Del Lado de las Aguas Luminosas | Catalina Oz en Constitución Galería

A veces noche de luna llena, otro atardecer apacible en algún lugar entre las montañas rocosas canadienses. Tal vez se encuentre algún lobo situado en la cumbre de una colina; la belleza está en todos lados, incluso si en la escena hay elementos inquietantes que suponen alguna clase de peligro latente, que se puede adivinar pero que no se manifiesta abiertamente

Catalina es Oz, como el mago. Como todos sabemos lo que denominamos casualidad siempre tiene componentes muy relativos

Ella describe sus piezas puntualizando vastamente los detalles y agrega que imagina a sus personajes –frecuentemente representaciones femeninas- en un entorno pastoral. Su cosmovisión se encuentra profundamente inmersa en esas manifestaciones a partir del estudio de ciertos aspectos de esa iconografía, pero claro está, ubicada en otra época, aunque no se encuentra muy determinada en el conjunto de la producción. ¿Eduardiano? ¿Victoriano? ¿Belle Epoque? y Camp, y mucha fantasía
y también distancia, todo eso sin omitir modernidad. A partir de ese conocimiento, construye una narrativa fascinante, con un trabajo minucioso y considerable en complementos y pormenores que ilustran la riqueza del recorrido –casi en todos los casos circular- de cada obra

Moños volumétricos que coronan gráciles repisas, personajes que acarrean canastos y a los que se los puede imaginar dirigiéndose hacia alguna vertiente de agua, encuentros en una fuente en la que no se sabe bien lo que sucede, vestimentas primorosas en chicas que pueden estar cargando flores o leña o una mascota en la pradera, pero nunca descuidan maquillar sus pestañas. Hay una elegante jerarquía pastoril que se mantiene incólume más allá de las tareas que cada personaje encara

Se trata de una visión particular, idílica y bucólica que ubica el desplazamiento pasional de la autora en una posición independiente pero erudita en cuanto a esas imágenes ilustrativas de esos lugares posibles, más cerca de una observación amorosa que de lo que podría parecer un dramatismo resignado. Parecieran estar en un entorno de radiante quietud, nada malo puede pasar Del lado de las aguas luminosas pero el tiempo se siente transcurrir lento, en agraciadas contemplaciones para esos personajes que a veces preservan ciertas sombras duraderas, como en los dolores de las pasiones no permitidas de la narrativa de Cumbres borrascosas

Mucha presencia de rosa y colores pasteles ajenos a la estridencia en ese entorno reponderantemente femenino o más bien feminoide en el que no parece haber lugar para las decepciones, o bien hay hermosos sitios donde regodearse cuando lo malo ocurre. Por eso, algunas piezas bien podrían ser situadas también en el jardín donde a Blancanieves se le ofreció la manzana engañosa. La ecología allí donde todo transcurre aún no se desestabilizó, o ya había ocurrido, pero no se sabía

Catalina colecciona y asumió la tarea tanto de inventar como de reunir objetos e imágenes que cultivan esa estética en la cercanía de Ana de las Tejas Verdes 1

. La protagonista de ese film, propone un punto de vista de la vida desde un prisma positivo y estimulante, en una visión que conjuga los valores de la vida rural y la familia con cuestiones universales, como la pertenencia a una tierra, los valores de los vínculos amistosos, la esencia de las distintas formas de amor. Ambientado a principios del Siglo XX en un lugar que las guías turísticas califican como mágico, se trata de la Isla del Príncipe Eduardo, podría estar allí Catalina en
gustosa visita tanto como los personajes de su dúctil y apasionada producción. Ella propone alternativas a la visión realista del transcurrir. Sabemos que seguimos sin saber casi nada del mundo, pero siempre es mejor situarse en una visión esperanzadora y sabernos bendecidos con el placer intelectual de la contemplación: la belleza es frágil

Curaduría Patricia Rizzo

Hasta el 18 de diciembre de 2021 en Constitución Galería (Del Valle Iberlucea 1140 - CABA)













1 Película producida por la televisión canadiense (1985) y posterior serie basada en la novela homónima de Lucy Maud Montgomery, datada en 1908.


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