Deseo y abs-tracción

Hackeo al porno heteronormativo en la obra de Florencia Alvarado.



Invocar lo indefinido nos protege de la referencia. Nada falla si no hay plan. Nos mantenemos en el espacio, flotando sin gravedad. Cada parte de nuestro cuerpo acusa recibo de los estímulos que lo exciten, armando así una interpretación lenta y caprichosa. Sucede en la referencialidad de la imagen, pero también con nuestros deseos e identidades. “Ser tan escurridizxs para que no puedan ni nombrarnos” susurra una bandera de Serigrafistas Queer. De ser nombradas y mediatizadas, esas otras formas de existencia deben desaparecer para resurgir de nuevo en otro espacio-tiempo, invisibles e indefinibles ante todo binarismo, fieles en su plena expansión de deseo.

En esa abstracción sin gravedad nos suspende Florencia Alvarado (Maracaibo, Venezuela, 1984) con su trabajo Space Bodies (2020). Realizada en Nueva York, a poco más de un mes de encierro en cuarentena, esta serie de alrededor 20 imágenes descontextualiza detalles de cuerpos de mujeres publicados en las revistas pornográficas heteronormativas Razzle (UK) y Club (US), que circularon en Estados Unidos durante la década de los 80 y 90, evidenciando que no hay línea recta cuando de cuerpos y deseos se trata.

A modo de genealogía, podríamos situar este trabajo dentro de las prácticas de imagen feministas de trabajo con archivos. Las mismas suelen mayoritariamente centrarse en lo gris, lo que intentaron callar o aquello que falta. Tienden a generar nuevos sistemas de orientación en respuesta al imaginario y las relaciones de desigualdad, opresión o vulnerabilidad que históricamente se entablaron en torno a las visualidades normativas. Pienso en el trabajo de Ariel Goldberg, al ficcionar narrativas desde fotografías tomadas por Berenice Abbott (fotógrafa, lesbiana, 1898-1991), en la necesidad de una reconstrucción histórica de colonial desde los archivos familiares de Rosana Paulino en su trabajo Costura da memoria o en la creación del Archivo de la Memoria Trans, siendo archivo sinónimo de poder, subvirtiendo la idea de poder como dominación en poder como voluntad.

En el caso de esta serie, la artista parte del archivo de las revistas pornográficas pensadas para consumo heteronormado, abs-trayendo (abs -separar- y trajere -tirar, arrastrar-) de ellas las páginas dedicadas al sexo entre mujeres (que no es lo mismo que decir sexo entre, para y por mujeres/lesbianas/bisexuales/pansexuales).Retengo el gesto: separar y arrastrar, arrancar y tirar. Sustraer de esas narrativas los detalles de esos cuerpos de mujeres que se tocan, se recorren y desean, lesbianizando lo que dure ese instante, combinando texturas y superposiciones.

Pienso en cuerpos y giros metodológicos. Busco refuerzos: “(…) pensar más desde los gestos que “sobre el cuerpo” –como si este fuera un objeto neutro y definido sobre el que se ejerce un pensamiento– en nuestras investigaciones, prácticas estéticas y políticas” (Bardet, 2019). Me sostengo y pregunto: ¿Qué gestos articularon esta práctica, más allá del resultado? ¿Qué universos necesitamos desde las prácticas de imagen feministas y disidentes y de su trabajo con archivos?.

“Creo que por mucho tiempo la producción ha estado enfocada hacia la mirada masculina y nosotras hemos sabido agarrar lo que nos es funcional/inspirador para nuestra formación como mujeres que desean mujeres. En ese sentido esa reflexión va con la dinámica de mi trabajo, donde el hombre es invisibilizado de estas escenas eróticas. Lo hago en esta serie y creo que lo hemos hecho nosotras socialmente a través de la historia. Identificándonos con ciertos detalles e historias de la Gran Historia de la mirada masculina y normada” nos comenta la artista sobre este trabajo. Separar y arrastrar de esas revistas lo que no había sido pensado para nosotrxs, pero que nuestra genealogía disidente pide a gritos. Crear una memoria y corporalidad propia donde sentirnos parte, diseñando pequeños universos a medida, de cuerpos suspendidos en el espacio. Reivindicar los detalles como un todo, caleidoscopios de mundos posibles. Todx lesbiana y disidencia sabrá de lo que estamos hablando, y es ahí dónde el trabajo con archivos desde las prácticas de imagen feministas, y en concreto desde nuestras disidencias, se vuelve cada vez más necesario.

Desde un aislamiento obligatorio mundial (COVID19), donde se nos pide no salir físicamente y cuidarnos, Alvarado tiene el gesto de volver hacia esos cuerpos, re-apropiándose de esas eróticas (habiendo sido previamente apropiadas por el consumo heteronormado), potenciando toda pluralidad de existencia. Vuelve a esos lugares y detalles que supieron ser refugio y punto de fuga de muchas subjetividades. ¿Cómo vuelve? Escurridiza, sin referencia limitante, esbozando una apertura de posibilidades latentes desde otros modos de re-existencia del deseo.









Marie Bardet. (2019). Hacer mundo con gestos (2da edición). Buenos Aires: Cactus.


Florencia Alvarado (Maracaibo, 1984) es Licenciada en Diseño Gráfico por La Universidad del Zulia y tiene estudios de maestría en Diseño Comunicacional en la Universidad de Buenos Aires. Realizó talleres de fotografía documental, cinematografía y fotografía contemporánea en Buenos Aires. Ha dictado talleres sobre el autorretrato y el discurso íntimo, y el libro objeto. Fue seleccionada para la muestra 30 Women Photographers Under 30 (2012). Ha participado en el Salón de Jóvenes Artistas donde obtuvo mención honorífica en dos oportunidades. Expuso en el Salón de Jóvenes con FIA resultando merecedora del tercer premio en su segunda participación. Integró la exhibición Paisajes del cuerpo, de la Alianza Francesa en Madrid, (PhotoEspaña 2013). Otras Iluminaciones fue su primera individual (Espacios del Museo de Arte Contemporáneo del Zulia 2013). En septiembre inauguró Soplos de vida (Galería El Hatillo 2014). Actualmente es editora de imagen en el espacio de arte contemporáneo Backroom Caracas.

Camila Kevorkian (Buenos Aires, 1992). Artista, anarchivista y educadora.Sus principales líneas de investigación y producción se basan en el nomadismo como práctica política, pedagógica y creativa, la relación entre archivos, cuidados y afectos y las prácticas de imagen y narrativas desde los feminismos.


por Camila Kevorkian , 1 de Julio de 2020
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