La naturaleza del silencio

Memorias de un camino. Jorge Abot en CC Borges desde el jueves 11 de abril de 2019 hasta el domingo 5 de mayo de 2019.

El aire se siente más fresco, el sol tenue y las hojas de los árboles en el suelo reafirman la llegada de una nueva estación.

Los colores marrones, amarillos y rojos abundan, no solo en las calles, sino también adentro del taller de Jorge Abot, quien usa esa paleta casi religiosamente.



Si bien comenzó con la figuración, siguiendo las enseñanzas de su maestro Demetrio Urruchúa, rápidamente viró hacia la abstracción. Este cambio lo adoptó en su paso por Madrid, al observar la libertad expresiva con la que los niños pintaban, y luego lo mantuvo a lo largo de toda su carrera.
Lejos de ser una abstracción pura, la materialidad cobra forma propia en sus pinturas, donde resaltan las texturas de los materiales utilizados. El gesto del artista se percibe en las pinceladas, que confiesa a veces las agrega luego de mucho tiempo de estar alejado de ellas. Abot considera que las obras nunca están terminadas, quizás las cree resueltas luego de un largo período de contemplación. Esta metodología la adopta por su admiración hacia los haikus, un tipo de poesía japonesa asentada en la emoción que se produce luego de la contemplación hacia la naturaleza.
Aún más, en los haikus su composición suele contener alguna referencia a la estación del año. Si las pinturas de Abot fueran Haikus (como se titula una de sus series), serían otoño.
Lo natural, lo terrenal se hacen presentes en la obra. No solo en sus colores, sino también en sus texturas, que acercan al espectador a un mundo conocido, familiar.
Los lienzos parecen ser visiones macroscópicas (y en ocasiones, microscópicas) de parte de la tierra vista desde arriba.



Las obras hablan. En las de Abot los silencios se sienten, y son producto de esa meditación necesaria para el artista en su proceso creativo. Casi como susurros, en algunas de sus pinturas aparecen letras y grafismos.
En algunos casos, esas letras se tornan frases, párrafos, incluso textos completos. Como dijimos anteriormente, Abot experimenta con distintas texturas, sobre todo por su cualidad plástica, pero cuando entre ellas se encuentran recortes de diarios, la memoria se devela.
Esas presencias latentes que nos hablan del arte en todas sus manifestaciones y de nuestros recuerdos. Para el artista, de eso se trata el arte, de mantener viva la memoria que las obras contienen.

Abot juega con las tensiones que provoca la pesadez de la arena casi como cemento enfrentada a la ligereza del papel; los silencios contrapuestos a la palabra; la contemporaneidad enlazada a la memoria. En la muestra actualmente en el Centro Cultural Borges se puede ver eso, las dualidades que componen la obra, y que a su vez definen un rasgo propio, delimitando la “memoria de un camino”.



Hasta el domingo 5 de Mayo de 2019 en CC Borges (Viamonte esq. San Martín - CABA)
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