El camino de Santiago

Quiero ser luz y quedarme. Santiago García Sáenz en Colección Fortabat desde el sábado 10 de julio de 2021 hasta el domingo 10 de octubre de 2021.

Buscando a América+



La primera grieta fue física, la de Alsina
Una zanja macabra que separaba la civilización de la indiada

Él es un rubio que pinta historias de morochos
Pinta religiosamente, con fe en Altamira.
Cronista de la imagen, a lo Cándido López, a lo Arlt, …
Santiago se pinta pintando con su caballete, en el borde de la historia. En el borde, abajo del cuadro, pero adelante. Selfie al óleo
Hay selvas y ciudades, Cristos y apariciones, fenómenos naturales y subproletarios… hermanos latinoamericanos
¿DÓNDE ESTÁS AMÉRICA? TE ESTOY BUSCANDO AMÉRICA,
Dónde mierda te metist… ah allí estás! Te vi



Infografía no es crónica:
Autodefinirse reiteradamente, implica implicarse.

Empieza la expo con expresionismos ochentosos posmodernos, veloces, urgentes…
Se rompe el hielo de la democracia y se sale del placard
Dos grandes obras explosivas hay sobre la guerra de Malvinas (1982), La paz y La paznoelescos, infierno ardiente rojo por dos.
Hay cuadros donde toman mate, otros a los que se les terminó la yerba, amantes amándose. Obras que se parecen a otras similares de la época.

Luego la sala en que Santiago busca algo y le pregunta a América (1992)…
en una pared un conjunto muy cercano a Figari, pero más efervescente… allí hay hombres y mujeres en fiestas, en ritos y en la Natura. Los colores son más bien oscuros, densos. Hay citas a Diego Rivera… Excelente el MANDALA “Horóscopo criollo” (1987), con el ciclo de la Vida, en humanos, plantas y bichos… Gea Gea Pacha Mama… se expande y es una.

Hay San Sebastianes atormentados en la palmera, penetrados por flechazos guaraníticos. ÉXTASIS…

Y se llega a un alma profunda, una pintura personal… en el espacio complejísimo, se suceden capas y capas y napas de imágenes paganas y de otras apariciones. Ve la mixtura americana y la selva en la ciudad. Densidad, Hallazgo e iluminación.

El sueño de Jacob se torna El Sueño de Taragüi… un albañil paraguayo que en su pausa de descanso, sueña noche y día con la virgencita y con su hogar en la selva. (Díptico)
Tremenda… (Los yates distraen), la explosión de la Amia es un “Guernica de Once“ y descienden los Cristos, San Miguel y los ángeles de la guarda. Se mezclan los planos y los cadáveres, aparecen realidades paralelas como en una videncia de Xul.
Abajo es cerca, arriba es lejos. Hay un relato perfecto.… "la intolerancia es un problema grande"… la explotación del hermano por el hermano. Las ruinas jesuíticas
JHS+

Luego los Cristos caen en cadena, con sueros, se multiplican las camas, las pasiones y los muertos. Es un momento pictórico majestuoso. La sangre está envenenada de sida y luz.
Se instala el Hospital, distante, quieto… introspectivo,
Los espacios se agigantan como expresionismo alemán… todo se encandila, entra en sordina
Austeridad y desaturación… hay una epifanía ahí.

Bastidor desnudo naranja… un invento chino *
El huevo de oro antes de la imagen.

Cierra el paraíso… la visión verde del encuentro fortuito de dos jóvenes jinetes con dos doncellas en el estanque.
Un sueño swinger de Rousseau:
parece ser que el Paraíso es misionero,
y que Adán-Guaraní construyó Buenos Aires.
Da Fe.

Xil Buffone, Bs As, invierno pandémico 2021.














(*) Se trata de un bastidor naranja oval con el color que usaba de base el artista



Quiero ser luz y quedarme de Santiago García Sáenz
Hasta el hasta el 10 de octubre de 2021
en Colección Fortabat (Olga Cossettini 141 - CABA).


"El título de la exposición proviene de la canción del mismo nombre de 1963 del compositor Daniel Reguera, escrita antes de morir, e inmortalizada por el cantante Atahualpa Yupanqui. Los versos “No quiero volverme sombra, quiero ser luz y quedarme” fueron incluidos como texto en su exposición individual en el Centro Cultural Recoleta en Buenos Aires en el año 2000. La frase hace referencia al interés pictórico de García Sáenz por la luz, que es una constante en sus cuadros, donde los fondos de preparación de las telas son primeramente pintados de naranja o amarillo para que esta luminosidad aparezca en las pinturas, al igual que la presencia de rayos iluminadores en muchas de sus obras; pero también los versos aluden a la constante batalla de García Sáenz por existir entre la luz y la oscuridad, por conciliar sus deseos sexuales y su religiosidad. El “querer ser luz y quedarse” a su vez refiere a su necesidad de trascender como artista a través de su obra, sabiendo que por causa del VIH/Sida su vida podía interrumpirse en cualquier momento"

Fragmento del texto curatorial por Pablo León de la Barra y Santiago Villanueva


Santiago García Sáenz (1955 - 2006) nació en Buenos Aires, donde vivirá toda su vida hasta su muerte. Se formó como pintor en los talleres de los artistas David Heynemann y José Manuel Moraña durante los años setenta y tuvo un breve paso por la universidad en la que cursó la carrera de arquitectura. Realizó sus primeras muestras en las célebres galerías argentinas Van Riel (1976) y Lirolay (1977). Ingresó a trabajar a la galería de Christel Kuker, una compañera de taller, y exhibió sus pinturas ya decididamente figurativas, insertándose en el mundo del arte local. Entrada la década del 80, asistió a Ruth Benzacar durante los primeros años de la galería que se convertiría en uno de los espacios centrales de la escena artística de Buenos Aires. Presentó allí su trabajo en dos ocasiones, todavía fuertemente marcado por la herencia de la pintura informalista de Luis Felipe Noé, pero también por corrientes contemporáneas como el trabajo de Diulio Pierri y Marcia Schwartz. A mediados de la década del 80, comenzó a afianzar un estilo muy personal que lo despega de sus contextos de formación. Reconectó con su fe católica, y realizó sucesivos viajes por Argentina y América Latina. Llevó adelante una serie de murales en espacios públicos: Mundus Criollo (1985), en la estación Perú por encargo de Subterráneos de Buenos Aires; un extenso mural en la Praia de Geriba, Buzios, Brasil (1986); Mural del Club Social y Deportivo Mechongué (1986); y el Via Crucis en la iglesia Santa Cecilia de Castelar (1987). Esta revitalización espiritual vino acompañada de un interés cada vez más profundo en lo autóctono y las tradiciones americanistas. Dio inicio a la serie Te estoy buscando América, que desarrollará hasta 1992. La exhibió en sucesivas ocasiones en el Centro Cultural Recoleta. Luego de recorrer el noroeste argentino y Bolivia, presentó junto con su amiga, la artista Liliana Maresca (1951 - 1994, Buenos Aires), una muestra conjunta en la Galería Centoira (1990). Viajó con frecuencia a Paraguay, donde realizaba un retiro espiritual en el monasterio benedictino Tüpasy María. Exhibió Pinturas en el Museo del Barro de Asunción, Paraguay (1991) y ese mismo año participó del evento La Conquista. 500 años. 40 artistas, celebrado en el Centro Cultural Recoleta. Durante la década de los 90 sus trabajos circularon por el Museo de Arte Decorativo (1992), el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco (1995), Museo de Bellas Artes de Salta (1995), Centro Cultural “Eugenio Flavio Virla” de Tucumán, entre otros. Sus pinturas también fueron expuestas fuera de Argentina. En 1992, participó de la VIII Bienal de Arte Iberoamericano en México y en 1996, mostró en la Casa Argentina en Roma, Italia, ocasión que aprovechó para conocer al Papa Juan Pablo II, a quien le obsequiaría la pintura Nuestro Señor de la Paciencia. En 1997, ganó el Primer Premio de Pintura Joven Fundación Fortabat con El sueño de Jacob. Por estos años, se vivió el peor momento de la pandemia del VIH/Sida en el campo artístico argentino. SGS fue testigo de la muerte de numerosos colegas y amigos, al mismo tiempo que vivió en silencio la enfermedad, atravesando momentos críticos. En este contexto, realizó otra de sus series más célebres, Cristo en los enfermos, que fue exhibida tanto en Buenos Aires como en Asunción. Se presentó por primera vez en el Centro
Cultural Rojas en 1998, bajo la dirección de Alfredo Londaibere, con una serie de mártires concebidos como parte de otra de sus series Sufriendo la intolerancia. Al comienzo del milenio, ganó el premio del Fondo Nacional de las Artes. Continuó viajando: durante 2003 y 2004, volvió al Litoral argentino, con 10 sus selvas y ruinas jesuíticas, que ya formaban parte de su inventario de tópicos. Exhibió en el Centro Cultural de la Universidad del Nordeste en Resistencia, Chaco y en el Museo de Bellas Artes de Corrientes. Su madurez artística lo llevó a construir un imaginario propio en el que se cruzan el barroco americano y la pintura sacra. En 2005 publicó el libro Ángel de la guarda. 50 años de dulce compañía, un relato autobiográfico acompañado de buena parte de su obra pictórica. La presentación se llevó adelante en el marco de una exposición individual de Auterretratos en el Museo de Artes Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco. Ese mismo año, formó parte de una muestra colectiva en Casa Brandon, sede de la cultura LGTB porteña. El 9 de marzo de 2005 realizó su última exposición individual en la Galería Bacano. El 30 de marzo, falleció un día antes de cumplir 51 años. Desde entonces, su trabajo ha sido exhibido en diversas galerías, instituciones argentinas y ferias internacionales. En 2017, su obra fue presentada en la exposición Saber sin mi curada por Sonia Becce y Mariano Mayer en Tabacalera, en el marco de la Feria ARCO de Madrid y, ese mismo año, se presentó Las horas menores, en la galería Hache de Buenos Aires, en la que por primera vez fue posible ver sus bocetos y dibujos tempranos. En 2021, la Colección AMALITA. Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat, presenta Quiero ser luz y quedarme, la primera exposición antológica de su obra bajo la curaduría de Pablo León de la Barra y Santiago Villanueva, junto a la publicación de un catálogo. Su obra es parte de colecciones institucionales (MALBA - Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina; Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat, Buenos Aires, Argentina; Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Buenos Aires; Museos Vaticanos, Colección de Arte Contemporáneo, Ciudad del Vaticano; Museo del Barro, Asunción, Paraguay; Museo Provincial de Bellas Artes “Dr. Juan. R. Vidal”, Corrientes, Argentina; Museo Casa “Arias Rengel”, Salta, Argentina) y de colecciones privadas de Argentina, Estados Unidos, Paraguay y Brasil, entre otros


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