barro

Alejandra Seeber
Marseilles Room

La obra Marseilles Room (2004) es un interior, un tema que es una
tradicón dentro de mi obra. Muestra mi departamento durante una
residencia en los Atelliers de la Ville de Marseille, ciudad en la que
estuve cuatro meses para trabajar e investigar el edificio de Le
Corbusier: La cite Radieuse.
Este era un momento en que los celulares para comunicarse
entre países no eran moneda corriente, los franceses tampoco tenían
locutorios o cyber cafés y Marsella era una ciudad atorranta. En la
oficina de la residencia tenían otro sistema para comunicarse que era
entre un fax y un internet: se llamaba Minitel.
Me encontraba prácticamente incomunicada en un país y ciudad
extraña en donde sólo se podia ver al personal de la oficina de la
residencia en cierto horario. No queria quedarme mucho adentro
porque sentía que si no, no veía gente y cada conexión con personas
que llegaban era muy apreciada. Las residencias pueden ser muy
duras. Recuerdo ir a tomar café al mismo lugar todos los días para
establecer una rutina y ser reconocida por el garçon, el mozo.
Esta pintura creo que da cuenta de ese aislamiento, de una
pasajera en tránsito. Me gusta ver el paso del tiempo y cuánto todo
ha cambiado, esa ciudad se desarrolló y las comunicaciones son otra
cosa. Me intriga como pintaría hoy ese cuarto.

Alexis Minkiewicz
Eclipse
La carbonilla retrata un gomero contrapicado cuyas raíces salen entre
las rejas y toman parte del concreto que recubre el gran perímetro de
una casona aristocrática de principios del siglo XX en Buenos Aires.
El dibujo me hace pensar en las relaciones que generamos con la
Naturaleza y como esta se impone y avanza, tal vez señalando que lo
que alguna vez tuvo carácter ornamental hoy se revela y desplaza de
su función predeterminada. El árbol se come la reja, la absorbe y se
nutre de ella. Con esta se deshace un proyecto de país, un modelo
económico que impuso un paisaje humano, un relato visual que se
yergue en cada una de las esquinas de Buenos Aires.

Benjamín Felice
La brutalidad del aeon siguiente

Bajorrelieves bélicos, momias biotecnológicas, cosmonautas perdidos
entre aeones, unidad que describe Sir Arthur Penrose para describir el
ciclo de existencia del universo. Estos son elementos que aparecen en la
serie La brutalidad del aeon siguiente. Ahí donde estas reliquias sacro futuristas atestiguaron o atestiguarán el culto a lo ineludible.
Para esta serie escultórica de vitrinas lumínicas, pensé mucho en la
reliquia sacra como un elemento hermoso. En el texto el sourvenir,
Celeste Alquiaga dice: “Según Walter Benjamin, existen dos formas
básicas de percibir los acontecimientos en la modernidad. Ambas se
hallan conectadas con la memoria y pueden ser distinguidas de modo
general como la forma consciente, que lleva a la reminiscencia, y la
forma inconsciente, del recuerdo propiamente dicho. En la Forma
consciente, los acontecimientos son percibidos como parte de una
continuidad en el tiempo que es meramente convencional. Los
elementos molestos de un hecho son filtrados, lo que le permite ser
vivido como una experiencia digna de recordar -una reminiscencia-, que
no perturba el delicado equilibrio de la consciencia y puede ser archivado
como una memoria recuperable a voluntad, Consolidado como una
versión intacta de sí mismo, el hecho censurado se transforma en una
especie de fósil cultural, el calco estático e idealizado de una experiencia.
Aunque la reminiscencia retiene algunos atributos esenciales del hecho
original, carece de una parte sustancial de la integridad de ese hecho, a
saber, su intensidad transitoria. Sin embargo este vacío no resulta
aparente ya que la reminiscencia es percibida como un todo continuo y
por tanto, es capaz de revivir el hecho por pura repetición”.
Celeste nombra al fósil cultural como una memoria inmaculada,
regenerada continuamente en pureza ahistórica carente de aquella
incómoda distorsión creada por el paso del tiempo: la decrepitud y la
muerte. Paradoja poética que aparece en la serie la brutalidad del aeon
siguiente en su apariencia momificada, cadavérica pero grandilocuente.
Este elemento fosilizado dispara de la misma manera que lo hace un
recuerdo, esa presencia absorbente que tienen los museos de ciencias
naturales o históricas. La vitrina entonces cumple esta doble función: la
de reminiscencia sacra de experiencia espiritual y la reminiscencia
utilitaria de una vitrina museologica.

Elena Dahn
Ambas obras parten de una pintura monocroma de varias capas de
caucho. Luego, frente a ese campo de color, un género de la pintura,
emprendo distintos tipos de acciones que transforman esa superficie
en otra cosa.
En la obra de sitio específico esa superficie adquiere volumen, se
separa del plano de la pared y luego vuelve a él, con las señales físicas
de haber sido manipulado, estirado hasta el máximo de sus
posibilidades. Hay por un lado una acción premeditada, una
composición, y acciones accidentales, como el comportamiento de
los materiales, las circunstancias de ese espacio, y mi propio estado
de ánimo.
En la obra roja el gesto es el de enrollar, generar volumen por
medio de una acción que asocio a la ansiedad, algo de organizar la
piel de otra manera como descarga.

Lolo y Lauti
Autorretrato

La obra Autorretrato está compuesta por dos espejos vibradores.
Pertenece a una serie que tiene como disparador a La Sociedad del
Espectáculo de Guy Debord. Debord plantea que la vida social pasa
del ser al parecer y del parecer al representar. Los espejos móviles
llevan al paroxismo ese representar, poniendo en movimiento y
haciendo tambalear la propia representación. Qué mejor elemento
para sentirse representado que la imagen de uno mismo. Pero esa
imagen está difusa, confusa, confundida, engañada.
En nuestros últimos trabajos investigamos la capacidad
performática de los soportes. Así nace la idea de transformar un
espejo en una suerte de performer que devuelve una imagen fuera
de foco. Los espejos son una manera de hacer video expandido, hacer
del reflejo una performance temporal.

Mariana Ferrari
Muchos de los pintores que admiro fantasean con la idea de perder
el control. Pero eso no significa que yo esté a disposición de ningún
ánimo en particular para pintar.
La palabra en inglés painting me gusta mucho más que la del
idioma español y es porque señala la actividad.
Me interesa la tradición pictórica como una práctica híbrida, a la
cual, en palabras de Kippenberger: “todo le pertenece”. La
materialidad tosca, de paleta quebrada y textura opaca, que se
relaciona con cierto momento y lugar de la tradición pictórica
nacional, también vinculada a la literatura argentina del siglo XIX
me atrae por su gran erotismo y su referencia a la carne.
La irrupción de otros acontecimientos en un teatro de la pintura
que constantemente alude tanto a la tensión “tradición y
vanguardia”, como a la relación entre los objetos y los eventos.
Así, la pintura desplegada como materialidad y comportamiento
es comprendida como una práctica performática y donde las
categorías” figurativo” y “abstracto” son momentos que se
superponen.

Matías Duville
Impossible movie posters

En este nuevo proceso de trabajo intento despejar la mente de todo
tipo de asociación pasada, entonces se abre en el camino una gran
geografía que no tiene puntos cardinales, pero que encuentra un
estado de claridad. En verdad podría decir que la claridad en este
sentido sería la misma pérdida de rumbo. Una sintonía
desconectada.
Caminar, flotar o fluir a través por estos grandes descampados
permite a la vez girar la mente en una especie de movimiento
espejado infinito. Como un sistema de engranajes que marchan
desordenados pero al unísono.
Siempre trato de tener un motor que me impulsa hacia zonas
mentales vírgenes aunque en el fondo hay una atmósfera
ancestralmente familiar. En este nuevo grupo de obras Impossible
movie posters trato de ir más allá y dejar todo tipo de razonamiento y
lógica. De alguna manera estas obras son el reflejo de una mente que
ya no quiere pensar, solo ejecutar la acción.

Mónica Giron
Sentidos en el cuerpo
Sentidos en el cuerpo es una serie de ocho dibujos, ocho notas como
bitácora de artista, como instancias reflexivas, tímidos desde el trazo
y potentes desde la imagen. Son pensamientos de una mujer artista
volcadas en papel. Pensamientos e ideas que asoman con la claridad
de la simpleza para cuestionar(se) cómo mirar, cómo sentir, cómo
disponer el cuerpo ante la mirada del otro. El cuerpo femenino, el
cuerpo desmembrado. La exhibición, antes de que internet hiciera
de ella un lucro, requería valentía. Estas notas visuales son
precursoras de una serie de obras que marcaron la carrera de Mónica
Giron que, desde el fin del mundo, disponía al alcance del mirar,
propio y ajeno, sus objetos personales, su imaginación y su
pensamiento, su propio cuerpo.

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BIOS
Elena Dahn. (Buenos Aires, 1980). Dahn Investiga la relación entre escultura y performance. A través de un proceso que lleva a cabo con tiempo, paciencia y conexión, suele poner en marcha una contienda entre las fuerzas coercitivas que actúan sobre el espacio, la materia y el cuerpo. Pinturas, esculturas, obras de sitio específico y performance filmada son el resultado de experimentos físicos y sensoriales que deliberadamente pone en marcha con el uso de materiales sensibles a transformaciones, puntos de quiebre contenidos en sus cualidades físicas como la elasticidad, o sujetos a fuerzas externas como la gravedad o reacciones químicas entre los elementos que participan del proceso. El estado de quietud y movimiento que existe en todo su proceso de creación, el constante perder y buscar formas hasta que la fuerza interna del trabajo pueda revelarse, queda registrado en una variedad de soportes.

Nicanor Aráoz
(Buenos Aires, 1981)
Produce objetos, instalaciones y esculturas tomando
referentes del cómic, la imaginería de Internet y
mitologías románticas del arte gótico. En sus obras,
procedimientos del objeto surrealista como el montaje
de elementos disímiles y lo onírico, cobran formas
frenéticas similares a pesadillas donde parecen
unirse las pulsiones de goce y dolor. Aráoz trabaja los
materiales como si estuviesen expiando sensaciones
sádicas, los lleva a puntos máximos de expresividad y
torsión. En escenas narrativas mezcla monstruos de
yeso, masas amorfas de resina, zapatillas, luces de neón
y galletitas con gatos, ratones y pájaros embalsamados,
dando cuerpo a un mundo de psicodelia emocional con
referencias visuales al ámbito doméstico de un niño y un
adolescente.

Joaquín Boz
(Rojas, 1987)
Joaquín Boz produce pinturas y dibujos abstractos
de diversas escalas trabajando con las cualidades que
brinda la materialidad desde lo corporal y el gesto. En
sus obras, la intensidad está puesta en el desarrollo
del trabajo y allí los materiales se alteran de acuerdo al
soporte. En cada obra se observa un relato diferente,
tanto en la totalidad como en el detalle, donde se
perciben los diferentes momentos del trabajo. Sus
pinturas y dibujos resultan de procesos de carga sobre
el material que cubren y descubren, transparentan y
opacan, debilitan y fortalecen. Cada pintura revela
la presencia de innumerables decisiones discretas y
redes orgánicas de marcas jeroglíficas que registran
conversaciones íntimas y puntiagudas entre el artista y
sus materiales.

Elena Dahn
(Buenos Aires, 1980)
Dahn Investiga la relación entre escultura y
performance. A través de un proceso que lleva a cabo
con tiempo, paciencia y conexión, suele poner en
marcha una contienda entre las fuerzas coercitivas que
actúan sobre el espacio, la materia y el cuerpo.
Pinturas, esculturas, obras de sitio específico y
performance filmada son el resultado de experimentos
físicos y sensoriales que deliberadamente pone
en marcha con el uso de materiales sensibles a
transformaciones, puntos de quiebre contenidos en
sus cualidades físicas como la elasticidad, o sujetos
a fuerzas externas como la gravedad o reacciones
químicas entre los elementos que participan del
proceso.
El estado de quietud y movimiento que existe en
todo su proceso de creación, el constante perder y
buscar formas hasta que la fuerza interna del trabajo
pueda revelarse, queda registrado en una variedad de
soportes.

Matías Duville
(Buenos Aires, 1974)
Matías Duville trabaja con objetos, videos e
instalaciones aunque su obra se desarrolla
principalmente a partir del dibujo. Sus obras evocan
escenas desoladas con atmósferas enrarecidas y
atemporales como las que preceden un cataclismo:
huracanes, maremotos o situaciones de abandono
en el bosque, funcionan como la visión onírica de un
explorador errante, como un paisaje mental. El trabajo
de Duville se caracteriza por la experimentación de
soportes y materiales. Mediante trazos expresivos
y procedimientos de cierta brutalidad, impacta la
superficie dejando sus huellas en la representación,
marcas en las que se mezcla la naturaleza de la materia
y el paisaje. La tensión entre opuestos, la mutación y
el tiempo son algunos de los temas que recorren sus
últimos trabajos.

Benjamín Felice
(San Miguel de Tucumán, 1990)
Los objetos escultóricos, pinturas y performances que
realiza Felice parten de la relación del cuerpo con su
entorno técnico-material, disciplinar y estructural.
El cuerpo de un observador, consumidor o usuario,
lo traumático, el fetiche, la apariencia viva, la física,
la ficción, el relato a través del objeto, suelen ser los
temas que toma como punto de partida para replicar
o experimentar con la apariencia utilitaria, atravesada
también por grafismos pictóricos de anécdota simbólica
y la performatividad del cuerpo ficcionalizado por
la digitalización y categorización permanente de
una perpetua disposición pública de los individuos
hipermediatizados.
Las dimensiones psíquicas y corporales del individuo,
el modo en que es atravesado por la vida mediática,
por las exigencias, códigos y protocolos de los diversos
sistemas que organizan nuestro comportamiento son
siempre determinantes de las formas que adoptan las
obras.

Mariana Ferrari
(San Miguel de Tucumán, 1975)
La obra de Mariana Ferrari se debate entre el gesto
grandioso y la inevitabilidad de llevarse adelante con
lo posible: un cuerpo, unos recursos finitos, tiempos
limitados. Con estas (im)posibilidades cargadas en los
hombros, ella se enfrenta al panel y la tela, a la
composición, como a una ruleta y juega sobre ella
hasta el agotamiento, produciendo pintura y todas las
pinturas admisibles al mismo tiempo, amplificando el
cauce de manifestaciones infinitas del que la pintura
supo apropiarse. La posibilidad de multiplicarse puede
pensarse, justamente, como resultado de su aparente
insuficiencia. La pintura de Ferrari es ejercicio en
estado puro. En ella, la prueba equivale a la resolución,
un hecho que se manifiesta en el vínculo que existe
entre sus movimientos y el soporte que los recibe y
sostiene, superficie de descarga y espacio inmediato de
producción con ansias de ampliarse siempre un poco más
–a los bordes, a los dorsos, a los “entres”–. En su rica
ambigüedad –la de un acabado que sólo llama a nuevos
acabados–, ella propone una manera de equilibrar límites
y voluntad, resistencia y demanda, hallazgo y hecho
truncado.
Su trabajo crea un paisaje de lo pictórico cargado de
fuerza que exhibe una necesidad de acción más que
de representación, celebratorio pero no absoluto y,
fundamentalmente, que sea excusa para seguir buscando
más maneras de pintar.

Mónica Giron
(San Carlos de Bariloche, 1959)
La experiencia del descomunal horizonte patagónico
–cuyos contextos humanos y geopolíticos están en
acelerada transformación– constituyen los fundamentos
del trabajo de Mónica Giron. A través de la presentación
del paisaje y del mundo como un campo de metáforas
para realizar preguntas inesperadas de carácter sensible,
abierto, ético y moral, Giron conforma un cuerpo de
obras y acciones que despliega en sus exposiciones y
seminarios. Observa inquieta el paisaje, la arquitectura
o el arte, atenta a la capacidad que tienen las formas
–y en consecuencia los humanos– de concentrar o
perder información, energía, conocimiento y poder
de expresión. Con recurrencia su trabajo se vuelca en
instalaciones, objetos y análisis de formas, dibujos,
pinturas acuarelas y proyectos site specific.

Lolo y Lauti
(Buenos Aires, 1980 y 1986)
Lolo y Lauti es un dúo de artistas contemporáneos
argentinos que trabajan juntos desde 2011. Su obra incluye
performance, video, escultura, instalaciones y fotografía
presentadas en formatos que van desde la exhibición a la
ópera, pasando por las redes sociales y la realidad virtual.
La performance atraviesa todas sus producciones, ya sea al
ejecutar una coreografía (Trixxx); en sus instalaciones
participativas (Whatever happened to Baby Jesus?); en
sus propuestas relacionales (Lucky Lady); en los objetos
que performean (Cumbres Borrascosas) o en aquellos
que se constituyen como huella de una acción previa (100
bandejas de McDonald’s).
Su iconografía proviene del mundo del entretenimiento
de internet y la televisión, pero también de las revistas y
los parques de diversiones. Personajes de ficción, como
Mafalda y divas de la TV como Moria Casán se encuentran
bajo el mismo spotlight en un remix lisérgico plagado de
reminiscencias teatrales.
Así como incluyen elementos de los mass media en el
arte, piensan el arte con estrategias de los mass media.
No ponderan ni denostan sus referencias, sino que las
hipertrofian hasta el punto en que se funden la crítica y el
fanatismo.

Alexix Minkiewicz
(Santa Fé, 1988)
Mi trabajo gira en torno a temas e imágenes que me
obsesionan desde chico, muchos de ellos nacidos de mis
tránsitos por Buenos Aires. Del contraste entre Gerli en la
Zona Sur del conurbano, donde crecí, y la grandilocuencia
y escala del centro porteño, surgió en mí un interés por el
urbanismo, por los monumentos y su iconografía, por la
ornamentación de la ciudad, por sus parques y por las
historias detrás de todos ellos. Los entiendo conectados
por una suerte de magma subterráneo que busco hacer
emerger con mis trabajos. Ese magma es el que une, por
ejemplo, el estilo faux-bois de las grutas que las familias
oligárquicas hacían construir en sus jardines palaciegos
con las macetas de Lanús en donde vivían los inmigrantes
italianos que conocían e introdujeron esta técnica.
Situaciones similares ocurren con distintas figuras
alegóricas de los monumentos o con las especies de árboles
plantadas en las calles de Buenos Aires. Me fascinan las
oscuras anécdotas detrás de sus emplazamientos, las
conexiones impensadas entre ellos y sobre todo, los modos
en que sus materiales mutaron con el tiempo, a veces de
forma controlada y otras más anárquica. Me interesan
como cuerpos vivos, que a veces siento como análogos sin
importar si se trata de un bloque de mármol tallado o de un
inmenso gomero.

Mondongo
(Buenos Aires, 1974 - 1976)
Mondongo es un colectivo de artistas que trabajan
juntos desde 1999, integrado actualmente por Juliana
Laftte y Manuel Mendanha. Sus obras ponen en
tensión la relación conceptual entre la materialidad y
la imagen. En sus producciones debaten temas como
el poder, el trabajo, la economía, la sexualidad, y
desarrollan diferentes lecturas a través de la libertad
en el uso de los materiales, llevando su trabajo en
el detalle un paso más allá de lo convencional, en
tamaño, en complejidad y potencialidad. A través
de materiales poco convencionales –como espejitos
de colores, galletitas dulces, pan, carne, hilos y
plastilina– manipulados a partir de originales técnicas
y seleccionados en función de su contenido, crean
escenas irónicas, fantásticas y críticas, privilegiando
siempre el sentido narrativo.

Alejandra Seeber
(Buenos Aires, 1969)
Alejandra Seeber se caracteriza por tener un enfoque
dialógico de la pintura, donde las intenciones y los
procedimientos aleatorios, las fallas y las aceptaciones
operan juntas sin jerarquías. Seeber conceptualiza
la pintura, pero no desde las referencias históricas
ni a través de las convenciones, sino que involucra
una cultura visual atravesada por el rock alternativo,
las escenografías teatrales y shows musicales, el
underground de la ciudad, los programas digitales
que empezaron a utilizarse en el diseño gráfico y la
publicidad como novedad tecnológica del fin del siglo
pasado

por Florencia Hipolitti, 19 de Octubre de 2020
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