Un poema escrito a nueve manos; un conjunto de palabras, imágenes, objetos, gestos que ocurren para ocupar el espacio vacío

A menudo, cuando Kirsten hablaba de sus trabajos, se paraba delante de ellos y mientras explicaba el proceso de producción imitaba con su cuerpo la forma de estos; se encogía de hombros, extendía los brazos, juntaba las piernas, inclinaba la cabeza, flexionaba las rodillas y contorsionaba su cuerpo conforme a los retazos de material cortado detrás de ella. Hay una relación directa entre las formas orgánicas de sus trabajos y su propio cuerpo, un cuerpo atravesado por distintas experiencias en sus años argentinos. Afectos, dolores, alegrías y la enfermedad por supuesto. A un ojo atento, afectuoso, no se le escaparan estos rasgos en su obra.


Kirsten Mosel


Había una paradójica relación entre el evidente resultado industrial y el proceso de factura artesanal en la obra de Kirsten. Siempre admiré su insistencia en seguir cortando a mano sus vinilos y lonas sintéticas a pesar de poder hacerlo con ayuda de una máquina de corte. “Soy una artista del cutout” decía con el bisturí en la mano. Esa espléndida obstinación generaba una tensión en su trabajo, visible especialmente en el borde, en el “acabado” de sus formas orgánicas. Se notaba su mano, el quiebre de la muñeca, la vibración del pulso, la duda. Entonces esas piezas se volvían más cercanas a uno, más humanas. Un contrapeso a su aparente frialdad que sugería, inevitable pero muy levemente, la presencia de un alguien al otro lado de una obra que a simple vista parecía inhabitada.


Andrés Sobrino


La noticia de la muerte de Kirsten me agarró con una novela de Romina Paula en las manos que tiene por epígrafe esta cita de Jonas Mekas “La realidad mensurable termina en la punta de nuestros dedos: más allá está el abismo”.
Me pregunto si no se hace arte un poco para llenar ese vacío. Barthes decía alguna vez que escribía para ser amado: “yo escribo para que me quieran”. Tal vez es cierto eso, tal vez, al final del día, hacemos arte para encontrarnos con otros en el abismo. Tal vez, complementando la frase de Mekas, podemos decir que más allá de la punta de nuestros dedos están los dedos de los otros y el arte es una manera de construir una especie de puente entre los dedos propios y los ajenos.


Julián Camargo


About Kirsten reúne el trabajo de nueve artistas, el punto en común que agrupa estos trabajos es Kirsten Mosel.
Cada una de las obras que integran la exposición es una respuesta individual por parte de sus más cercanos colegas y amigos a su reciente partida, una manera de recordarle en su ausencia. Una suerte de homenaje póstumo a una artista que en sus 10 años en Buenos Aires impactó de diversas maneras el contexto local, pero, sobre todo, la vida de aquellos que tuvimos la suerte de conocerle.


Lux Linder


Tal vez, más que un homenaje, esta muestra se trata de una elegía; un poema escrito a nueve manos; un conjunto de palabras, imágenes, objetos, gestos que ocurren para ocupar el espacio vacío que deja. Detrás de cada obra aquí presente hay una historia, una anécdota, una conexión, una excusa para recordar a Kirsten, su obra y su pensamiento como artista. Mi consejo, mi esperanza incluso, es que usted, querido espectador, aproveche esta oportunidad como excusa para conocerla, para unirse a este recuerdo compartido.

(1)

Julián León Camargo


Lena Szankay




Artistas
Sebastián Camacho, Lorena Fernández, Julián León Camargo, Lux Lindner, Lorena Marchetti, Kirsten Mosel, Andrés Sobrino, Lena Szankay, Carola Zech

Curaduría: Andrés Waissman


Inauguró el miércoles 13 de febrero de 2019 en Gachi Prieto Gallery (Uriarte 1373 - CABA)
Instagram gachiprietogaleria

(1) Kirsten partió el 30 de diciembre pasado, yo me encontraba en Estados Unidos en ese momento y en las diferentes emisoras que se oían en la ciudad se oía un himno escocés que suelen cantar allá cuando dan las 12 en el reloj para celebrar el año nuevo.
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