Mucho | Sebastián Muzi en la Estación Sud de ferrocarriles (Bahía Blanca)

Mucho surge de la sensación que tuve luego de abrirme paso en el pogo de museos más grande del mundo
y logré situarme frente a la Gioconda. Eso me hizo pensar acerca del poder de convocatoria que tiene la fama, asociada al pop art
y sus quince minutos a veces remixados hasta la eternidad.

En ese contexto opté por hacer una selfie, no precisamante con ese cuadro de fondo, sino con la
manifestación de turistas que me incluía, intentando lograr, a partir de la Gioconda, un simulador de su
visual.

Mucho es retrospectiva y estrenos, una numerosa síntesis de mi debilidad.

Mucho es la contradicción de una mirada crítica y cómplice sobre capitalismo y consumo.

Menos no es Mucho

Mucha fue y será mi madre

A través del texto previo, mi hermano Sebastián me invitó a colaborar con la muestra que inauguró
el 5 de noviembre en la salita de la Estación Sud de ferrocarriles, en Bahía Blanca. Un microespacio
de 10 M2 que, en contraste con su tamaño y gracias a la peristencia de Mariano Constantini, su
responsable, mantiene un abordaje rico y diverso en medio de una gestión municipal que no lo es

Contenta, me avine al llamado a sabiendas que no sería fácil ordenar una producción tan vasta,
disímil en temas, formatos e impresiones como cercana en lo afectivo. Tampoco sabía cuáles serían
los andariveles temáticos de la muestra. Ni cuánto es mucho, esa unidad de medida que se usa más
para dimensionar estados que para cantidades propiamente dichas.

Sobre la vertiente fotográfica de mi hermano, también escribano y cantante, podría decir que en los
inicios trabajó la idea de serie con un tema central: el registro de animales, mayormente perros y
gatos, con un gesto adorable como usar el punto de vista de los propios bichos, a su altura. Fue hace
un par de décadas. Sobre todo, diría que saca fotos de vida cotidiana; las casas de ciudades, sus
frentes y las escenas de playa aparecen también entre sus leitmotiv. También le da por exaltar el
recorte decorativo que anida en cualquier cosa, como una fiebre por los detalles.

Podría decirse, que es alguien que mira atento a las oportunidades: antes que los celulares pudieran
cubrir con cierta dignidad la captura de imágenes, él siempre cargaba su cámara. Somos hijos de las
pocket y las compactas. Toda su vida, nuestra madre llevó en la cartera una cámara analógica
común para capturar clack clack buenos momentos. Y revelarlos en copia doble

Así, la puesta de MUCHO fue un poco como acomodar un album familiar, práctica en la que siempre
lxs hijxs juegan a diezmar: llevarse fotos de las casas de su padres, retazos del pasado hasta que el
album familiar queda casi vacio. Este es un año especial, porque ese desierto no está en el album
sino en los hechos: la partida de mi madre. Un hueco donde entra tanto ¿todo? ¿cuánto? Demasiado.
Además de las fotos que hace 25 años saca con afán diario, a Sebastián ahora le dio por pintar
a modo de ejercicio placentero: arma colorimetrías y, osado fan de los covers, replica el signo igual de… Rhotko!
¿No será mucho? Salpicada en las paredes, la breve serie de óleos que apodé
Rothkollection, dialogó con las fotos como ícono de la desigualdad. Salvando todíiisimas las
distancias, y sin siquiera saberlo él mismo, algo en común entre mi hermano y el héroe de la
abstracción es que éste también se guardó a pintar para llorar a su madre

La idea de MUCHO hoy encierra tanto como nada: las redes son mucho, todo llega en cataratas de
multimicroestimulo. Creo que por eso, elegimos (el plural es por mi hermano y por su amigo Nacho
Amodeo, con quien colgamos la muestra) la pintura de un iphone rayadito sobre un fondo ídem:
una anti gestalt camisera para manifestarse entre las fotografías

Asimismo, en un medio con tanto de cheto como de choto (ciudad reaccionaria BB), no podían faltar
los mocasines Guido que, ridicualizados por los stickers de dos camarones anche enaltecidos en una
foto nítida, aterrizaron en el muro de los marcos dorados. Así se dispuso el recorte de las imágenes
de la pared central de MUCHO, con varias fotos orbitando en torno al pogo del Louvre, el rémix eterno
de minutos de fama que desfila frente a la Mona Lisa. Sebastián lo retrató al revés: con una selfie de
todxs cuantos empujaban por llegar frente a ella, como si quien viera el río de turistas fuera la propia Gioconda.
Para promocionar la muestra, usó esa fotografía remixada con media Manifestación, de Antonio Berni, logrando un sobresalto
visual anecdótico pero interesante

Alto en esa pared, otro ícono apuntala la trilogía TilEngland: es el calco de una coronita de Rólex,
ésas que en los 70 y los 80 se adherían a los parabrisas como ahora se pegan manzanas de Apple. Y
otro cover, esta vez como aplauso a Federico Manuel Peralta Ramos, con su Mal de Plata, hecho
canción y letra pintada : “Estoy Mal de plata y bien de alharaca” ¿Y si todo empezara y terminara en un falso cover?

A medio camino entre la ironía y el juego, el recorrido completa un ciclo popero. Categoría que mi
hermano habita desde niño: flores en la boca inserto el tallo entre los dientes, camperas de plástico
rojo y all star violetas. Las pelotas de playa, un plato cargado de cerezas, un nene saltando de una
motorhome roja o la perra Rosita con collar de cintas ribonette dan fe de esa vertiente

El “rinconcito bravo” se expresa a través de los modelitos color celeste de Lisa y Louis Burns, o de la
cara saico de Jack Nicholson: es el sector de homenaje a Kubrick, aunque también a David Lynch
con un óleo donde los Twin Peaks se recortan temblorosos. La breve zona oscura de MUCHO
también admite los restos de una pava eléctrica que alguien quiso calentar al fuego

En el sector Galgos, hay letras históricas como Alem (“esa avenida que cruza mi vida, la nostalgia
esquina escuela Normal… sopla el viento desde el mar mi perro se va congelar… están Francisca y su
mejor amiga ya no es una nena para ir a bailar”), hay una fogata de músicos y hay una foto de mi
madre, que en sus últimos tiempos esperaba la voz de aura para cantar en la próxima fecha de la
banda de Sebastián y sus amigos

Contrariando al poco de lo bueno, MUCHO se puede recorrer como muestra de una mirada
personal, como un tramo antojadizo de arqueología familiar o como un album cuyo corazón se
agranda a medida que suelta sus fotos

Por Carolina Muzi



Inauguró el viernes 5 de noviembre ede 2021 en la salita de la Estación Sud de ferrocarriles,
en Bahía Blanca

Hasta el 8 de diciembre con cierre en vivo de Los galgos (rock) en vivo!









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