Jorge Pomar y Dana Ferrari en Quimera

Jorge Pomar y Dana Ferrari . Jorge Pomar, Dana Ferrari en Quimera desde el viernes 9 de noviembre de 2018 hasta el viernes 21 de diciembre de 2018.



La época de los perros flacos
Dana Ferrari



Es una puesta en escena sostenida por la ilusión. Como la búsqueda del tesoro, pero sin mapa, sin pistas, sin tesoro, solo queda buscar y mirarnos a los ojos.




Smile or Die or Smile
Jorge Pomar

Curandero: Diego Bianchi

"A esta altura, ninguno de nosotros sabe qué pensar sobre lo que hacemos.
Es como si todos fuéramos exartistas".

Thomas Gokey



En “SMILE OR DIE OR SMILE", la muestra de Jorge Pomar curada por Diego Bianchi, hay sobreabundancia de sonrisas. También en el techo, reflejadas desde un dominó de papel especular. Más que sonrisas, abunda el smile, ese ícono del sticker que está en todos lados. Tantas sonrisas como amigos. Todos se pasean con cuadros sonrientes. Los cambian de lugar. Las sonrisas se deforman de todas formas. Un caleidoscopio con efecto psicotrópico.

En el espacio de al lado, habita "La época de los perros flacos" de Dana Ferrari. La soledad de la media sola, la que perdió a su par. Las medias de Dana también están llenas de algo. Están llenas de ojos. ¿Qué miran? No sabemos. Hay ojos abiertos, asombrados, pasmados, boquiabiertos, alucinados, atónitos. Trepan en estado presente: yo trepo; tú trepas; él trepa. Un presente que resulta ser eterno sin perro gordo a la vista.

Pomar viene de la calle, de la pintura mural. Llega de la pared al papel. Libros, remeras, serigrafías. Dibuja sin parar. Hace cerámica imprime produce viaja borda carteles de calle a calle. Ama los sótanos y aquí hay uno. El mismo del que la instalación de Dana parece escapar.

Los trepantes no saben a dónde van aunque se acercan a la luz de la ventana. En la obra de Dana la presencia del cuerpo es constitutiva. ¿Acaso no la han visto parada por horas como la mujer de sal en distintos espacios institucionales?

Pomar invita a sus amigos a usar las obras como máscaras y pasearse.

Dana invita a hacer muñecos con medias para transformar las cosas estancadas. Es un movimiento que no tiene a dónde ir. Trepar sin salida.

¿Qué es lo que hacen estos caminantes en el espacio de la galería? ¿Festejan? ¿Critican? ¿Desconfían?

Interpelan figuras de poder, visitan la idea del éxito - del primer premio - de ser el mejor – de ganar.

Los platos de cerámica ofrecen alimento: hummus, babaganoush, nachos, frutos secos. Cuando el público comienza a degustarlos, aparece un ojo, una boca o una oreja. Cuando el plato se vacía, asciende el rostro de Putin, Macri o Trump: las democracias del siglo XXI.

Hasta el hastío: armas, dignatarios, opulencia. Paladines de un sistema experto en miserias. Especies de superhéroes inculcados en cada pequeño ser.

Cansados de grandes consignas y grandes promesas, hay cierta timidez en los modos de denuncia. Hay desazón. Hay alegría. Una fórmula que incomoda como ser un mundo y estar en un mundo, estar solo y ser parte.

La opulencia se revela por cantidad. Los medios y los materiales son cotidianos, responden a actividades escolares, barriales y familiares: la galería como lugar de reunión y como escuela. La galería como plaza.

Hay placer y hay dolor. Y un permanente desafío de supervivencia al hacer malabares con el lenguaje una y otra vez. Mientras, buscan la distancia ideal que la calle pide.

Diana Aisenberg, 2019





Jorge Pomar y Dana Ferrari del 9 de noviembre al 21 de diciembre de 2018 en Quimera (Güemes 4474 - CABA) @QuimeradelArte
Instagram quimeragaleria

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