Se inauguró la muestra del Premio Itaú de Artes Visuales 2018/2019

Con un total de 60 obras exhibidas provenientes de artistas de todo el país, la muestra abrió sus puertas en la Casa Nacional del Bicentenario de martes a domingo de 14 a 20 hs, con entrada libre y gratuita, hasta el 16 de junio.

Celebrando el décimo aniversario del Premio Itaú de Artes Visuales, se inauguró en la Ciudad de Buenos Aires la exhibición que recopila las 60 obras finalistas del concurso que reunió a artistas de todo el país. Bajo la curaduría de Adriana Lauria y la coordinación de Eugenia Garay Basualdo, los trabajos presentados son de múltiples disciplinas y perfiles estéticos.



Se dieron a conocer los distinguidos de las distintas categorías. El Jurado de Premiación del Premio
Itaú de Artes Visuales, integrado por María José Herrera, Mónica Millán y Raúl Flores, decidió otorgar:

- 1º Premio Adquisición de $ 130.000 a Daniel Basso (Mar del Plata, vive en Buenos Aires)por su obra Volumen de Interior (2016).
Madera y pana - 166 x 57 x 57

Se trata de una escultura realizada en madera y pana en la que el volumen es protagonista. La suavidad de los materiales utilizados combina en pos de otorgar al espectador una sensación de confort interior. La escala, exagerada, actúa como disparador de sensualidad, sus rasgos fantásticos hallan referencia en el estilo pintoresquista, emblema fundacional de la arquitectura marplatense.





- 2º Premio Adquisición de $ 80.000 a Marcela Bosch (Córdoba) por su obra El Capital (2019). Fotografía: collage digital de fotografías de billetes; impresión de tintas UV s/papel Kozo. 90 x 130 cm

La naturaleza abstracta del dinero le da una cualidad neutra que se adecúa a los códigos que se le impriman. No es bueno o malo en sí sino que la construcción cultural derivada de esa abstracción creó este modelo de carencia, competencia y diferencias sociales. Deconstruyo los billetes de uso en curso en la Argentina, extrayendo toda huella de significante de valor numérico o escrito para luego unir los diferentes fragmentos conformando un nuevo paisaje, volviendo extraño lo familiar para poder pensar acerca de cuál es el verdadero capital.







- 3º Premio Adquisición de $ 40.000 a Básica TV – integrado por Luciano Demarco, Guzmán Paz y Emilio Bianchic – (Montevideo, Uruguay, con residencia en Buenos Aires) por su obra Mesa (2018), Video 1’ 19”.

Si ya está todo inventado solo hay que mezclar los ingredientes al revés. Antes las películas nacían de la realidad, ahora la realidad surge de las películas. BTV es la posibilidad de tener un cuerpo diferente cada día, de ser alguien distinto a cada hora. Personas, manteles y mesas. De cierta manera, todo parece convivir en el mismo universo. Como piezas de un rompecabezas. Distintos elementos de un mismo paisaje que se rompe. Mesa no se trata de desmantelar fantasías, sino vivirlas todas...




Se designaron además tres menciones de honor al mismo nivel para:
- María Luz Lobo (Tucumán) por su obra El Eco X (2018)
- Zoe Di Rienzo (Córdoba) por su obra Un Coso (2016)
- María José D´Amico (Ciudad de Buenos Aires) por su obra Desmadres (2017)

Se otorgaron también dos becas completas que consisten en pasaje, estadía, revisión de portfolios y acceso a todas las actividades para artistas fotógrafos, que les permitirán participar del 5to Foro Latinoamericano de Fotografía organizado por Itaú Cultural a realizarse entre 12 y 16 de junio en San Pablo, Brasil. Los artistas escogidos fueron Ignacio Iasparra (de 25 de mayo, provincia de Buenos Aires) y María Crosetti (Rosario, Santa Fe).



Adaptándo el premio a las nuevas tecnologías, se instauró la categoría Arte con Impresión 3D, entre las que se encuentra el Premio especial con una recompensa de $30.000 al que se postularon 38 proyectos. El jurado convocado para esta categoría, compuesto por los artistas Marcela Astorga, Marcela Cabutti y Mariano Giraud, dio el premio a la obra Trans realizada por el colectivo Viento Dorado, integrado por Celina Baldasarre, Ornella Pocetti y Mili Poy.

Colectivo Viento Dorado
Trans, 2016 - Impresión 3D - Figura: 180 x 50 x 40 cm - Roca: 70 x 50 x 60 cm
En las instalaciones de Viento Dorado se percibe un lenguaje grupal constituido a partir de la asociación de las tres artistas. A partir del escaneo de sus cuerpos y su posterior ensamble por medio de un software, recrean una cuarta mujer que las aúna y representa, a pesar de sus diferencias. Trans, prefijo que significa del otro lado, conforma un pasaje de lo imaginario a lo real.




Asimismo, el jurado decidió distinguir con sendas Menciones de Honor a Nicolás Rodríguez por Figura sobre óvalo y a Juan Pablo Ferlat por Golem, todas piezas que dan cuenta de las posibilidades experimentales y expresivas de este medio técnico, apreciables en su exhibición. A estas expresiones atravesadas por los más recientes aportes de la tecnología se suma un importante número de obras fotográficas, instalaciones, videos y objetos, sin olvidar las técnicas tradicionales del dibujo, la escultura o el grabado, siendo la pintura la más extensamente representada.

Es de resaltar el carácter federal del Premio Itaú de Artes Visuales, ya que a la predominante presencia de artistas de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires se suman obras de concursantes de las provincias de Córdoba, Santa Fe, Chaco, Neuquén, Tucumán, Mendoza, Jujuy, Entre Ríos.


Un premio y una colección diez años después
Texto curatorial del catálogo 2019

Un panorama multidisciplinar, dinámico y representativo de los variados intereses de la escena artística contemporánea se manifiesta en el conjunto de obras que integran la exposición del 10° Premio Itaú de Artes Visuales. El despliegue expositivo de las 60 obras realizadas por 65 artistas –participan dos colectivos integrados por 3 miembros cada uno y un dúo–, quiere dar cuenta de esas cualidades para celebrar esta década, siendo fiel a la apuesta realizada por el certamen desde su creación: dar visibilidad y alentar a los actuales creadores, respetando diversidades estéticas, temáticas, elecciones y mixturas técnicas, procedencias y tonalidades expresivas.

Consecuente con estos objetivos, su organización mantuvo a lo largo de esta década la pluralidad de miradas por medio de un complejo proceso de selección y premiación, cuidando que los responsables de la tarea fueran, a su turno, diferentes, provinieran de variados campos de la actividad artística y que la perspectiva federal estuviera implicada, con el propósito de que los atributos de los electores se transfirieran, de cierta forma y medida, al conjunto de elegidos.

El resultado final de este procedimiento excedió la circunstancial exhibición de la selección anual, siempre constreñida por los espacios y recursos disponibles, perpetuándose en una colección acrecentada cada vez por las tres recompensas principales que son adquisición y que, por lo tanto, pasan a integrarla.

La Colección Itaú de Arte Contemporáneo es a esta altura del todo significativa, ya que con los premios de este año tendrá 30 obras de las más diversas y recientes corrientes, tanto en materiales y procedimientos, en formas, así como en disparidad de tomas de partido estético y de contenidos. En ella ya puede verse un nutrido conjunto de fotografías –incorporación mayoritaria que revela la importancia que este medio ha cobrado desde la modernidad– en todas sus acepciones, desde recreaciones analógicas, experiencias digitales, fotoperformance o como componentes de una instalación (Gabriel Chaile, Jorge Miño, Luciana Lamothe, Pablo Zicarello, Jair Jesús Toledo, Walter Barrios, Florencia Levy, Érica Bohm).
También está presente el dibujo con sus ingularidades, incluyendo la posibilidad de que se vuelva indiscernible de la pintura o remede a la fotografía (Mariano Vilela, Mariana Sissia, Maximiliano Rossini).

Por su lado, los videos son tanto registro de agudas observaciones del entorno, de sugerentes performances realizadas ad hoc, como reelaboraciones de imágenes producto del error técnico que suele proponer insólitas texturas visuales (Camilo Guinot, Guido Yannito, Francisca Kweitel, Marilina Prigent, Kevin Kripper). La escultura, a través de procedimientos tradicionales o usando materiales sintéticos, se regodea en la hibridación, ya sea con la arquitectura, la puesta en escena o la fotografía, cuando no, el mismo concepto de lo híbrido se vuelve un significativo recurso para dar cuenta de la animalidad de lo humano (Martín Carrizo, Mariano Giraud, Ayelén Coccoz, Sol Pochat, Franco Fasoli). Las instalaciones permiten aunar significativamente, disparidad de elementos desplegados en el espacio; ya para incorporar el lenguaje cinematográfico que se hace uno con sus dispositivos de reproducción, o para que los objetos cotidianos se transformen, ingeniosamente, en instrumentos musicales (Andrés Denegri, Romina Casile). Por fin, la pintura se desliza desde las representaciones fotográficas, se objetualiza o se multiplica en una suma de partes en procura de un todo (Elisa O’Farrel, Javier Vázquez Soria, Julián de la Mota), soluciones que se replican con técnicas de grabado para crear una imaginaria documentación de presentaciones de arte de acción que se conocen solo por relatos (Juan Reos).

El acrecentamiento de esta colección es otro de los motivos por los cuales la Fundación Itaú sostiene el desafío de darle continuidad al premio, pero, además, no pasará mucho tiempo para que deba aceptar el compromiso, no solo de guardarla y conservarla sino, también, de darle visibilidad pública, ya sea mediante su exhibición material o virtual, aparte de fomentar publicaciones que la cataloguen y estudien. El destacado lugar que en este lapso han alcanzado muchos de los artistas que la componen, amerita la tarea.

Mientras tanto, en el premio actual, su objetivo federal se hace palpable cuando, entre jurados, artistas seleccionados y apoyos institucionales, están representadas las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Jujuy, Mendoza, Neuquén, Salta, Santa Fe, Tucumán y la siempre numerosa presencia de la Ciudad de Buenos Aires, además de Uruguay, Chile y Ecuador, con artistas residentes en la Argentina.

Desde el inicio la convocatoria apostó a un arte “sin disciplinas”, reconociendo la realidad del presente que valora todos los recursos a la hora de hacer arte, sobre todo con la irrupción de las tecnologías, a las que en las últimas ediciones se les ha dedicado secciones diseñadas articularmente, con bases, jurados y recompensas aparte.

Así, la exhibición de este 10° Premio Itaú de Artes Visuales recorre sinuosos ejes que van desde la pintura de inspiración fotográfica, la fotografía que busca las texturas pictóricas o lo performativo, cuando no actualiza su esencia documental atravesándola con conceptos ideológicos. Estrategias y deslizamientos semejantes se pueden encontrar en el video –con el infinito repertorio del artificio digital–, en los objetos y su palpable riqueza matérica, a veces asistidos por el impulso del movimiento, la luz o el sonido, que también vuelven cambiantes a la pintura, el dibujo o la escultura, en ocasiones combinados en instalaciones.

Por su parte, lo artesanal reivindica la habilidad de la mano frente al exceso de lo tecno, mientras que las novísimas herramientas tecnológicas, sea la robótica, la impresión 3D –motivo del Premio especial de este año–, el mapping o las manipulaciones digitales en general, se mixturan con los modelos de la biología, la historia o la sociología, para dar cuenta del acontecer vital, en un aquí y ahora cargado de complejidad y tensiones, notas salientes del carácter coral de las poéticas más recientes.

Adriana Lauria
Curadora



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