Precioso Imposible | Hernando Migueles en Tamañoficio (Tucumán)

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Otro día como este y como tantos días de noticias tristes donde se acumulan recortes y sub ejecuciones presupuestarias sobre despidos intempestivos que se mezclan con las políticas neoliberales que continúan profundizando fuertemente las desigualdades; otro día más, y aquí en Tucumán, aunque no necesariamente como aquel del año 2018, Nando inicia una serie de dibujos en tinta y acuarela sobre papel. La serie se llama No future y los dibujos están hechos bajo una operación de traducción, característica usual del arte contemporáneo, pasar de un medio a otro.
En este caso las referencias son figuras de porcelana que se presentan como dibujos monocromáticos desprovistos de fondo y ubicados de espalda, como flotando en el vacío.

Pasan los días y Nando trabaja en el espacio de taller que tiene en su casa en Los Nogales, en Tucumán. La serie se expande en nuevas figurillas humanas hechas para que las niñas juguemos: muñecas. Dibuja muñecas mientras suena la radio de fondo, o es quizás el sonido de la televisión que acompaña en un continuado de malas noticias el trazado sobre papel de estas muñecas de porcelana que ha ido comprando durante los últimos años, una por una, hasta convertir esa transacción monetaria en una incipiente colección.

Nando las dibuja desde los recuerdos que provienen de su niñez en la casa de sus tías. Las recuerda guardadas en una vitrina, junto a la cristalería y a las copas que no son tan de cristalería.
Como en muchas casas de la clase media argentina norteña, estas muñecas elegantes, con ropajes de muchísimas telas y pelos de distintos colores, funcionaban en general como objetos decorativos, un afán embellecedor, una idea de lo excelso de la ornamentación, un aire a vidriera de rarezas, un mecanismo que utilizaron las mujeres de la casa para dar aires de buena posición. No estaban concebidas para ser un juguete, ni mucho menos para que las niñas jugaran, las ubicaban en altura o las protegían tras vidrios, como altares de rostros algo sórdidos, no muy lejanos a las vírgenes y los santos.

Para esta muestra Nando nos presenta un juego con estas muñecas bajo la condición ineludible de que nunca veremos más que la espalda de los personajes que aparecen tanto en la sala, desprendiéndose de la pared, o en las vitrinas del aula. Solo se puede ver el detrás. La ropa, las poses, las posturas, los dobleces, el pelo y los zapatos.
Nos provee de cuerpos en imágenes recortadas para que podamos imaginar todo lo que no vemos en esos rostros que no nos van mirar, nunca.
Podemos leer la postura del cuerpo, la figura y el color y también el peso de la tristeza haciendo que una nuca se desplome.

Ver una mano que frente a su rostro sostiene un espejo que refleja el paisaje despiadado de la quema de un cañaveral. Un escándalo de llamas. Un relato cargado de preguntas enhebradas con hilos aferrados a una pared. Desde las perforaciones los hilos entran y salen dibujando en el espacio la figura de esta niña que está sola en la oscuridad sosteniendo la mirada en el paisaje de fuego. El fuego y el juego por fin se encuentran con nuestra historia en la memoria. El juego oscila circularmente y se manifiesta en repetición, como el tiempo histórico en que fueron generadas. Responden cíclicamente al ritual de las crisis y recuperaciones que vivimos.
Como nosotras, estas muñecas viven un futuro inventado por otros.

Por Guadalupe Creche
Noviembre 2021

Fotografías de Camilo Figueroa

Hasta el sábado 27 de noviembre de 2021 en Tamañoficio (San Luis 338 - - Tucumán)

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