Le Parc, el creador de experiencias en el CCK

Julio Le Parc. Un visionario. Julio Le Parc en CCK desde el viernes 19 de julio de 2019 hasta el sábado 30 de noviembre de 2019.
Obras que no te dejan pasar indiferente. Obras inmersivas que te atrapan entre espejos y reflejos, entre juegos y denuncias, entre ilusiones y realidad. Contrastes perennes que habitan en la obra de Julio Le Parc.

Julio Le Parc. Un visionario es la exposición retrospectiva del multifacético artista mendocino. Emblema del Op Art y el Arte Cinético. Ubicada en cuatro pisos y tres mil metros cuadrados del Centro Cultural Kirchner, es la muestra más grande organizada alguna vez del artista, tanto en el escenario nacional como el internacional. Se realiza como homenaje a su vasta trayectoria (el artista cumplió en 2019, 91 años). Con la dirección artística de su hijo, Yamil Le Parc y la curaduría de la historiadora del arte Gabriela Urtiaga, el visitante recorrerá distintos momentos de su creación. Sesenta años de investigación en los campos de la luz, la pintura, el movimiento, la escultura, las ilusiones y la percepción.

Reina el dinamismo creado por las obras de sus distintas colecciones. La primera, Modulaciones, creaciones de los años 70, donde un mismo motivo se mueve y desplaza por el espacio bidimensional. En grises o en colores. Pintura analítica donde reinan las formas geométricas que simulan movimientos. Obras sinérgicas que nos invitan a seguirlas al espacio oscuro, para perderse y alguna vez regresar. Cada una goza de un equilibro interno que nos permite apreciarlas. Lo interesante en esta sección es la pequeña sala, con 56 dibujos, que nos adentran en los procesos de búsqueda del artista. Ubican al espectador frente a sus trabajos de investigación que luego resultaron en las obras presentadas.

Ilusiones llevadas al 3D, se lucen en los armados simétricos y su montaje en Relieves y torsiones. Las obras cinéticas brillan con sus desplazamientos y proyecciones de luces y sombras, espejos simulados en Contorciones. Donde no sólo disfruta la vista, sino también el oído. Los ruidos, disonantes con la atmósfera, de los elementos al chocar atraen nuestra atención. Le Parc colocaba motores en sus objetos artísticos, como bien dice el texto curatorial “Un asombro interminable que nos permite conocer y reconocer a un artista sin límites; a un investigador en búsqueda constante; a un maestro del color, la luz y el movimiento; a un visionario.”

La colosal muestra en el CCK, nos permite adentrarnos en sus búsquedas estéticas que se destacan por lo originales, particulares y de avanzada. Siempre debemos ubicarnos en contexto, en la década del 60, 70 y 80, a pesar de que hay obras actuales. Época en que la tecnología no era la de hoy y no habíamos perdido, como sucede en muchos casos en la actualidad, la capacidad de asombro.

Este “poeta de la luz y de la sombra”, como lo describe Urtiaga, es especialista en crear sensaciones de inestabilidad. Su obra evoca respeto y silencio, asombro y risas apagadas. Como cuando se recorre la sala ubicada en la lámpara del establecimiento. Laberinto donde reina la oscuridad y las únicas fuentes de luz son las obras expuestas. Obras que juegan con luces, se mueven y distorsionan. Espacio donde se hacen palpables su pluralidad de recursos, soportes y lenguajes. Con juegos de espirales y espejos, nos induce el miedo de seguir, pero a la vez, la necesidad de avanzar y transitar los espacios para descubrir la próxima obra, ya que cada una supera a la anterior.

“Un recorrido caleidoscópico cargado de emociones, con momentos para la introspección y otros para sorprenderse”, define la curadora.

160 obras que recorren la producción creativa de Le Parc. Donde se condensan premisas propias de su trabajo, como la obra en movimiento, la obra en constante cambio, los experimentos con la luz, la obra infinita, con múltiples posibilidades latentes, que depende de contingencias externas y del espectador, ya que este último es el único que puede completarla. Uno de los orientadores de las salas decía “son obras que necesitan de nuestro cambio de posición y posturas para activarlas.”

Como sucede en la sala de Juegos, ubicada en el cuarto piso. Son obras interactivas que el Grupo GRAV (Grupo de Investigación de Arte Visual), conformado por 10 artistas en París siendo Le Parc uno de ellos, ubicaba en espacios públicos. Invitando al juego y a la participación. Obras descontracturadas con rasgos de denuncia. Obras que a pesar de haber sido creadas en 1960 no quedaron obsoletas y se destacan por lo actuales de sus reclamos.

Hay joyitas que no conocíamos, como la sala de realidad virtual, una de las últimas creaciones o la serie La Tortura. Obras realizadas a finales de la década del ’60, en forma colectiva por el Grupo Denuncia. Arte figurativo, que impacta y duele. Creadas para denunciar la represión de las dictaduras Latinoamericanas. Se exhiben por primera vez en la Argentina.

Esta muestra se completa con una visita por el Museo Nacional de Bellas Artes. Este expone desde agosto, sus primeros trabajos. Los que el artista realizó durante su primer década de trabajo, antes de emigrar a Francia. Y con otra visita por el Centro de Experimentación del Teatro Colón, para recorrer Mobile Rombo, previo retiro de entradas de forma gratuita por la boletería del Teatro.

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