Marta Minujín y León Ferrari en MNBA

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“Ferrari infinito”, que reúne una selección de más de cien obras gráficas producidas por León Ferrari durante las décadas de 1970 y 1980, que incluyen litografías, xerografías y aguafuertes.

Las piezas exhibidas dan cuenta de los temas recurrentes a lo largo de la trayectoria de Ferrari –la existencia urbana; la estrategia, la lógica y el pensamiento desde tableros de ajedrez y laberintos; el lenguaje y las estructuras de la comunicación; y la civilización occidental y cristiana–, que desarrolló a partir de su experimentación con la línea, la escritura y la abstracción, y empleando diversas técnicas: la litografía, la xerografía, el aguafuerte y el arte postal, entre otras.

Creador multifacético, León Ferrari (1920-2013) fue uno de los artistas argentinos más originales y relevantes de la historia reciente. Autodidacta, comenzó a trabajar en los años 50 con cerámica y tallas en madera, para incorporar luego diversos materiales y soportes. Posteriormente, dio inicio a las llamadas escrituras abstractas, obras que siguió realizando a lo largo de toda su carrera.

En 1965, produjo una de sus piezas más controvertidas: “La civilización occidental y cristiana”, una imagen de Cristo crucificado sobre un bombardero estadounidense, una potente denuncia de la relación existente entre religión, política y violencia en la cultura occidental. A mediados de los años 70, Ferrari dejó la Argentina a causa de la dictadura militar y se radicó en San Pablo, Brasil, donde continuó sus experimentaciones vanguardistas en el campo de las artes visuales. Con el retorno de la democracia, en la década del 80, volvió a la Argentina y se instaló definitivamente en Buenos Aires. Llevó a cabo exposiciones individuales y colectivas en los más importantes centros y eventos artísticos del mundo, como documenta de Kassel, Haus der Kulturen der Welt, (Berlín), Museo Ludwig (Colonia), Alemania; Pinacoteca do Estado, Bienal de San Pablo, Brasil; Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, España; Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Argentina; Smithsonian Institution, Washington D.C, Estados Unidos; Bienal de La Habana, Cuba, y Museo de Arte Carrillo Gil, México D.F, entre muchos otros.

En 2007, recibió el León de Oro al mejor artista en la 52° Exposición Internacional de Arte Bienal de Venecia, Italia. En 2009, realizó una exposición en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York y, en 2010, fue invitado de honor en Les Rencontres d’Arles, Francia, ocasión en la que presentó una gran retrospectiva de su obra.

Curaduría de Carolina Jozami

Pandemia. La obra más reciente de Marta Minujín, realizada durante el período del aislamiento, que da cuenta de la emergencia sanitaria mundial, el paso del tiempo y el propio proceso de construcción de la pieza.

Desde mayo de 2020, Minujín llevó a cabo un trabajo obsesivo, preciosista y riguroso para elaborar esta obra: dedicó varias horas diarias a aplicar un total de 22.600 tiras con pequeños cuadrados en blanco, negro y siete tonos de gris sobre una tela de 260 x 210 cm. A su vez, cada fragmento también proviene de un proceso minucioso, en el que Marta pintó pequeñas telas constituidas por líneas paralelas negras, blancas y grises. Más tarde, las cortó transversalmente en finas tiras que generan una trama de cuadraditos de no más de 2 o 3 milímetros de lado, que luego fue colocando en el gran bastidor.



Desde el jueves 25 de marzo en la sala 33 del primer piso del Museo Nacional de Bellas Artes (
Av. del Libertador 1473 - CABA)



León Ferrari. Creador multifacético, León Ferrari (1920-2013) fue uno de los artistas argentinos más originales y relevantes de la historia reciente. Autodidacta, comenzó a trabajar en los años 50 con cerámica y tallas en madera, para incorporar luego diversos materiales y soportes. Posteriormente, dio inicio a las llamadas escrituras abstractas, obras que siguió realizando a lo largo de toda su carrera.
En 1965, produjo una de sus piezas más controvertidas: “La civilización occidental y cristiana”, una imagen de Cristo crucificado sobre un bombardero estadounidense, una potente denuncia de la relación existente entre religión, política y violencia en la cultura occidental. A mediados de los años 70, Ferrari dejó la Argentina a causa de la dictadura militar y se radicó en San Pablo, Brasil, donde continuó sus experimentaciones vanguardistas en el campo de las artes visuales. Con el retorno de la democracia, en la década del 80, volvió a la Argentina y se instaló definitivamente en Buenos Aires. Llevó a cabo exposiciones individuales y colectivas en los más importantes centros y eventos artísticos del mundo, como documenta de Kassel, Haus der Kulturen der Welt, (Berlín), Museo Ludwig (Colonia), Alemania; Pinacoteca do Estado, Bienal de San Pablo, Brasil; Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, España; Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Argentina; Smithsonian Institution, Washington D.C, Estados Unidos; Bienal de La Habana, Cuba, y Museo de Arte Carrillo Gil, México D.F, entre muchos otros. En 2007, recibió el León de Oro al mejor artista en la 52° Exposición Internacional de Arte Bienal de Venecia, Italia. En 2009, realizó una exposición en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York y, en 2010, fue invitado de honor en Les Rencontres d’Arles, Francia, ocasión en la que presentó una gran retrospectiva de su obra.
Marta Minujín –cuya obra integra las colecciones más importantes del mundo– fue precursora de muchas de las prácticas artísticas de la vanguardia de los años 60. En París, mientras completaba la beca que le había otorgado el Fondo Nacional de las Artes, realizó su primer happening: “La destrucción”, de 1963. Recibió el Premio Nacional del Instituto Torcuato Di Tella en 1964. A mediados de esa década, protagonizó varios de los happenings más rupturistas de esa institución, como “La Menesunda”, que realizó junto con Rubén Santantonín, y “Simultaneidad en Simultaneidad”, en colaboración con Allan Kaprow y Wolf Vostell. A finales de los 60, obtuvo la Beca Guggenheim y residió en Nueva York durante dos años. En 1983, presentó una de sus obras más emblemáticas, “El Partenón de libros prohibidos”, para celebrar el retorno de la democracia en la Argentina. La fama mundial de esta pieza llevó a que fuera reconstruida, en 2017, en la Documenta Kassel de Alemania. En 2019, recibió el Premio Nacional a la Trayectoria Artística que otorga el Salón Nacional de Artes Visuales. Como parte de esta distinción, donó a la colección del Museo Nacional de Bellas Artes la serie de imágenes de “El Partenón de libros prohibidos”, además de publicaciones censuradas en distintos países con los que la artista edificó la instalación en la ciudad de Kassel, y videos de registro de las acciones en Argentina y Alemania. También ingresó entonces al patrimonio público “Meditación en flúo”, una obra de 2014 que combina video proyectado, pintura flúo y tela pintada sobre tela.


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