Tentativa

Gracias por su paciencia. Bueno Vico en estudio G desde el viernes 21 de agosto de 2020 hasta el lunes 21 de septiembre de 2020.

En octubre de 1974 Georges Perec se instala durante tres días en la plaza Saint-Sulpice de París para anotar todo lo que ve: los acontecimientos cotidianos de la calle, la gente, los autos, los colectivos, las palomas, los paraguas, los colores, lo infraordinario. El 21 de agosto de 2020 Vico Bueno se instala durante un mes en la galería eSTUDIOG de Rosario con Gracias por su paciencia.



Una pintura y una foto. En esta exhibición la artista decidió resumir porque siente que vivimos sobrecargados de imágenes. Las dos escenas retratadas son urbanas, producidas en la ciudad de Rosario y con pocos días de diferencia: una toma directa impresa y dispuesta con imanes sin enmarcar y un óleo donde se cruzan la fantasía y la realidad, montado en una falsa pared que mira a la calle.

Pasa una mujer con un perro sin correa
Pasa el 103 rojo
Pasa un taxi libre y uno ocupado
Se escuchan bocinas
Pasa un hombre con un cochecito de bebé
Pasa el 35/9 verde
Dos adolescentes se paran a mirar la vidriera de la galería.

Hay muchas cosas en una esquina del centro rosarino. Buena parte de esas cosas, si no la mayoría, ya han sido descritas, inventariadas, fotografiadas, explicadas o registradas. Como en la escritura de Perec, en la obra de Vico Bueno aparece todo lo demás: todo aquello que por lo general no se percibe, aquello de lo que no solemos darnos cuenta. Lo que carece de importancia: lo que ocurre cuando no ocurre nada, solo el paso del tiempo, de la gente, de los autos, de las nubes.

Esbozo de inventario de algunas de las cosas estrictamente visibles:

- un comercio, una o dos casas, tres ventanas, tres rejas, veredas, molduras, dinteles, una senda peatonal, una flecha que indica el sentido del tránsito, gente que camina, gente parada y un cartel que dice tocopias-teria-virtual-fax.

- la entrada de un edificio, una columna, un escalón, una cochera, un auto, una luz anaranjada, el reflejo de otro auto, baldosas, la colilla de un cigarrillo, unos folletos y tres panes.

Hace más de ciento sesenta días que estar en la calle significa otra cosa. El paso del tiempo, de la gente, de los autos y de las nubes está reglado por un decreto de necesidad y urgencia. Para ir a visitar la muestra de Vico Bueno hay que pactar una cita previa con la galería y seguir el Protocolo de Higiene y Seguridad en la Emergencia Sanitaria del COVID-19. Cuando las cosas no marchan como se espera la paciencia es augurio y desafío.



Gracias por su paciencia puede visitarse de lunes a viernes de 15 a 19 horas en la Galería eSTUDIOG [Catamarca 1427 locales 12-24. Rosario].

Montaje: Matías Pepe
Registro: Majo Badra
#espaciotrastienda: Oh! Pacha de Luciana Dittamo
Texto de sala: Agustina Wetzel



Sobre Gracias por su paciencia de Vico Bueno
Por Agustina Wetzel

El tono de una época se traduce en Gracias por su paciencia con una gracia delicada y cuidadosa. Las presencias ausentes cobran relieve en los espirales que llevan los cuerpos, como remolinos en el estómago y el asfalto. Las fantasmas parece que se confundieron también, asumen una forma nueva que contrasta con los antiguos desvanecimientos del cuerpo en el paisaje. Esta vez, se plantan en la vereda, planean salir a bailar, como las mujeres que bailan Charleston en sus poemas.

Las fantasmas se reconocen en la línea histórica plegada en un volumen común: el volumen de la distancia, el volumen de la memoria. Una cruz, una mano, pezones en la calle como secuelas que resisten a la nivelación del terreno. Las fantasmas caminan, se elevan entre las barricadas de la imagen rosa y las casas que reconocemos por su pastelería europea duplicada. Donde hubo velo, ahora hay relieve. Blanco de titanio.

La pregunta que nadie responde ¿Quiénes son las paseantes ahora y para quién los signos de la ciudad baldía? Choque de fuerzas, fotocopias, feria virtual, CUT escrito sobre el asfalto, próximo a la senda peatonal. Parece una plegaria, es un aviso. Lo cinematográfico vuelve a aparecer en ese gesto de la artista que pide un corte tipo andrógino, garçon en la repetición, un exabrupto, un exceso urgente que haga acontecimiento justo ahí cuando alguien con el Auto-en-marcha, desde la vidriera, ensaya con incomodidad la paciencia.

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