Pozo iniciático | Santiago Poggio

Santiago_Poggio_9.jpg

Serpientes y Escaleras

El juego al que fuimos invitados, o al que nos invitamos nosotros mismos cuando decidimos ingresar a “Pozo iniciático”, no es inocente. Las pinturas con colores estridentes lanzan su señal de llamada (aquí estoy). Las historias que narra cada una, de manera abstracta o figurativa, trabaja el detalle hasta el infinito. Así, nos vemos succionados hacia adentro de la narración, como ocurría en los dibujos animados donde los personajes podían acercarse a la tv, y, por arte de magia, traspasaban esa dimensión para pasar a la historia que ocurría en pantalla.

Desde la primera vez que vi una obra de Santiago Poggio hace once años, no pude más que aceptar el juego de fascinación que sus piezas me proponían. Y hoy, cuando vuelvo a ver otras de sus obras, ya sea en espacios ruidosos y atiborrados de gente como lo fueron pre-pandemia las ferias de arte, o incluso en la intimidad del baño de una galería, no puedo abstenerme de lanzarme hacia adentro del cuadro, como aquellos personajes de dibujo animado.

Antes de ingresar en el imaginario de las obras de Santiago, que es una de las cosas que más tiempo nos puede tener atrapados, nos invito a observar la paleta de colores. ¿Puede ésta tener alguna relación de cercanía con varias pinturas de Rómulo Macció de las décadas del 60 y el 70? ¿Y con otras de Roberto Aizenberg? ¿O las de Roberto Aizenberg se vinculan en mi mente por esa forma tan particular de difuminar la pintura con un efecto degradé concéntrico que expresa la cercanía y lejanía en sus construcciones arquitectónicas? También se presentan en mi mente diálogos con artistas de la Bauhaus como Lázsló Moholy-Nagy o Fernand Léger en su momento de mayor influencia del futurismo italiano.

En el caso de las obras de Santiago Poggio, estos parantes y basamentos que construyen el espacio, a veces tienen formas geométricas perfectas de líneas rectas, y otras, se deforman orgánicamente absorbiendo una flexibilidad más propia de algo con vida.

Sería muy fácil decir que las obras frente a las que estamos expuestos son neo-surrealistas, o que pertenecen al imaginario de los sueños. Encuentro más sorprendente escuchar a Santiago hablar de las referencias que aparecen de pintores del trecento y quattrocento italiano. Es ahí donde entiendo que los circuitos o diálogos en las escenas que el artista nos propone en sus pinturas tienen mucho de las historias de Brueghel, esas situaciones donde varias cosas, no necesariamente conectadas entre sí, pero que ocurren al mismo tiempo, abarcan el espacio. Situaciones a las cuales nos tenemos que acercar para ver en detalle.

Existe un orden diseñado por el artista para el colgado de las piezas: una línea recta de pinturas de 30 x 40 cm en óleo sobre tela, recorre el amperímetro de la sala jardín de la galería. Estas despliegan una narración de varias historias en lenguaje figurativo y abstracto. Guiños al op-art, al romanticismo y al surrealismo se combinan con dibujos más propios del mundo del gaming, la ilustración de cuentos o los cartoons. Cada pintura es una escena que puede retenernos, observando y adentrándonos en su historia varios minutos, para volver a nuestra mente horas más tarde, con el deseo de volverla a encontrar en persona.

Algunas de estas imágenes son pobladas por personajes muy pregnantes:

Una mujer cuyo brazo se enrosca envolviendo su cabeza, y cuyas uñas transformadas en mangueras atraviesan su piel, se meten por su oreja y levantan su párpado obligando su ojo a abrirse.

Una cañería inflable que se enrolla sobre sí misma, lleva cola y rostro de un perro-lobo. En sus ojos se refleja el rostro de un bebé.

Unos perros inspirados en una pintura de Rousseau que cuelga hoy en el Museo de L'Orangerie, se encuentran obnubilados por una pantalla de luz blanca, mientras unos fantasmas emergen de la máquina que proyecta esa luz.

Un humanoide en estado de transformación, expende halos energéticos que se ramifican en nuevas formas humanoides. Una de ellas sostiene un libro, otra lo señala, y una tercera se auto-proporciona afecto.

Unos muchachos en estado de concentración relajada, cavan un pozo. El único de ellos que parece estar consciente de lo que encierra esta acción, muestra estupor y nervios al mismo tiempo que un gigante acaricia su cabeza...

Si terminamos de recorrer todo el perímetro de las obras colgadas en la sala jardín de la galería, llegamos a un final que nos envía hacia el centro del espacio: como esos juegos de mesa con tableros de color y dados, donde cada tirada indica un movimiento, una oportunidad para avanzar o retroceder. Allí cuelgan suspendidas cuatro obras compuestas por ocho pinturas. Sus imágenes se espejan, mostrando escenas muy similares pero disímiles. El clima de tenebrismo e inquietud late y recorre su superficie. El mismo clima que puebla muchas de las obras que Santiago Poggio exhibe ante nosotros: donde están los que ven y los que actúan.

Renata Zas
Curadora de la muestra

Hasta el 24 de septiembre de 2021 en María Casado ( Juan Bautista de La Salle 2156 Beccar)


texto en su versión corta para Pozo iniciático, exhibición de Santiago Poggio en María Casado Home Gallery, 2021



Santiago Poggio. Nace en 1979 en La Plata. Vive y trabaja en La Plata, Buenos Aires. - Argentina. Profesor y Licenciado en Artes Plásticas (U.N.L.P.) - Participó en: Programa de Artistas Universidad Torcuato Di Tella; Taller-Clínica de Diana Aisenberg; Programa de Tutorías del Centro Cultural Rojas. - Residencias: Edinburgh Sculpture Workshop (Edimburgo), Ira de Dios (Bs. As.); El Ranchito/ Matadero (Madrid); Atelier Mondial (Basilea); Lugar a Dudas (Cali) - Becas: Beca Peisa, Beca de Fundación YPF, Beca de Fundacion Alberto J. Trabucco, Beca Nacional del Fondo Nacional de las Artes, Subsidio a la Creación de Fundación Antorchas. - Últimas muestras: “Hemispheric Phases”, junto a Birthe Jorgensen y Scott Rogers, Edinburgh Sculpture Workshop (Edimburgo, 2018), “No
es un río que canta es el pantano”, junto a Andrés Pasinovich, Galería María Casado (Buenos Aires, 2018), “Doblajes”, Museo de Arte Emilio Petorutti (La Plata, 2017), “A leitura submissa”, Oscar Cruz Galeria (San Pablo, 2014), “No one can write a book”, Mohs Exhibit (Copenhague, 2013),”10a Bienal do Mercosul” (Porto Alegre, 2015), “The Blackout Private Collection”, Ausstellungsraum Klingental (Basilea, 2015), “Premio Braque”, MUNTREF Centro de Arte Contemporáneo (Buenos Aires, 2015).


Santiago_Poggio_15.jpg Santiago_Poggio_10.jpg Santiago_Poggio_16.jpg Santiago_Poggio_14.jpg Santiago_Poggio_17.jpg Santiago_Poggio_1.jpg Santiago_Poggio_2.jpg Santiago_Poggio_6.jpg Santiago_Poggio_12.jpg Santiago_Poggio_5.jpg FLY-mc-jul21.jpg
compartir