La memoria, un pictograma poético que nos interpela. Un Modelo Puramente Interior de Martín Lapalma


Tres líneas narrativas sostienen el guión de la muestra: una construye mapas cuya métrica y geografía,
lejos de ser reales, anticipan la representación de un “Mundo Feliz”, otra invita a leer el cuerpo del hombre como una ciudad trazada al ritmo de la sensibilidad omnívora del artista. Finalmente una última línea es la del relato de personajes y mitos, clásicos o contemporáneos, convivientes en un espacio poblado de infografías y portadores per se, de un sentido que por momentos se pierde y vuelve a aparecer. Lapalma, conocedor del espíritu viajero, propone rastrear en su obra tiempos y distancias, palabras y melodías, realidades paralelas y correspondencias, que indican puntos de detención en el desplazamiento del observador. Desde esta perspectiva de análisis, debemos considerar a las líneas narrativas como rutas que se cruzan e interceptan, haciendo zoom o recalculando los tiempos de giro y alternativas para seguir en movimiento, o dejar que la vista llegue hasta donde sea posible distinguir algo reconocible.



Buena parte de la obra de Lapalma es un universo de zonas, barrios y calles destinado a ir hacia la
Asunción de la Esperanza” con alegría, alegría que escrita, como un talismán ahuyenta el caos que la sostiene. El color y la música local, como insistencia compositiva, delata un modelo interior que asimila lo externo y lo proyecta. Transitar una ciudad como turista o habitar las urbes recordadas en simultáneo, reescribir una frase o un verso, pintar un lienzo o intervenir afiches callejeros, forman parte de un ritual de decantación histórica: Outkast un domingo/ esta noche ha somnis impossibles/ no, Iggy Pop/ Cerbero abajo/ Hestia sobre Humbolt/ Monte Zapatero, Playa Norte y el Salado/ Huxley es una isla cercana a Japón/ Buda y la rana de Bashō.



La cumbia santafesina, viaja junto al budismo zen, pasando por la generación beat y el renacimiento
de San Francisco, Gary Snyder y sus días en oriente. Los Palmeras, Yuli y los girasoles, Los del Palmar, nos hacen recorrer bailables de una ciudad que contempla su río como al viejo estanque del haiku inolvidable. Lapalma nos propone una zona de promesas, un camino de regreso a visiones y
percepciones perdidas en el uso del lenguaje. “Mi lenguaje tenía que ser modificado por el habla de la gente que me rodeaba”, dijo en algún momento William Carlos Williams, y lo deja entrever en el prefacio de Paterson: “Comenzar/ por los detalles/ hacerlos generales, que irrumpa el total/ por vías imperfectas”. Martín Lapalma lo cree así, sucede lo mismo con su lenguaje plástico, que repite a modo de mantra una improvisación de entonaciones que fusionan figura y fondo, hasta que al fin “salta una rana” y se conecta el agua estancada con el ruido que crea, ¿lo escuchaste? Lapalama está al lado tuyo, viene a reposicionarte: estás acá.







Sobre Un Modelo Puramente Interior, de Martín Lapalma. Curaduría de Cecilia Medina en el Museo Municipal de Artes Visuales de Santa Fe | 5 al 28 de julio 2019


por Gabriela Schuhmacher, 25 de Julio de 2019
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