Tres Ambientes. Una serie de pinturas que Victor Florido viene realizando hace varios años

¿Dónde se gesta una imagen que anhela ser visible? ¿Cómo se plasma esa imagen deseante? ¿Cuáles son las estrategias disponibles al uso que habilitan su configuración por medio del quehacer pictórico?
Tres ambientes reúne pinturas en una sala de exhibición de una galería de arte. Diagrama sobre la labor artística, la posible pertinencia de una imagen en su aparición y la potencia que trae. Desglosa, a su vez, estos problemas relacionados con la precariedad que se presenta ante una posible eficacia en el proceso artístico y su voluntad representativa enlazada con condiciones materiales para su concreción.
Espacios domésticos refuncionalizados en talleres - habitaciones. Amplios, sin ventanas, y dimensionados. Espacios de labor con muebles, personas trabajando y lienzos expectantes para alojar pigmentos, texturas, veladuras, arrastres, modulaciones del óleo. Víctor Florido diagrama sobre la configuración de imágenes figurativas a través del análisis del propio lenguaje pictórico. Exhibe una narrativa articulada que parte por detalles de imágenes que toma de un archivo fotográfico de índole familiar y de un atlas personal en continua ampliación. Atento a la especificidad lingüística de la pintura, opera a través de un complejo proceso de edición para constituir escenas situadas en ambientes donde la demora en su apreciación, estudio y descubrimiento convive con tiempos vertiginosos, ralentizados y superpuestos de la manufactura.

Estas operaciones, entre otras, habilitan la aparición de una dimensión de la teatralidad que las obras exhiben con matices de una embriaguez extrañada. Aquí existe un doble juego: la imagen representada pareciera flotar al no encontrar referente concreto y, a su vez, se dan acciones que constituyen escenas donde se busca una imagen a representar. En este sentido, discurre sobre instancias indisolubles acerca de la imagen: el concepto mental, la representación manufacturada y el referente de esa representación. Ese diagrama entre imagen, soporte y referente opera constantemente en las obras de una u otra manera. Así, mediante este ejercicio tautológico, amplia el espectro de interés hacia la labor y el trabajo en el que todx artista se zambulle. Los espacios de trabajo, los momentos que se habitan, las miradas que se interponen entre la imagen que anhela aparecer y la mano que realiza, los tiempos rugosos que estas accionen contienen y los ambientes donde se despliegan.

Un óleo sobre papel de 28 x 22 cm de dimensiones nos puede decir mucho: un hombre se encuentra en su taller, su espacio de trabajo, poniéndose un guardapolvo blanco que pareciera ser un lienzo a la espera de una imagen… Cuál es esa imagen que deseamos, pareciera preguntarnos.


Inauguró el sábado 20 de marzo de 2021 en Pasto (Av. Paseo Colón 1490 - CABA)















Víctor Florido (Buenos Aires, Argentina, 1976) estudió pintura con Sergio Bazán e historia del arte con Laura Batkis. Participó de la residencia en Rijksakademie van beeldende kunsten en Amsterdam (2001-2002) y fue becario del programa Centro de Investigaciones Artísticas (CIA) en Buenos Aires (2011- 2012). En 2013 ganó la beca del Fondo Nacional de las Artes – Haroldo Conti y en 2016
participó en Sâo Paulo de la residencia de arte FAAP (Fundaçao Álvares Penteado). Su trabajo forma parte de colecciones públicas y privadas como el Museo Reina Sofía de Madrid, FRAC Aquitaine Bordeaux, Museo Caraffa Cordoba, Museo Franklin Rawson de San Juan, el Banco de la Nación
Argentina, el Banco Central de Argentina, Museu de Arte Brasileira-MAB, Banco Supervielle, entre otras. Florido pinta cuadros con líneas rectas y una paleta acotada: grises, marrones, azul muy oscuro y algún rosado. Construye desde una técnica depurada, desde un cierto clasicismo trepado a un caballete, ambientes de una casa posible. Hay cuartos, salas, bibliotecas, paredes con cuadros superpuestos que intensifica, por medio de una perspectiva cuidada, la puesta en abismo. Florido pinta un cuadro que a su vez contiene otro cuadro pero también los bocetos, las lecturas, los papeles que le hicieron, por ejemplo, llegar a pintarlo. Esa estructura recursiva, ese rulo exploratorio de las posibilidades de la imagen, forma serie al interior de cada obra por los objetos y el modo que son
representados: Víctor Florido pinta sus propios cuadros como tema. Estas pinturas forman parte de una serie que el artista viene realizando hace varios años. Su iconografía proviene de un archivo que combina fotos del álbum familiar con imágenes de libros y revistas de tiendas de segunda mano.
Le interesa crear un registro que sea documental y ficcional al mismo tiempo. El tema de estas pinturas es la representación y la memoria personal, individual, como suma o acumulación de contenidos que se despliegan en un espacio arquitectónico. Aparecen de este modo las referencias al oficio del
artista, la representación como problema del arte: tener que representar, que implica recordar y a su vez crear el recuerdo, todo como un mismo proceso de elaboración.


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