El uso y abuso del espacio | Cecilia Szalkowicz en la Fotogalería del San Martín

Soy un disfraz de tigre. Cecilia Szalkowicz en Cultural San Martín desde el martes 1 de octubre de 2019 hasta el sábado 29 de febrero de 2020.

Soy un disfraz de tigre es una exposición de Cecilia Szalkowicz que se realiza en dos actos, en dos tiempos. En ambas instancias, la artista hace uso y abuso del espacio, transforma al teatro en un enorme escenario para componer imágenes y desestructurar el modo habitual que tiene el espectador de relacionarse con ellas.




1. Es necesario dar por sentado que la taza de café se va a quedar apoyada en la mesa una vez que ambos elementos entren en contacto. Si la taza se queda ahí, entonces se puede asegurar que el mundo funciona. Esa certeza antes de que el acontecimiento ocurra es de lo que está hecho un acto de fe, y esto convierte en creyente a cada persona que transita el mundo. Pero si antes de apoyar la taza, se desconfía de que no va a quedar ahí, entonces se abre un camino distinto. La mera posibilidad de no apoyo de la taza sobre la mesa, por más ínfima que sea, echa un manto de sospechas sobre algo que se daba ya por cierto. Y, como señala la tradición detectivesca, la sospecha invita a la secuencia del pensamiento. Dar algo por sentado llega a su fin en el mismo instante en que se piensa a ese dar por sentado. Se interroga a la necesidad, a la taza, a la mesa, a la persona y hasta al propio pensar. Nada permanece sin llevar adosado un signo de pregunta. Todas las cosas son posibles de no ser lo que son.



2. Desde Las cosas (Galería Dabbah Torrejón, 2010) hasta Este melón es una rosa (CCK, 2018) y Cosmos (MUNTREF Centro de Arte Contemporáneo, Premio Braque, 2019), Cecilia Szalkowicz (CS) explora un modo de entender la fotografía distinto a la manera tradicional en que suele ser concebida y exhibida. Soy un disfraz de tigre arma un cubo junto a las tres experiencias anteriores; es el cuarto lado de una caja mágica.



En Las cosas, flores secas sobre un tronco, una peluca encrespada o un marco dorado sin su pintura formaban un moderno gabinete de curiosidades. CS presentaba una sala donde se manifestaba una elocuente declaración del artificio, un juego donde la información se corría para hacer lugar a otra forma de leer la imagen, mucho más cerca del enigma que de la afirmación. En Este melón es una rosa el público entraba a una sala completamente oscura y durante veinte minutos quedaba capturado por la visión de objetos puntualmente iluminados sin nada alrededor. Aparecían sobre el escenario, sin entenderse cómo, un jean, una taza de café humeante o un ananá. Al igual que en el CCK, en Cosmos, el público entraba también a una sala negra para ver objetos e imágenes sobre tarimas y paredes, iluminados por luces que se prendían y apagaban según una secuencia musical. En estas últimas dos experiencias, el sentido de la percepción de las cosas se veía tan alterado, hasta el punto de preguntarnos si un ananá podía llegar a ser otra cosa que una fruta dulce y ácida a la vez. Si una imagen era ella o el espejismo de aquella otra que creíamos estar recordando.



3. Soy un disfraz de tigre es una exposición que se realiza en dos actos, dos tiempos. En ambas instancias en lugar de anular el contexto de las imágenes, como ocurrió en las dos últimas exposiciones, CS hace uso y abuso del espacio, transforma al teatro en un enorme escenario para componer imágenes y desestructurar el modo habitual que tenemos de relacionarnos con ellas.

En la primera parte, la artista elige el hall de la sala Casacuberta. Allí las fotografías son transportadas dentro de un circuito coreografiado por la artista. En este momento la imagen se produce durante un encuentro fugaz; en ese proceso de ósmosis entre tres partes: el cuerpo de la arquitectura, el cuerpo de la fotografía y los cuerpos que se las llevan. En esos instantes el público, quieto, se encuentra con las imágenes en pleno movimiento, que dictan al son de la música las condiciones y el tiempo en que quieren ser miradas.



En la segunda parte, la imagen fotográfica también se presenta como materia tangible, pero esta vez en el espacio de la Fotogalería. Una curiosa mezcla entre una superficie bidimensional y una escultura despegada de las paredes, que va desplegando en su universo alegórico una gramática propia, un nuevo lenguaje para que las cosas y las imágenes se encuentren y dialoguen entre sí. Una conversación silenciosa e infinita a la que sólo se puede acceder entregándose al enigma. Un juego de máscaras que no oculta nada, sino que más bien revela que debajo de ellas sólo hay otras máscaras.

En ambos actos, la estrategia de composición y circulación de la imagen merodea alrededor de algunas preguntas sobre la producción, la percepción y la materialidad del lenguaje visual. En los dos actos, CS hace convivir las distintas corporalidades del público, de la arquitectura, de los sujetos y de las imágenes, precisamente hechas cuerpo. En esta exposición, la artista lleva al límite la exploración de la imagen fotográfica como materia viva que se desplaza respirando. Expone en distintos espacios del Teatro San Martín una manera; la manera en la que se construye y se vive el artificio.

Lara Marmor, Bruno Dubner y Ariel Authier

Hasta el 29 de febrero en la Fotogalería (Teatro San Martín) - Avda. Corrientes 1530 - CABA





Cecilia Szalkowicz (Buenos Aires, 1972), estudió fotografía con Alberto Goldenstein; se graduó como diseñadora gráfica en la Universidad de Buenos Aires (UBA); participó de la Beca Kuitca 2003-2005; formó parte del cuerpo de profesores del Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella. Integró el colectivo Suscripción (1999-2005). Participó del CIFO Grants Program, CIFO - Cisneros Fontanals Art Foundation (2007); en la 2° Trienal Poli/Gráfica de San Juan: América Latina y el Caribe (2009); y en la 12º Bienal de Cuenca (2014). Llevó a cabo el proyecto Reunión (Buenos Aires-Berlín, 2010) junto a Gastón Pérsico, Roman Schramm y Hella Gerlach, con el apoyo de IFA - Institut für Auslandsbeziehungen. Desde 2006 edita Script, junto a Gastón Pérsico y Mariano Mayer, publicación gratuita que se distribuye en Madrid y Buenos Aires. Ha realizado numerosas exposiciones en Argentina y el exterior. En 2019 recibió el Premio Braque.


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