Un paisajecito | Hernan Kacew y Julián Matta

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En 1972, Enrique Couto abrió la librería artística Planex en la calle México al 708 en el barrio de San Telmo donde aún continúa funcionando. Miriam y Raúl, dos vecinos y antiguos clientes, cuentan que era una persona muy atenta y sensible. Le encantaba resolver necesidades y se esforzaba en conseguir los mejores artículos para el trabajo de artistas, diseñadores y estudiantes. Amante de las artes plásticas y la poesía, tenía una gran colección de dibujos, recortes de revistas, fotografías, bocetos técnicos, tarjetas
personales y pinturas. Enrique falleció hace unos pocos años y fue su primo Roberto quien continuó con el negocio. Si bien Roberto nunca fue librero (tuvo una distribuidora de cine francés por más de 15 años) también comparte el gusto por las artes y, especialmente, por las antigüedades. Hoy en día se pueden encontrar a la venta relojes, lámparas de diseño, un juego de ajedrez y otros objetos exhibidos en una de las vidrieras del local.

Hace un par de meses fui a Planex porque sí. No tenía que comprar nada en específico, solo curiosear el espacio y los artículos en venta. Entré y me enamoré de las vidrieras y de todo el mobiliario que mantiene desde la época de su apertura. En especial los tres grandes mostradores con vitrinas de vidrio y una innumerable cantidad de cajoncitos para guardar cosas. Conversé un poco con Roberto, le comenté que tenía el taller justo a la vuelta y me llevé algo que ahora no recuerdo muy bien.

Empecé a ir más seguido y las conversaciones se fueron haciendo cada vez más extensas.
A los dos nos gustan las antigüedades, el cine y los artículos de librería. Siempre que llegaba, Roberto se aparecía con algo. “Esto te va a gustar a vos” me decía y abría cajas con recortes, sobres, diapositivas, libros de actas o folletos. La mayoría pertenecientes al acervo de su primo Enrique que se conservaba, sin muchos cuidados, en el sótano de la librería. Le consulté si podía bajar pero rápidamente se negó. Preferí no insistir. A los pocos días volví decidido a conocer el sótano. Le comenté que había trabajado en otros depósitos y que era bueno en materia de orden y limpieza. Roberto cerró la puerta del negocio con llave y me guío hacia abajo. “Fijate lo que te interesa y estate atento que a las 5 bajo la persiana”.

Las expediciones en el sótano se fueron haciendo cada vez más largas y extrañas. A los pocos días se sumaron Julián y Elias, con quienes veníamos planeando una muestra pero aún no teníamos un espacio definido. Habitamos el lugar, movimos cosas, le pasamos mucho blem a algunos muebles y estanterías, organizamos los documentos de Enrique, ordenamos los objetos y así construimos Un Paisajecito.

Curaduría de Elías Leiro.



Un Paisajecito | Hernan Kacew y Julián Matta
Hasta el 31 de julio de 2021
de LU a VI de 10.30 a 17 hs.
en México 708 - CABA

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