea un capricho pensar que en El diálogo confluyan ambos sentidos dado que es un relato escrito con lentejuelas. Tiene tanto de Galileo y su entusiasmo por el cosmos infinito como de Dante, cuando al concluir su odisea revela que es el amor, L'amor che move il sole e l'altre stelle.

Por Florencia Qualina

Hasta fines de enero 2022 en Pasto (Av. Paseo Colón 1490 - CABA)
visitas de martes a sábado de 15 a 20 h


Gustavo Nieto
Todos, como advierte Saint Laurent, estamos hechos de los ancestros que adoptamos. Gustavo Nieto es devoto de cultos en apariencia antitéticos, Félix Gonzalez Torres y Matthew Barney, en el medio están Raffaela Carrá, las discothéques, el tiempo perdido. Nieto descompone el léxico minimalista de geometría, vidrio y luz para fabricar con esos mismos elementos unas piezas lisérgicas, excesivas. En su obra hay una raíz o una enorme rama que podemos seguir en el metódico hilvanar de lentejuelas e intervenciones sobre platos o figuras de porcelana.

Unos procedimientos sobre los que se detuvo Marcelo Pacheco al recuperar el texto “Escuelismo” del crítico Ricardo Martín-Crosa: la tendencia a la manualidad -recortar, pegar, hacer collages, la
inclinación por cierta ternura infantil- es un rasgo que da cuenta de la obstinada presencia del repertorio escolar en la configuración de una estética del arte argentino.
Aquellas técnicas y recursos de las que se nutre Gustavo Nieto, no nos sirven para ubicarlo en un ismo, que es persistente, anti-académico y anacrónico, sino para pensarlo dentro de esa
tradición, un repertorio sobre el que construye una poética. Su mundo tiene cierta tendencia intimista – la acumulación de florcitas dibujadas sobre un papel mientras esperaba...- atracción por los paisajes bucólicos y el amor. Cortés traducidos en objetos domésticos, insinuaciones auto biográficas, comentarios incisivos ornamentados en lentejuelas. Podríamos desatender la directriz de la Real Academia Española cuando indica que un abalorio es una pieza ornamental, un átomo de bijouterie, para observar que cada abalorio de Gustavo Nieto es una cápsula. Una gragea palimpsestuosa

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Libros lentos sobre arte argentino. Editores: Santiago Villanueva y Nicolás Cuello.
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