Arte y anarquía

La más reciente acción de la Columna Durruti, Vida y muerte del concepto clásico de utilidad, en la Sala Imán y como culminación de la Bienal de Performance, abre a la manera de la inauguración de una bienal artística enmarcada por una típica presentación de carácter crítico-académico. Al comienzo, aunque lo que ahí se discute parece que nada tiene que ver con la muestra en cuestión, 1 el texto despierta curiosas inquietudes teóricas:

Casi en simultáneo y trabajando con modelos de subgrupos étnicos diferentes pero pertenecientes ambos al continente amerindio (los Haida, los Tinglit, los Tsimshian, los Salish y los Kwakiutl por un lado, y los Pueblo por el otro), Aby Warburg y Georges Bataille aplican el concepto de potlach (ofrenda ceremonial desinteresada en la que los indígenas se despojan despreocupadamente de sus pertenencias), para desarrollar el concepto de donación (como un don) en el caso de Warburg, y el de gasto en el del filósofo francés.



Parece... pues como después experimentaremos, la noción de potlach se extiende asimismo en su acepción etnológica al concepto y al acto de la “destrucción ritual”, como no sólo Bataille sino también Debord y los situacionistas supieron teorizar y practicar. La iniciación, sin embargo, deja pronto lugar a la consabida verborrea teórico-académica con énfasis en la exhibición de seudoconceptos ya caducos o a la moda que desbarran al final en catarsis de la autoparodia y destrucción para-dadaísta de todo “marco interpretativo”:


La oclusión del marco interpretativo hace palpable la elocuencia del metarrelato sin necesidad de caer en el artilugio del uso de enunciados epistémicos acerca de su estructura actancial y sin afirmarse en el clásico daimon platónico, sino más bien, en parte por el Dasein heideggeriano y en parte por la negación del locus wittgensteineano, configuran un devenir arborizado en aggrrrjjjjjffff polivalencias du sacrifice es bezeichnet nicht nur das Ausgeschlossene, das nach außen Dargestellte und filozofia polozyla Aριστοτέλες και πλατóνρο prostu diatego, położyć kres, Pallaksch! Pallaksch! cпрocите cебя, нет пи paдикaпьoro paзpyшeния пaмяти [a continuación hay una serie de ideogramas chinos] No hoan toan bang lửa eeto stronzo grasso.

En la primera parte del tríptico, Maricel Álvarez, la notable actriz-agitadora de la Columna Durruti, eyecta una extensa y lúcida-desquiciada perorata contra el arte en la era del capitalismo neoliberal, tras irrumpir abruptamente en la sala de exposiciones a la hora en que ya no se esperaba más, como una acción espontánea y modulando formas verbales psicomotoras que van del carnaval al indoctrinamiento institucional, en vaivén fascinante que oscila entre la crítica más coherente y radical desde el análisis fetichista-mágico de la mercancía hasta, remontándonos, el primitivismo anárquico de la rebelión, la superstición neoliberal y la nueva épica de los artistas, críticos, académicos y curadores transformados en gurúes idiotas del Arte como mercado global, y ello a través no de vulgares parodias al uso sino de un filoso discurso crítico / destructivo al borde siempre de la carcajada y de la autorrisión. Para, en la segunda parte del espectáculo, montar una formidable destrucción explícita y general a manos del (como rezan sus tarjetas de presentación, despectivamente arrojadas al público en el trascurso de la expectoración) “PHD Chief Santary Maintenance, Palais de Tokyo / Chief Curator, MOMIA San Francisco, Artistic Curator, Exhibiton ‘Time is Money’, Saatchi Goldman Sachs Museum / Co-founder Arts Forum; Documents pour l’Art et la Stupidité / Proffesseur, Hochschule für Arschlöcher, Humboldt Universität”, el Dr. Olumuyiwa Embewe Cuahtémoc Anwesor, 2 destrucción A HACHAZOS encabezada por el erudito y apoyada en refuerzos de la Columna Anárquica incitada por la furiosa música electrónica no menos que por la excitada participación del público arrastrado barbarizado por la hechizante situación, de un extremo al otro de la sala corriendo hacia donde apunta cada vez la vista miope del Megalómano y aspirando a aspirar de lleno el polvo blanco de la destrucción. Y en una tercera y conclusiva etapa, reincorporar el discurso durrutiano en boca de la misma Maricel y someter a un hipotético tribunal talibánico la autocrítica de la autodestrucción, que no es provocación terrorista ni destrucción iconoclasta, ni furia de la religión contra los Budas de Bāmiyān, ni anarquismo del Bloque Negro, y sí altiva-lúcida reivindicación absolutamente inactual de Dadá que asalta con violencia el escenario y los “Fundamentos para una estética de la destrucción” del surrealista Algo Pellegrini, para, al final de la partida, tras una entrada en escena ya sin máscara ubuesca-doctoral del déspota Emilio García Wehbi, entablar una subasta artística con los escombros de la performance, con la hipócrita aquiescencia del público, en otro acto sucesivo al carnaval, la destrucción y el potlach, comenzando por diez pesos cada balde de “piezas” o cada pedazo de “lópez” o de “minujín” (yo pujé por un pedazo de Tadzio de Jacoby con ciento cincuenta pesos).

Emilio García Wehbi, y la Columna Durruti, son sin duda los representantes más radicales y extremos —en forma y fondo, si tal diferencia tuvo sentido alguna vez— de la acción artística actual en nuestro continente. Así la muestra ésta su última performance, y lo prueban asimismo las magníficas ediciones recientes de su trabajo con el músico Gabo Ferro: Artaud, lengua madre, y la Trilogía de laColumna Durruti —“Herodes reloaded”, “La Chinoise” y “En la caverna de Platón / La cabeza de Medusa”—, sin olvidar, además, el excelente documental del cineasta Miguel Zeballos proyectado hace unos pocos meses en el BAFICI: La herida y el cuchillo (notas para un filme sobre Emilio García Wehbi)3.


Vida y muerte del concepto clásico de utilidad con Emilio García Wehbi y Maricel Alvarez se realizó en el marco de La Bienal de la Perfo el viernes 31 de mayo de 2019 en la Sala Imán (Villarroel 1440 - CABA)



1 Que incluye obras de Aníbal Buede, Nicola Costantino, Julián d’Angiolillo, Marina de Caro, el Grupo
Etcétera, Roberto Jacoby, Nora Lezano, Lux Lindner, Marcos López, Hernán Marina, Marta Minujín,
Diego Perrotta, Liliana Porter y Ana Tiscornia, Florencia Rodríguez Giles y Mariana Tellería.
2 olumuyiwaembewecuauhtemocanwesor73@bienalledivenezia.it
3 Gabo Ferro / Emilio García Wehbi. Artaud, lengua madre. Córdoba: DocumentA / Escénicas, 2015.
Emilio García Wehbi. Trilogía de la Columna Durruti. Córdoba: / OSDE / DocumentA / Escénicas, 2017.



Enrique Flores investigador de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y he publicado, entre otras cosas: La imagen desollada / Los tigres del miedo: páginas fantásticas de Macedonio Fernández / Sor Juana chamana / Etnobarroco: rituales de alucinación / Gauchillaje entre demonios / Rimas malandras: del narcocorrido al narco rap. Coordina la serie de libros electrónicos : “Adugo biri: etnopoéticas”, y formo parte del comité editorial de los cuadernos : Malatesta en obranegra. Publicó un libro sobre anarquistas mexicanos, titulado: Magonistas.

por Enrique Flores, 7 de Junio de 2019
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