Deconstrucción obligatoria

Julio Le Parc. Un visionario. Julio Le Parc en CCK desde el viernes 19 de julio de 2019 hasta el sábado 30 de noviembre de 2019.
El fluir dentro del terreno del arte sólo lo lograremos si conectamos con la obra y como espectadores nos sentimos tan responsables del hecho artístico como su creador.

Durante la primavera, tres grandes instituciones artísticas proponen un homenaje a la trayectoria de Julio Le Parc. Los espacios elegidos para la presentación del artista argentino, residente en París son: Centro Cultural Kirchner, Museo Nacional de Bellas Artes y el Teatro Colón, todos ellos ubicados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Las tres exhibiciones simultáneas, proporcionan un barrido completo por el trabajo asiduo de un artista enfocado en trabajar en el rompimiento de las reglas académicas desde un punto de vista totalmente estético y conciliador. Una guerra fría con hechos rupturistas, pero poco escandalosos; la táctica está concentrada en el trabajo minucioso y cognitivo.

Se supone que para comprender el arte moderno es indispensable estar totalmente conectado con el medio artístico de modo de poder generar ciertos intertextos al momento de apreciar una obra y gracias a ello comprender las ideas abarcadas y el mensaje a transmitir, pero en esta oportunidad este axioma queda totalmente desactivado y obsoleto.

Esta situación cuasi forzada, desde hace varias décadas, colaboró con la generación de importantes bandos dentro del ambiente artístico: están aquellos convencidos de poder determinar qué es arte, también contamos con grupos de escépticos quienes no aceptan como arte lo que esté fuera de sus cánones clásicos y los autoexcluidos frecuentemente visitantes ocasionales del arte contemporáneo quienes a menudo se sienten estafados frente a ciertas propuestas.

Sin embargo, artistas como Le Parc, no buscan estas categorizaciones tan marcadas y determinante de los espectadores, muy lejos están de la necesidad de acotar su universo a un público reducido y segmentado. En las últimas décadas la concepción de un visitante activo y desintoxicado de reglas teóricas es el objetivo de sus propuestas pictóricas.

Las claves para comprender la obra de este creador, es no contar con claves. Su gran pretensión a lo largo de los años fue alejarse de los conceptos definidos y estables, generando propuestas llenas de inestabilidad e inconclusas lo que obliga al visitante a ser parte de la hechura y finalización del producto; sobre todo, en las esculturas e instalaciones tanto luminosas como sonoras, pero también en propuestas bidimensionales, el visitante no puede mantenerse inerte debe interactuar y fluir de forma que la conclusión del acto artístico permanece en sus manos y la experiencia tendrá tantos desenlaces como participantes.

Este tipo de arte es sumamente fácil y abordable por una gran mayoría de aficionados al arte, quienes al conectar con los principios impuestos tácitamente por el artista pueden sentirse relajados y en condiciones de conectarse instantáneamente con el arte por el arte. Las emociones fluyen, los academicismos se desintegran, el binomio: obra-espectador: cuenta con un terreno neutral donde se encuentran y crean reglas propias de entendimiento.

Frente a estas propuestas el conflicto desaparece, la exposición se torna inclusiva. Todos los que decidan participar de la experiencia se hallaran en un ecosistema seguro, creado por un artista experimental el cual no busca un resultado, sino tantos desenlaces como espectadores existan.

La desconstrucción es indispensable para lograr la conexión absoluta con las expresiones, no hay algo que el artista quiso decir y un mensaje truncado, hay un concepto propuesto por el creador, el cual cada uno significará en el contexto de su propio estado mental para dar un cierre a la composición.

El espectador es tan creador de la obra como el artista, ellas serán culminadas una y otra vez mientras alguien las aprecie. Existirán tantas reformulaciones como habitantes de este mundo las interpelen, como también en cada nuevo momento que el viejo observador regrese a ellas, se producirá una nueva conexión, diferente a la anterior, porque la mutación de la deconstrucción está presente para lograr la transformación y exaltación del ser.

La propuesta de Julio Le Parc, focaliza la atención en la libertad del arte, sobre la cual todos en igualdad de condiciones pueden disfrutar y fraternizar con vivencias sensoriales. El encuentro con este tipo de expresiones nos vincula con lo profundo de nuestro ser, imponiendo la necesidad de encontrarnos en el aquí y el ahora para disfrutar, conectar y percibir. Nada del pasado o del futuro colabora en el desafío, es imprescindible sentirse en el momento presente y solo así estaremos degustando el arte actual.


Julio Le Parc. Un visionario. Julio Le Parc, hasta el 30 de noviembre en el CCK

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