De observador en un viaje íntimo

La vida frágil . Artistas varixs en ArtexArte desde el martes 10 de septiembre de 2019 hasta el sábado 26 de octubre de 2019.

Jazz de fondo. En nuestros oídos. La dulce voz de Frank Sinatra y los tres pisos de la Fundación Alonso y Luz Castillo atrapan. Es La vida frágil (variaciones sobre la íntimo), muestra colectiva curada por Jorge Zuzulich. Muestra, que atrae como cebo para luego introducir a un viaje inquietante. Uno que va desde la interioridad hacia el afuera. Un viaje íntimo.

Más de 20 artistas exponen su intimidad a través de distintos modos productivos, dejando de lado las corazas y entregándose a su propia fragilidad. Una capa constitutiva que en la sociedad actual, parecería se ha tornado, en un objeto preciado. “En una era signada por la publicidad de lo privado (la aceleración tecnológica ha contribuido exponencialmente a este hecho), es factible que la intimidad sea uno de los últimos pliegues en donde el sujeto contemporáneo logre su propio resguardo y reconocimiento “, comienza el texto curatorial.

ArtexArte presenta una serie de fotografías, pinturas, videos, instalaciones, objetos, música, vieoperformances y textos, de distintas procedencias, que permiten al espectador recorrer un territorio diverso y particular. Son obras que juegan con las percepciones del visitante. A pesar de su diversidad, cada piso contiene algunos aspectos aglutinantes. En planta baja se destacan el blanco y negro; los colores suaves; el bordado como técnica que completa el sentimiento; las caras o retratos y la figura (conceptual) del árbol.

Entrar a la amplia sala y encontrarse como primera obra con Retratos del árbol de Viviana Debicki es ponerse frente a un espejo antiguo, gastado y observarse. A la vez que 12 retratos nos miran desde los costados. Mujeres con caras profundas. La intimidad de mirarse y ser mirado a la vez, es una invitación a soltar y adentrarse en este mundo de contradicciones que somos.

Ir descubriendo, a medida que se avanza, frases y poemas escritos en la pared, de personalidades tales como Jullien, Miller, Pardo, Levines y Aguirre otorgan perspectiva. Conceptos aleatorios que entrelazados complementan el relato e invitan a adentrarse en los vaivenes que propone la exposición. Indagar entre lo dicho y lo no dicho, lo que se desea comunicar y lo que no. “El gesto del artista, asumido bajo diversos modos de producción, ha funcionado como el vector que conecta la interioridad del artista con la materialidad de la obra, pero, a la vez, “toca” al espectador”, explica el curador.

En el segundo piso brillan los sonidos. Desde antes de ingresar a la sala, se escuchan cosas que provienen de las obras. Muchas cosas indescifrables, en una primera audición desde le pasillo. Un ejemplo, son las instalaciones sonoras de Diana Schufer, La almohada y El abrazo. Almohadas colgantes o apoyadas sobre la pared que nos hablan. Ríen y susurran. Exponen charlas íntimas sobre experiencias eróticas. Confesiones a una amiga y a un amante. Una experiencia lúdica.

Zuzulich habla de bordear lo íntimo. Concepto que contrapone a lo privado ya que, este lo describe, como una situación que requiere posesión. Condición no presente en la intimidad, siendo esta un estado en el cuál se pierde el control. Estado en el que salen a la superficie, nuestras propias reglas. ¿Un acto de rebeldía tal vez?

Al llegar al tercer piso, explota lo visual. Los videos y las fotografías gobiernan. De forma inquietante el espectador espía y atesora atisbos de intimidad de muchos otros, sin sentirse un intruso. Los artistas lo sitúan en una situación cómoda de observador. Un observador invitado.

La vida frágil (variaciones sobre la íntimo), se realiza en el marco de BIENALSUR como una más de las propuestas que invitan a reflexionar sobre diversas problemáticas contemporáneas.

La muestra puede recorrerse escuchando una playlist en Spotify. Las canciones curadas por Jorge Zuzulich son la banda sonora de fondo que acompañan la experiencia. Música sugerente, música que se desliza, música íntima.

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