Capturas visibles de lo aparentemente invisible

Mi tercer ojo. Aldo Sessa en Maman Fine Art Gallery desde el jueves 26 de septiembre de 2019 hasta el domingo 15 de diciembre de 2019.

Aldo Sessa nos hace partícipes de su particular forma de ver la realidad. A pesar de exponer su trabajo desde hace más de 60 años, el fotógrafo sigue manteniendo nuestra capacidad de asombro.



Mi tercer ojo, reúne 70 de sus fotografías, donde la libertad creativa y la capacidad de juego hacen de guías. Capturas irreales de una realidad muy cotidiana. Situaciones que no llaman la atención, mas bajo el foco del fotógrafo adquieren otra significancia. O, simplemente importancia. Un reflejo en un charco, un afiche rasgado, flores marchitas en el piso, detalles que suelen pasar desapercibidos en la vorágine del día a día, pero que Sessa logra rescatar al brindarles su debida atención. Su mirada de artista le permite ver más allá. “Sessa plantea que el arte de la fotografía es captar lo invisible de lo visible”, dijo Patricia Pacino, la curadora de la muestra, en una entrevista.



Su trabajo, el montaje, sus encuadres, las texturas y elecciones quitan el aliento. Maman Fine Art Gallery brinda sus dos pisos para la exposición de fotos de Aldo Sessa, en gran formato. Muchos elementos llaman la atención, el principal, el encuadre de las fotografías. Todas ellas se encuentran colocadas dentro de lo que sería la pantalla de un celular. Este factor, combinado con el nombre de la muestra y el dato que aporta el texto curatorial de que todas las imágenes fueron tomadas por la cámara de un teléfono, nos hace reflexionar. ¿Acaso todos podemos ser fotógrafos a lo Aldo Sessa? No. La mayoría cuenta con un celular con cámara en el bolsillo, pero la frescura, experimentación y sello de Sessa, es único. Este se ve claramente en los trabajos cuyo elemento principal es el reflejo, forma indirecta con la que captura la escena y que muchas veces le permite la duplicación de una misma imagen en una misma toma. O sus géneros y temas, los retratos, las plazas, las flores, los paisajes tomados desde un lugar inédito. Elecciones originales que se destacan en su modo operandi.

Estas fotografías sacadas en Buenos Aires y Nueva York, no solo impresionan, sino que generan sonrisas gracias a una capa de humor irónico, a la vez que denotan el conocimiento pictórico del artista. Distintas corrientes del arte visual atraviesan su obra. Vemos rasgos surrealistas muy presentes en algunas de las series.



Las variaciones y alteraciones son las protagonistas. Variaciones en los tamaños de las fotografías expuestas; en los colores, blancos y negros o saturados; variaciones en la iluminación de las obras; en la orientación, imágenes en horizontal y otras en vertical, como la típica selfie. O variaciones en los temas que se encuentran organizados por series. La constante, una búsqueda de más.

Frenar el recorrido y sentarse en los bancos de metal de la gran sala blanca puede ser abrumador. El silencio, los autos de la Avenida Libertador del otro lado del vidrio y 70 pantallas gigantes de celular al rededor, esperando ser miradas. Situación cotidiana, desde un punto de vista, ya que siempre andamos rodeados de celulares, simplemente no nos damos cuenta. Pero están ahí, esperando que les dediquemos nuestra atención y nos enajenemos de las diversas situaciones con las que podemos encontrarnos a nuestro paso.

Todos gozamos de un tercer ojo, la clave sería utilizarlo como el artista plantea.





Hasta el domingo 15 de diciembre de 2019 en Maman (Av. del Libertador 2475 CABA)

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