Esteban Bitesnik en homenaje a Horacio González

Esteban Bitesnik, uno de los craneadores del Museo del libro y la lengua, escribió este texto en homenaje a Horacio González

¿A qué hora entraba Horacio González a la Biblioteca Nacional?
(antes de que un minúsculo director decidiera trasladar la oficina al tercer piso para tener vista al río)
Imposible saberlo.
Imposible saberlo
porque González subía las escaleras
que conducen a la plaza que sirve como antesala o umbral de acceso
y ya era detenido por una empleada o un empleado
para saludarlo y hacerle una consulta sobre:
por qué los sueldos
por qué los baños
por qué los libros
por qué suben y bajan los ascensores
por qué hace calor
por qué hace frío
por qué existe el antiperonismo
por qué Borges no escribió novelas
por qué podan los árboles
por qué hay tantos gatos
por qué existe la tragedia
por qué el café del bar es tan malo
por qué Astier quiere incendiar a un pobre
por qué la comida de La Porteña llega fría
por qué llueve
por qué Macbeth se volvió loco
por qué sale el sol
por qué no funcionó el marxismo
por qué hay lectores,
por qué a Clorindo Testa le gusta el cemento
por qué migran las aves
por qué todavía no hay paritarias
por qué el agua tiene mucho cloro
por qué vive la gente
por qué se muere la gente
por qué no me casé con la hija de la lavandera.
González con su página 12 y una pila de libros bajo el brazo
miraba hacia el cielo y empezaba a balbucear una respuesta.

22 de junio de 2021

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