Micaela Piñero un mundo está habitado por objetos que concentran la historia y la fuerza de grandes hazañas

Pasé todos estos años construyendo un refugio. Micaela Piñero en Constitución Galería desde el miércoles 8 de mayo de 2019 hasta el sábado 8 de junio de 2019.

“Post apocalípticas del futuro llenas de armas listas y preparadas. Vamos llevando a nuestros hijos como cachorros, todas amamantamos todas descansamos. Nos vamos turnando y nos pasamos los bebés de teta en teta”.





La legión extranjera*
Por Jimena Ferreiro

La historia es un fantasma (o incluso podría ser algo aún más deforme). Pathosformel dijo Aby arburg refiriéndose a esa forma repetida que se subleva en cada época adquiriendo nuevas apariencias sin dejar de ser obstinadamente la misma de siempre, la que esconde el secreto de las cosas. O quizás sea como el Ángel de la historia de Benjamin, que se erige frente a la ruina advirtiendo el daño y albergando también la posibilidad de reparación. (Pienso en su figura e imagino a La Victoria de Samotracia ensangrentada y decapitada por una espada poderosa fraguada en la Edad del Hierro. Aunque la hipótesis sea incongruente, la imagen es muy bella, creo). La belleza de la desolación.



El lenguaje de un artista suele oscilar entre el gesto personal y las convenciones de un sistema específico, entre la impronta particular y la invocación universal. Esta combinatoria, que podría ser de fórmula para otros artistas, resulta especialmente significativa en la obra de Micaela Piñero porque su mundo está habitado por objetos que concentran la historia y la fuerza de grandes hazañas.

Espadas, facas, cadenas, camafeos y retablos. Caballos y lobas. Cáliz y fuego. Ríos de sangre transformados en azul cobalto que riegan las superficies de sus telas y hacen de la pintura un amuleto protector. Un conjuro contra el miedo y el desamor. Una vida errante en medio del frío medieval donde las mujeres resisten la adversidad transformando su piel en malla metálica, en armadura, en casa portátil.



Micaela invoca estas temporalidades remotas en su obra, pero logra conjugarlas en tiempo presente porque su decir es eminentemente contemporáneo, porque sus temas también lo son, aun cuando sus imágenes se abran como umbrales hacia otras Eras. Su obra es poderosa porque no tiene nada de nostalgia, ni se regocija en el anacronismo. La batalla es con el presente.

La historia que cuentan sus obras transcurre en la frontera entre el mundo alienado de los trabajadores de las clases medias y medias-bajas (“derrumbe proletariado luser del futuro”) y los zombies de paco que cubren la vereda de un barrio popular de Buenos Aires cuando llega la noche o que se extienden como cadáveres en la puerta de la parroquia de la cuadra. Ahí está el mundo en el cual las chicas que caminan solas por la noche tienen que ser valientes porque ellas “luchan por transformar su miedo en espadas”.

Por eso Micaela sigue tejiendo la cota de malla que enhebra y corporiza en sus pinturas, porque ellas son una protección efectiva en la frontera con el enemigo; así como el trabajo con el metal, con la piedra y el vidrio escenifica la cocina alquímica a través de la cual develar el secreto de las cosas. Su método de artesana exquisita logra que cada intervención suya sea un descubrimiento, como si se tratara verdaderamente de la primera fragua del metal, como si acabara de descubrir la tecnología del vidrio.



Esas manos también escriben como tallan y como viven, transformando su obra en una argamasa de texto e imagen. La épica está en su iconografía, así como todas las formas que crea el ritual, las religiones antiguas y las nuevas, las prácticas esotéricas y los oráculos predictores, la bruja y la partera, el chamán y el psicoanalista.

“Pasé todos estos años planeando un refugio, soñando con la zona autónoma”, un lugar que solo el arte y la fantasía (que para mí son lo mismo) pueden ofrecer.

Pequeños reinos, amurallados y secretos, donde estar a salvo.


Curadora: Jimena Ferreiro



Hasta el 8 de junio de 2019 en Constitución Galería (Del Valle Iberlucea 1140 - CABA)


* Los textuales corresponden al libro de Micaela Piñero, Universidad de la violencia, que reúne poemas de la artista editados por Mansalva en 2018.

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