Metí el hocico en la memoria como una caníbal que se devora así misma | Silvina Yesari en OT casa de arte

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Se dice que la escritura comenzó en la Mesopotamia con los signos cuneiformes grabados en tablas de arcilla, signos que permitieron a la humanidad sintetizar en unas imágenes muy simples relatos y sobre todo imágenes más extensas. También se dice que así comenzó la Historia.
Esos signos no son más que una convención sobre elementos simples que evocan sonidos, imágenes y que al recorrer la mirada sobre ellos podemos en nuestras mentes construir una imagen extensa. Pero, ¿qué ocurre con las personas que quedan fuera de esa convención? ¿Qué significan esas formas para ellas?

Silvina Yesari explora los rincones de la memoria, de su memoria, adentrándose a un método que nos es común a todxs : el signo, la convención y la proyección de una imagen clara. Así funcionan nuestras mentes y nuestra percepción sobre las cosas, así acumulamos memoria.
Y no olvidemos que nuestra memoria está ligada a la producción de recuerdos que despiertan eso que llamamos sensibilidad. Ésta es quién genera sensaciones en nuestros cuerpos. De ese modo nos podemos emocionar al mirar un color, o al ver el temperamento de alguien en un trazo, tal vez porque nos reconocemos en ese gesto.

Yesari nos presenta todo un recorrido coherentemente figurativo capturado en formas simples, cuadrículas pequeñas bordadas (punto cruz) sobre lienzos crudos que combinan colores, que construyen líneas, dejando vacíos de silencios. Me recuerdan a la música o al modo en que se escribe la música. Ella nos demuestra que detrás de toda forma abstracta hay un relato bien figurativo, el hocico en la memoria es el modo de adentrarse a percibir que en toda imagen existe un píxel y que ese pequeño pedazo es parte de un relato más extenso. Así es como recién entiendo que los tejidos son textos, cuando me contaban que muchas mujeres grababan memorias en la producción textil, y pienso en ellas sintetizando relatos al hacer punto sobre punto, sobre punto y sobre otro punto.....convirtiéndose esto como en un mantra, como un rosario o cualquier método meditativo. Silvina me cuenta que este modo le permite concentrarse en otras tareas, e inmediatamente pienso en la araña tejedora.

Me quedo pensando si en el afán de Yesari por adentrarse y concentrarse en su producción textil y la genealogía de producciones textiles, está vinculándose con esa otra historia del arte que no guardó los nombres de quienes la producían y en el afán de tener un método repetitivo, se guardó la memoria, se guardaron ahí relatos que ella nos convoca a mirarlos.

Gabriel Chaile



Metí el hocico en la memoria como una caníbal que se devora así misma de Silvina Yesari
Del 18 de septiembre al 30 de octubre de 2021 en OT casa de arte (Pujol 1008 - CABA)

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