El repliegue del espacio. Una experiencia más sensible desde la especificidad de lo digital

El repliegue del espacio, es la primera exhibición grupal virtual del staff de la galería.

Esta muestra propone buscar formas más sensibles de utilizar las redes sociales y las plataformas virtuales.
Se presentan nueve videos, un video por artista, donde el espacio expositivo se repliega hacia el ámbito doméstico e íntimo. Los pequeños rincones y los muebles se vuelven lugar de exhibición, sin seguir los dictámenes del espacio museístico. Son lugares a los que no accedemos y a los que probablemente nunca accederíamos en el plano físico, pero que sin embargo ahora parecen concedernos permiso. Aquí la iluminación no está pensada para la obra sino en función de las necesidades domésticas. A través de estos videos se recorren obras recientes, proyectos en curso y revisiones de piezas que estaban archivadas, y ahora salen al encuentro a través de la pantalla.

La muestra pretende generar una experiencia más sensible desde la especificidad de lo digital en lugar de tratar de igualar la vivencia en la sala. Se plantea un juego entre los espacios analógico y digital, y entre las relaciones y resignificaciones de las obras en un contexto diverso.

Participan
Julieta Barderi, Mariana Barón, Leonardo Cavalcante, Lucia Delfino, Verónica Gómez, Karin Idelson, Eugenia Mendoza, Beatriz Moreiro, Nicolás Pontón

Inauguración sábado 15 de agosto de 2020 a las 19 hs
Lugar: Instagram Live. Transmisión desde la galería QUADRO



Texto curatorial

Frente a la ausencia de un espacio de materialidad analógica, recurrimos a un espacio exhibitivo de materialidad digital, una sala sin paredes con una articulación diferente. El video ha sido nuestro principal recurso, a través de él dispusimos de los espacios personales de los artistas: pequeños rincones, mesas, pisos y paredes, que no siguen los dictámenes del espacio museístico. La iluminación proviene de una ventana o de una lámpara, pensada para satisfacer las necesidades del individuo que habita en ese lugar y no en función de la obra. Aquí se presentan tanto obras como proyectos y revisiones de archivos, juegos de relaciones y resignificaciones. El espacio expositivo se repliega y se vuelve doméstico e íntimo. Es aquel lugar al que no accedemos y al que probablemente nunca accederíamos en el plano analógico y que sin embargo ahora parece concedernos permiso, aunque quizás sólo se trate de una ilusión.
Es a través de los medios digitales y más específicamente de las redes sociales que accedemos a lo ajeno, muchas veces buscando curiosear el mundo del otro. Sin embargo, sabemos que este contacto no siempre es auténtico. Es evidente que hay un impulso, una necesidad y un deseo de conectarnos con el otro, y los medios digitales son una opción. Pero muchas veces estas experiencias se vuelven frívolas y carentes de sensibilidad. Esto nos lleva a preguntarnos si es posible generar una manera más sensible de usar la red y si se pueden generar acercamientos más profundos a través de este medio.
Esta propuesta no pretende dar una respuesta sino justamente hacer la pregunta.
En relación con la experiencia expositiva, creemos que no se trata de igualar la vivencia en el plano analógico, sino de generar una experiencia nueva desde la especificidad de lo digital. No se trata de decir verdades sino de plantear los problemas que surgen al trasladar trabajos y propuestas de una materialidad a otra. Preguntarnos cómo pensar el espacio expositivo digital y qué opciones nos dan los medios. Pensar qué ganan y qué pierden las piezas en este plano y de qué manera podemos enriquecer o al menos potenciar las obras en la dimensión digital.
Planteamos este trabajo como una búsqueda de lo sensible. Hemos tratado de respetar la particularidad de cada artista y de cada obra, evitando caer en universalismos. Se trata de una propuesta curatorial de forma barroca, donde aparecen otros elementos rodeando la obra. Se muestra no en el contexto limpio y despojado de la galería sino en el contexto propio del artista: una biblioteca, una mesa de comedor, la pared o las baldosas rojas de la casa. Estas obras y proyectos no sólo se vinculan con los objetos, con el espacio, con la palabra y la voz del artista que relata, sino que son plausibles de generar vínculos con otros contenidos en la web. El espacio digital –específicamente el de internet– es denso, repleto de conexiones e interdependencias, donde la información y las relaciones son infinitas, y donde fácilmente las obras se vuelven hipernarrativas. Nos entregamos así a la certeza de que nada está aislado y que todo es simbiótico.

Sofia Jacky Rosell (Curadora)


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