Sebastián Gordín, en una exhibición tan grandiosa que desafía al mundo entero a que produzca otra de la mitad de su talla

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Sebastián Gordín, en una exhibición tan grandiosa que desafía al mundo entero a que produzca otra de la mitad de su talla



Sebastián Gordín convoca, desde el título, al universo del circo. No precisamente a las grandes atracciones de la pista central sino más bien al sideshow y la menagerie que acompañaban a las figuras estelares.

Como describe el artista:
“Como en un desfile, una serie de trabajos se despliega sobre una avenida que se bifurca y cuyas ramificaciones conducen a un precipicio. Para construir estas piezas, durante el aislamiento de 2020, exploté las posibilidades que me dieron materiales y objetos de mi colección para crear piezas que evocan mis primeras obras-objeto. En la obra que nos recibe, "mi primera gran exposición", puse de manifiesto las dificultades de asumir una producción de obras en gran escala y a su vez, reafirmo la elección de trabajar en pequeño formato”.

Para esta exposición, Sebastián convocó a Gaia Gordín a completar con un relato: Mis piernas rojas mi sangre rouge, y a Pablo Dacal, quien compuso para la ocasión la pequeña suite Tobogania, sobre el poema Cuando la noche se detenga, de Vanna Andreini.

La exposición cuenta con un catálogo excepcional que reproduce ampliamente a la exhibición junto a la partitura de la composición de Dacal. Una edición papel y también en formato en digital serán compartidas desde la Fundación, en su sede -en forma gratuita como política de difusión habitual-, y en su sitio web, mediante libre descarga


Inauguró el martes 6 de abril y se puede visitar hasta el 20 de mayo en Klemm (Marcelo T. de Alvear 626 - CABA)

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