Las solteras naturales y el miedo de todos. Paisajes costumbristas y metafísicos que envuelven personajes azarosos

Las solteras naturales y el miedo de todos. Walter Álvarez en Atocha desde el viernes 29 de marzo de 2019 hasta el domingo 19 de mayo de 2019.

Me lo imagino a Walter Álvarez en su taller como si lo estuviera viendo. Prepara con enduido las placas de mdf, lija para alisar hasta que quedan perfectas, transfiere algunos de sus dibujos y textos, colorea apenas, sólo a veces, y al final satina con cera suiza. No es complicado vislumbrar la meticulosidad del procedimiento porque él es un hombre de oficios, habituado a trabajar pulcramente con las superficies. Lo difícil, lo inaprensible y deslumbrante, no es aquí la técnica sino el funcionamiento de su mente: ¿de qué misterios de la memoria, de qué mapa alucinado vienen estas imágenes? ¿cómo llega a esas composiciones absurdas y perturbadoras, tan raras que cuesta asimilarlas al primer vistazo? ¿y cómo es que con puros hilos sueltos consigue tejer en nosotros, espectadores, una especie de historia?



La clave debe estar en sus cuadernos: Walter edifica desde hace años una colección personalísima de bocetos, frases e ideas que aparecen en cualquier momento y lugar y que se vuelven insumos de obras posibles. Los fragmentos de cosas vistas o leídas, las genialidades escuchadas y los arrebatos de la imaginación coexisten como apuntes dispersos sobre el papel, libres en el orden salvaje de la cotidianeidad. Walter saca todo de ahí, de ese pozo que es un repertorio. Hay espacio para las anotaciones más banales y para las más elevadas, sin problemas de jerarquía. “Nunca copio algo tal cual lo encontré -dice mientras me muestra algunas de sus fuentes- siempre modifico para poder
sentir que yo hago nacer el dibujo”. Su mérito a la hora de decidir cómo recolocar estos elementos es un mérito de poeta. No se puede explicar; perdería la gracia.



“Las solteras naturales y el miedo de todos” es el título de esta nueva serie de obras, estampas fechadas con caligrafía cursiva de niño, con el peso de los aprendizajes de infancia que todavía se acarrean en algún lugar del deber ser. Son paisajes costumbristas y metafísicos que envuelven a un puñado de personajes azarosos, nubes que parecen espuma de olas, la repetición de un abrazo desde atrás -pecho contra espalda-, una conversación con los ademanes típicos, exactos. Un hombre de cuerpo geométrico esmaltando una reja que deja entrever una casa que se parece a ese mismo cuerpo
geométrico. Aunque no se escuche: el sonido tórrido de las chicharras. Aunque no se huela: el humo de un cigarrillo y el perfume de las flores de las casas -bien de barrio- con el jardincito adelante que separa un poco la vereda y la puerta del frente. Las voces, las risas y la música de la radio AM. La melancolía del pequeño dibujante en edad escolar, inmerso en su mundo, ajeno a lo que el destino le tiene preparado. “Los pintores soñadores” de los que hablaba Walter en una obra de 2015. “Los hijos de los obreros y la fantasía".



“Todo está en tu cabeza o en la puerta de tu casa”, se lee en una de las piezas. Se ve la fachada de una casa quedada en el tiempo, un sol gigante, unas personas (¿chicos?) protagonizando algún tipo de aventura cuya trama desconocemos. También se lee, más abajo, “angel acuña 1019. VILLA TESEI MORÓN 1984”. Parece una dirección, busco en google maps. No encuentro la casa. Pero me pongo a mirar infinitas cuadras llenas de una atmósfera similar, cuadras de altura baja que dejan ver demasiado cielo, veredas rotas, escenarios para situaciones como las que dibuja Walter. Empiezo a entender. Es
que todo está en mi cabeza o en la puerta de mi casa. Las solteras naturales se presentan como ráfagas de olor a libro viejo, a fotos de revistas que pierden el color de tanto hojearlas. Son universales como los espejos, como los miedos, como el deseo de ser alguien. Todos contamos con nuestros oficios y trabajos para ganarnos la vida. Pero no nos engañemos. La vida es otra cosa y los pintores soñadores ya se la ganaron.

Eva Grinstein

Buenos Aires, marzo de 2019





Inauguró el viernes 29 de Marzo de 2019 en Atocha Santa Fe 2729 - CABA


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