Fisicología de Luis Garay en El Parque de la Memoria

A lo largo de distintas prácticas artísticas del siglo XX, la búsqueda por ampliar la relación meramente visual se dio a partir de investigaciones que exploraron el vínculo entre la corporalidad, la sensorialidad, la sexualidad y las experiencias efímeras. Desde la vanguardias históricas que incorporan en sus prácticas ejercicios provenientes de la danza, la música y el teatro, pasando por la vanguardia argentina de los años 60 y 70 con protagonistas destacados como Alberto Greco y Oscar Masotta. En la introducción al libro Happening, Oscar Masotta sitúa a Alberto Greco como hito fundacional en la historia del happenning en Argentina, al considerar ciertos gestos del artista como inicio de una serie de procedimientos experimentales dentro de la vanguardia argentina. Instalar esta vitalidad en el seno de un contexto político marcado por el autoritarismo, la represión, la censura y la persecución resultó ser una gesta compleja. El advenimiento de las dictaduras en Latinoamérica con su correlato en desapariciones y exilios atravesaron directamente estas prácticas, sometiendolas a la opresión, la violencia, el acatamiento de la disciplina y la clandestinidad.

Este lazo entre la corporalidad, la política y la memoria es la premisa con la que el coreógrafo Luis Garay siembra en la topografía del Parque de la Memoria Fisicología. El proceso de investigación coreográfica que propone Garay evoca concepciones acerca de la historia, la política y la memoria desde una mirada no tradicional. ¿Cuál es la relación que se establece con eso que ya no está? ¿De qué manera el cuerpo experimenta sensiblemente la memoria de la violencia política de la última dictadura cívico militar?

Un espacio verde extenso es atravesado por un anfiteatro circular que emerge del pasto, como si hubiese sido excavado. Por detrás, a lo lejos, los edificios de Ciudad Universitaria. Troncos de árboles posan entre los cuerpos que allí se encuentran, alimentando la repetición de gestos y movimientos. La mirada se descentra constantemente y el tiempo es de una extrañeza inquietante. El trabajo de Luis Garay está basado en este legado histórico que portan los cuerpos y sus experiencias. Sus procesos entablan un diálogo con cualidades asociadas al medio escultórico: la potencialidad de la materia como lazo entre la corporalidad, la tridimensionalidad y la temporalidad. El cuerpo, su potencia física y psíquica y la lógica de la transformación como resistencia, excitación o crisis se combinan para entramar la vivencia de la memoria. Fisicología construye un paisaje con cuerpos que se encuentran a sí mismos ataviados con extensiones y prótesis. Son cuerpos monumentos y sus acciones se intensifican entre la permanencia y el cambio, la quietud y el movimiento, lo uno y lo múltiple. Los estados y formas que logran se perciben como un acto de gran opresión. Un trabajo alienado y alienante de los cuerpos, sometidos físicamente a gestos e imágenes con una fuerte marca de transmutación. La transformación de los cuerpos en esculturas reside en los elementos formales que la componen: la inversión de uno de los bailarines con su cabeza apoyada al piso y sus pies hacia el cielo unido a una estructura de cuatro palos de madera y con sus rodillas flexionadas, otrxs dos caminando por el espacio y sosteniendo con los pómulos de sus rostros una vara de dos metros de largo mientras recorren lentamente el paisaje, el revoleo del brazo de manera circular y veloz, como así también la cabeza de otrx agitándose en forma de 8 desplegando su cabello enérgicamente y, por último, el arrojo por otro performer de una piedra de gran peso hacia el cielo de manera reiterada.

Es indiscutible que Fisicología buscó rastrear en actos, gestos y movimientos herramientas que informan, y se dejan informar, por las cualidades que esos cuerpos evocan. Cualidades mismas como tensión, resistencia o fragilidad, presentes en todos los procesos de memoria y con un lazo insoslayable entre la corporalidad y la política. Mientras transitamos la geografía del Parque de la Memoria, escenario del trabajo de Garay, resuena y se expande la pregunta acerca de qué puede un cuerpo en un contexto atravesado por la hiperconectividad y en un escenario permanentemente alertado por el control de la vida capitalista.

“El cuerpo es el paisaje más sublime de todos”, dice la coreógrafa española La Ribot. Desde prácticas y metodologías disidentes aparece la necesidad de resituar la reflexión acerca del cuerpo como espacio creador de una nueva vitalidad. Fisicología se edifica desde ese vitalismo, apoyado en la relación permanente con lo que ya no está como condición para descentrar y resignificar la memoria desde una concepción diferente .

Gonzalo Lagos



Performers: Matias Maroevic, Vero Jordán, Florencia Vecino, Marcela Botti, Leandro Barzabal, Cristian Jensen, Ramiro Cortez, Franco Bertolucci, Luis Garay, Alejo Amadeo, Jackie Ludueña Kozlovitch.

Asistencia: Gabriel Bergonzi
Video: Ivo Aichenbaum.

Además de Luis Garay, la muestra contó con la participación de Carlos Huffmann, Irina Kirchuk, Martín Legón, Lux Lindner, Eduardo Navarro, Belén Romero Gunset, Axel Straschnoy, Marcela Sinclair, Cecilia Szalkowicz y Gastón Pérsico, Santiago Villanueva y Osías Yanov, todxs ellxs, artistas nacidos durante los años 70 y 80 cuyas obras escapan tanto del expresionismo como del conceptualismo de corte político que han dominado los discursos estéticos sobre el terrorismo de Estado.

Podés encontrar contenidos similares en #ElParqueDesdeCasa









compartir