Creo que puedo sentirlo

Arte Singular en Argentina. Artistas varixs en El más acá Club desde el viernes 4 de octubre de 2019 hasta el miércoles 30 de octubre de 2019.
“Arte Singular en Argentina” preanuncia una sensibilidad poco explorada en el medio local

La trama del Art Brut en el país habitaba una línea invisible. Pese a significativas investigaciones estéticas como las de Raquel Forner junto a las pioneras esculturas de Alberto Heredia, o las acciones sociales disparadas desde instituciones de Salud Mental, por ejemplo el proyecto de Pedro Cuevas en el Hospital Borda a partir de 2010, en el medio local faltaba un desarrollo razonado e ilustrado. Hasta hoy. “Arte singular en Argentina” en El Más Acá funda un primer mojón ineludible de ahora en más. Tal como adelanta Eduardo Stupía en sus palabras introductorias, tenemos en el primer piso de un centenario edificio de San Telmo una exposición que incluye desde las piezas de artistas de la significancia cromática ya reconocida de Laura Waissman a la potencia basada en el color primario en Victoria Álvarez, quien afirma que “el arte me provoca latidos en el corazón”. O sea un primer mapa aunque no es el territorio, algo que bien saben los organizadores que planean un trabajo en el tiempo.
Decía Jean Dubuffet, el primer teórico artista del Art Brut retomando la influencia del psiquiatra e historiador alemán Hans Prinzhorn, que “la producción de arte sólo puede ser concebida como individual, personal y hecha por todos”. Y en esta dirección, que designa más que un espacio una fuga, la muestra curada por Nora Aslan pone en expansión los límites de un arte que no busca la institución ni el reconocimiento sino que se asienta en la libertad de una cultura que está en el espesor de la vida-con-el-otro, no en sus formas. Allí las piezas de cerámica de TEO, Talleres Especiales Ocupacionales, que con su título, eso de “Creo que puedo sentirlo”, desculturaliza la mirada en pos de una sensación que dinamita los compartimentos entre espectador y creador. O las pinturas de Agustín Bobbio que parecen volver el ritual de una pintura que ilumina cavernas.

Institutos de desculturalización podría ser otra denominación de esta plataforma de 22 artistas. Institutos en el sentido de instauradores de una filosofía del discontinuo y el espesor. Aquella que supere la etiqueta tranquilizadora del Art Brut en realizaciones de alienados, sean mentales o sociales, y que reconozca que estos artistas están más cerca del hombre de la calle con sus investigaciones sobre la vida secreta de los soportes y las experiencias, tales como los collages de Jazmín Dubourg y Liliana Tuja o las esculturas de nudos de María Javiera Jaime. Recorridos vitales que reanudan las fracturas de este tiempo facetado en pantallas y visores.

Participaron
Agustina Barbalaco, Agustín Bobbio, Daniel Dose, Daniel Trentini, Eliana Grumber, Facundo Cansado, Francisco Stocca, Guillermo Ortíz, Hernán Gorbatt, Jazmín Dubourg, Laura Waissman, Liliana Tuja, Lucas Peña, Magui Alegre del Pino, María Aslan, María Javiera Jaime, Myriam Jaime, Nora Lorda, Pablo Povarché, TEO (Talleres Experimentales Ocupacionales), Valeria Ibañez y Victoria Álvarez.



Hasta el miércoles 30 de octubre de 2019 en El más acá Club (Av. Caseros 514 - CABA)

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