Intromisiones en escenas vacías de momentos cotidianos

Estado de cuero. Pablo Insurralde en Miranda Bosch desde el jueves 16 de septiembre de 2021 hasta el domingo 14 de noviembre de 2021.

Pablo Insurralde nos coloca en Estado de cuero frente a escenas vacías de momentos cotidianos. En el segundo piso de la galería de arte Miranda Bosch, se despliegan 17 miniaturas en arcilla, que convierten al espectador en un invitado inesperado.

Un stand de una carnicería, una mesa con un embutido a medio comer, una mesita propia de una sala de espera de un consultorio médico, con un plantita y una revista esperando a ser leída, son algunas de las escenas que irrumpimos.

Con un montaje interesante, las pequeñas figuras cuelgan de la pared. Vasijas, mesas, jarrones, huevos, tazas, plantas, sillas en blanco, negro y terracotas. Son retazos de momentos, de circunstancias típicas en un día a día cualquiera, donde la sensación de lo hogareño no deja de estar presente.

El primer encuentro con las obras es lúdico, dan ganas de terminar de abrir el cajón de la mesita de luz para ver qué hay dentro, o tienta mover los huevos dentro del maple semivacío. Pero a medida que se avanza, los elementos representados empiezan a perder su sensación realista y a dejar lugar a lo inesperado. Como una mesa cuyas patas son irregulares y lleva tazas, bidones y la tapita de una tetera para nivelarlas; o una planta que esconde botellas entre sus tallos. Una mezcla sugestiva que despierta la expectativa propia de la imaginación.

Elías Leiro afirma, en el texto que acompaña la exposición, encontrar “algo raro” en las piezas exhibidas. “Hay algo raro en las obras de Estado de cuero. Un secreto sin explicar, algo inentendible para un turista, un recuerdo guardado en un cajón, un resto que escapa a quien nunca se llevó el centro de mesa de un casamiento, un tatuaje escondido en la baja espalda, un gesto incomprensible para quien nunca fracasó.”

Lo raro puede percibirse también en la experiencia de recorrer la muestra. El montaje que juega con las diferentes alturas y distancias entre las piezas, de a poco introduce al visitante en una historia desconocida donde no se termina de comprender si las distintas obras expuestas significan individualmente o funcionan como partes de un todo. “Hay algo raro en las obras de Estado de cuero. Quizás sea el arrojo de las piezas en el espacio o la inescrutabilidad de una cosa que se ofrece desnuda.”

Lo que no queda abierto a dudas es el tinte de cercanía que tiñe las obras. Ya sea por su color, propio de las artesanías expuestas en ferias, o por el estado casi húmedo que aparenta el material. Generando así la sensación de estable y moldeable a la vez.

Elementos cotidianos que Insurralde logra elevar al rango de arte a la vez que pone en tensión o jaque el propio término.



Cierra el 14 de noviembre de 2021 en Miranda Bosch (Montevideo 1723 - CABA)









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