Dibujos que parodian ilustraciones, dibujos que rastrean formas y texturas | Querido margen | Lucas Di Pascuale

Querido margen. Lucas Di Pascuale en Hache - galería de proyectos de arte contemporáneo desde el martes 1 de octubre de 2019 hasta el sábado 9 de noviembre de 2019.

Querido margen

Dibujos, grafismos y mensajes. El texto dibujado, el texto desbordado.

Doy vueltas al cómo decir, con la intención de acompañar. De acompañar al amigo en su aventura, al artista en su riesgo, al autor en su viaje al mundo de atrás de las cortinas y más allá del espejo, también.



El dibujo es aquí una práctica repleta de impulsos y secuencias, secretos y ademanes, todos con su urgencia por manifestarse.

Se abrió una puerta y aparece un dibujo que no puede despegarse ya del gesto y del acto de dibujar. Ahora, volcados hacia la enunciación exigente de pensamientos y emociones, reacios a cualquier demora.

Hay mucha pasión en juego, y florece con impudor el deseo de mostrar y mostrarse en la emergen- cia primera, con toda la confusión que lo acompaña.

Vislumbramos recuerdos e intuiciones, que se suman, contradicen, acoplan y se expanden inacaba- damente en estas instancias de un discurso que se arropa en su enorme vitalidad.

¿Pulso de la precariedad de los sentimientos?



Dibujos que parodian ilustraciones, dibujos que rastrean formas y texturas.
Dibujos que arriesgan gestos que exploran sus posibilidades, dibujos que hacen nido y se suman a la espesura.

Dibujos que recuerdan y apelan a textos leídos y releídos, autores amados, lecturas recurrentes o inolvidables. Autores trágicos o alegres, que siempre conmocionan.

Pero aquí, en el recorte de sus palabras, aparecen girones de frases y pensamientos, que fueron convertidos por la alquimia del dibujo en otro modo de vocear imágenes.

Una convivencia indespegable, textos que se evidencian como figuras, imágenes que atesoran esos textos en un mismo collar de sentidos herméticos, en el común viaje hacia profundidades que se vuelven superficie. Que nos reenvian hacia relatos hechos música, hacia universos poblados como megalópolis de fantasmas y ensoñaciones, de vigilias y adormecimientos.

Relax y descanso de tantos conocimientos adquiridos. Memoria que deja fluir una conciencia que evalúa su insensatez, y se humaniza.

Todo esto tiene algo de la visión desde la ventanilla del tren, de un tren de alta velocidad. Todo lo que está allí es real, pero se escurre, se escapa, se sucede como se suceden los actos de comprensión, que, cuando cierran en claridad, ya el objeto se ha corrido de lugar.

El desconcierto da lugar a la angustia, pero también a la curiosidad.

Se diría que el autor afronta la angustia, pero no deja de cautivarse por la curiosidad. El mundo se le escapa, pero las imágenes y las palabras se aferran al dibujo.

Todo texto es tejido innumerable, tejido inacabado, tiempo reconstituido, tiempo insondable pero presente. No hay principio ni fin, cada imagen es también un recomienzo, un principio ordenador y pasajero. También, un vértice en ningún lugar.



Es la pasión por el hacer, el idilio con el testimonio, el afán por estar y permanecer. El placer de vislumbrar una identidad en medio del torbellino. El lugar del vigía, del autor del código, del que aguarda el saber.

Los colores: aquí el dibujo se ancla en la pintura, se borran entonces frecuentes distinciones; pero, claro está, lo que se dibuja en color, lo que llena la superficie de color va logrando que la temperatura de las imágenes aumente, que el vértigo se acelere, porque el dibujo deja de ser ya aquel corte incisivo de la punta del lápiz que indagaba en la mímesis.

Cuando Lucas despliega sus delicados papeles de molde, literalmente los despliega, pues vienen con frecuencia plegados, tal vez en dos o varios pliegues. Abre una caja impredecible, rompe algún sello mágico y aflora el universo multicolor de los infinitos episodios atesorados entre esos sutiles pliegues, derramados en los momentos de soledad y pulsión narrativa.

Da temor hablar de la magia del dibujo, entonces prometemos no decirlo y guardamos silencio, sabiendo bien que tal cosa sin lugar a dudas existe.
Y aquí se hizo presente.

Tulio de Sagastizábal, agosto de 2019.

Inauguró el martes 1 de octubre de 2019 en Hache (Loyola 32 CABA)




LUCAS DI PASCUALE (Córdoba, 1968) realizó estudios de grado y postgrado en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba, donde actualmente se desempeña como docente, y continuó su formación en diversas residencias en arte entre las que se destacan La Perla Córdoba (2011); XEPA Belo Horizonte 2010; Galería 80 m2 Lima (2009); Rijkakademie/ Guest Studio; Amsterdam, (2008); Shatana International Artist Workshop; Jordania (2007); Pintura alem da pintura; CEIA, Belo Horizote, Brasil (2006); Encuentro Perfil de artista I, Centro Cultural España Buenos Aires, Buenos Aires (2004); Proyecto TRAMA; Tucumán (2002). En sus trabajos recientes el dibujo y la práctica editorial tienen un marcado protagonismo, se destacan: 2222, 2016-17, Lindes para el viento -conjuntamente con Soledad Sánchez Goldar- (2015); Yerba mala (2013), Hola tengo miedo (2013); Colecciones (2011); López (2007-2017); Tríptico JJ (2005) y PTV (2003-2005). Ha publicado los libros Ijota (2017); Ali/Lai, Lau/Zip (2014); Distante (2014); Hola tengo miedo (2011); Taurrtiissttaa (2009) y H31 (2001) - conjuntamente con Gabriela Halac. Coordinó: Taller caminante de dibujo (2019); la clínica en artes visuales Taller Horizontal (2013-16) y Comuna, prácticas artísticas con jóvenes y adolescentes -conjuntamente con Sandra Abichain (2016-17). Dirigió el proyecto editorial Parabrisas, Ediciones DocumentA/Escénicas, Córdoba 2007-2011; y se desempeñó como coordinador de Artes Visuales en el Centro de Producción e Investigación en Artes, Facultad de Artes, UNC, Córdoba (2011-2012).
Entre sus exhibiciones individuales se destacan: 2222, Museo Bonfiglioli, Villa María, Córdoba (2017); Testo, Museo Emilio Pettoruti, La Plata (2017); Flotantes, Conjuntamente con Andrea Fernández, El Pasaje, San Miguel de Tucumán (2017); 2222, Galería de arte El Gran Vidrio, Córdoba (2016); Línea y letra, Fuerte punta del sauce, La Carlota (2016); Lindes para el viento, conjuntamente con Soledad Sánchez Goldar. Rojo, Córdoba (2015); Yerba Mala, Museo Genaro Pérez, Córdoba (2013); Di Pascuale Dibujos, Ribera Arte Galería, Río Cuarto (2013); Di Pascuale Dibujos, Rolf Galería de Arte, Buenos Aires (2012); Hola tengo miedo, Cultura Pasajera, Rosario (2012); Hola tengo miedo, Galería Cuatro Cuartos, Córdoba (2012); Coleções, Galería de la Escola Guignard, Belo Horizonte (2010); Colección Jorge Villacorta, Galería 80M2, Lima (2009); Turista Artista, Museo Emilio Caraffa, Córdoba (2009); PTV, Espacio OSDE, Buenos Aires (2009); Apolíptico, Galería espaciocentro, Córdoba (2006); Tríptico JJ, Galería espaciocentro, Córdoba (2005); I love my car, Feria Periférica, stand P300, Centro Cultural Borges, Buenos Aires (2005); Chocolates Argentinos, Galería espaciocentro, Córdoba (2003); molesta arlt, Galería de Arte de la Universidad y Galería Abasto, Córdoba (1998); Homenajes, Centro de Arte Contemporáneo Chateau Carreras, Córdoba (1998); Aprovechando el Viento, Galería de Arte Sonia Leavy, Córdoba Córdoba (1994). Ha recibido las siguientes distinciones: Beca Plataforma Futuro. Ministerio de Cultura de la Nación. Argentina (2017); Beca Bicentenario Grupal. Fondo Nacional de las Artes, Argentina (2016); 1o Premio Castagnino Macro. Rosario (2013); 2o Premio Salón Klemm. Buenos Aires (2013); Premio Igualdad Cultural en Artes Visuales. Argentina (2013); 2o Premio en Salón Ciudad de Córdoba Dibujo, Museo Genaro Pérez. Córdoba (2009); 1a Mención Certamen Arte Emergente, Centro Cultural España Córdoba (2001); 1o Premio Salón Memoria por los Derechos Humanos, Museo Caraffa. Córdoba (1996); Mención Especial, Salón de Dibujo, Municipalidad de Río IV, Córdoba (1993); 1o Premio Concurso de Murales, UNC - conjuntamente con Pablo Scheibengraf (1992).


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